La soprano Isabel Álvarez, el guitarrista Carlos Oramas y el actor Luis Massó proponen el día 13 de junio, en la Casa-Museo Pérez Galdós, ofrecer al público un sugerente recorrido sonoro por la vida amorosa del novelista canario, así como por distintos extractos de sus célebres Episodios Nacionales. El concierto denominado Benito Pérez Galdós: Un anecdotario musical, dará comienzo a las 20.00 horas con entrada libre hasta completarse el aforo.
Diversos textos de Galdós sobre Cádiz, la Guerra de la Independencia, Bonaparte, los cortesanos, Rossini o la Reina Isabel II, se entremezclarán en un singular concierto que incluye en su repertorio seguidillas, guajiras y canciones españolas de autores de la época que se preocuparon en su día de los asuntos mencionados, como Moreti, Fernando Sor, Enrique Granados, Julián Arcas, o Tomás Damas, entre otros. Pero también se acercarán al mundo íntimo del escritor canario, a sus amores con Emilia Pardo Bazán como protagonista principal.
Ese repertorio hará alusión a los amores de Pérez Galdós, entre los que figuran los nombres de mujeres como M. Josefa Sisita, Pardo Bazán, Lorenza Cobián (la madre de su única hija reconocida), Concha-Ruth Morell (que se relacionó con él como aspirante a actriz y rival de la Pardo Bazán), Concha Catalá (una joven actriz de la compañía de Rosario Pino) o Teodosia Gandarias, su último gran amor que duró hasta su muerte. El tallito de ajonjolí, de Corbián; Si te veo, de Moreti; Si dices que mis ojos, de Sor; o Dulce memoria, de Damas, son algunas de la piezas que se incluyen en este bloque amoroso del concierto.
Durante el concierto el actor Luis Massó irá adelantando al público algunas notas curiosas, como la que hace referencia a la Canzonetta spagnola de Rossini, que visitó Madrid en 1831, y que ilustra el episodio que hace referencia a la inauguración en 1850 del Teatro Real cuyo acto protagonizó la diva del bel canto Marietta Alboni, que profesaba un irrefrenable amor por los dulces y las golosinas. Precisamente Galdós cuenta, por boca de uno de sus personajes, que en su camerino siempre había dos mesas: "una con las cosas de tocador y otra con el recado de golosinas, platos de sustento, como jamón con huevo hilado y bartolillos de tantísimas clases".
Se dice que fue ella quien impuso la obra con que se inauguraría el Teatro Real. La elección recayó en una ópera estrenada diez años en París, La favorita, de Donizetti. Cinco años más tarde, el guitarrista y compositor Julián Arcas tocó en el Palacio Real una fantasía sobre La Favorita ante Isabel II, quien le profesó una profunda admiración y favoreció su carrera y su prestigio profesional.