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Amalgama

Greta y la bicicleta

Ingmar Rentzhog, vinculado a Al Gore, es quien está detrás de esta adolescente activista

Greta y la bicicleta

El periódico inglés The Times este mes ha sacado una información reveladora, firmada por Justin Rowlatt, el especialista en temas del clima de la BBC, sobre Greta Thunberg, una niña sueca de 16 años que se ha hecho famosa mundialmente por su diatriba contra la culpabilidad del capitalismo en el cambio climático, diatriba que ha llegado hasta la ONU y el Papa Francisco, por citar liderazgos con proyección en los mass media. El asunto está en quién está detrás de esta adolescente activista, y resulta que es Ingmar Rentzhog, vinculado estrechamente a la organización medioambiental de Al Gore, el Climate Reality Project. Rentzhog, con intereses en dos fondos suecos, junto a su socio David Olson: Laika Consulting y Svenska Bostadsfonden, ha conformado un Think Tank, Global Utmaning, al que pertenece Kristina Persson, exministra socialdemócrata. Subsecuentemente, informa Rowlatt: "La organización de Rentzhog cuenta también con la colaboración activa de Anders Wijkman, expresidente del Club de Roma, y Petter Skogar, dirigente de una de las principales organizaciones empresariales de Suecia".

Rentzhog, en consecuencia, ha creado una plataforma para la misión de Greta, denominada We Don't Have Time. La especial característica de los panegíricos de Greta tiene varios aspectos: está enfadada, exige a los políticos que actúen contra la emergencia climática, utiliza todos los tópicos del cambio climático, en suma, es la perfecta activista que necesitan los políticos socialdemócratas para fustigar la culpa colectiva. El periodista de The Times y BBC informa de que Rentzhog conoció a la madre de Greta, de nombre Malena y cantante de ópera, unos cuatro meses antes de que comenzase el espectáculo (el de Greta). El padre, Svante, es actor y se ha convertido en manager de su hija. En este intervalo surge Bo Thoren, otro activista climático que buscaba artistas para su publicidad contra los combustibles que fósiles. The Times informa de que: "la periodista Rebecca Weidmo Uvell ha estudiado esta correspondencia y ha constatado que Thoren, líder de un movimiento contra los combustibles fósiles, llevaba tiempo buscando caras frescas para sus campañas verdes. En febrero de 2018, por ejemplo, defendió la necesidad de involucrar a la gente joven y lograr que su participación acelere la transición a una sociedad más sostenible. En mayo de 2018, Thunberg fue galardonada por un periódico por un artículo de corte ecologista y Thoren se puso en contacto con ella y con otros niños que participaron en aquel concurso de escritura. Fue él quien les propuso una huelga escolar". Nadie de los alumnos quiso secundar la huelga, excepto Greta, que se mantuvo, y esa misma semana se publicó un libro de sus padres en favor de trabajar por el planeta. El actual jefe de prensa de Greta es Daniel Donner, con oficina en Bruselas en un lobby denominado European Climate Foundation. La acusación velada de The Times es que detrás de Greta hay gigantescos intereses capitalistas para el impulso de políticas verdes en el planeta.

Hasta aquí todo bien, si no fuera porque este tipo de políticas valen a la socialdemocracia (no al socialismo o el comunismo, que siguen siendo los mayores contaminadores del planeta, con el ejemplo de haber acabado con el Mar de Aral, que cuando yo estudiaba todavía existía) para aplastar políticamente a los causantes originales de toda maldad, los intereses de la denominada derecha, donde se colocan casi siempre los que quieren generar riqueza.

Veamos un ejemplo que nos viene al caso. Un estudio publicado por la revista Environmental Research Letters, número 14, de Joseph Hollingsworth, Brenna Copeland y Jeremiah X. Johnson, de la Universidad de Carolina del Norte, USA, titulado Are e-scooters polluters? The environmental impacts of shared dockless electric scooters, defiende que los patinetes eléctricos (del estilo de los promovidos por la alcaldesa catalana Ada Colau, o la exalcaldesa madrileña Carmena) son muy contaminantes. Investigaron el comportamiento de estos patinetes en la ciudad de Raleigh, en Carolina del Norte, y advirtieron que, a causa del vandalismo y el mal uso, no duraban los dos años que preveía el fabricante, Lime and Bird. La lectura del "paper" no tiene desperdicio, repleta de razonamientos y ecuaciones paramétricas viene a explicar que los patinetes son fabricados en China, transportados hasta EEUU en aviones, barcos o camiones, utilizan materias primas como el aluminio. El uso en alquiler de estos patinetes en la ciudad precisa de su recarga, para lo cual existen circuitos de trabajadores que recogen el patinete por la noche para cargarlos y luego redistribuirlos al día siguiente. Un cálculo de las emisiones de CO2 resultantes de la fabricación, envío, carga y traslado, comparado con otros medios de transporte clásicos, dio que cada patinete contamina más que una guagua pública, un ciclomotor, una bicicleta eléctrica o una bicicleta normal. ¿Acaso, en la transición del vehículo actual al eléctrico, no se piensa que la contaminación puede ser superior a la actual si consideramos todo el tracto desde la extracción de la materia prima de los sustitutos hasta la destrucción u obsolescencia de los sustituibles? Es como el no hacer fotocopias en papel, pero sí estar dispuestos a multiplicar por millones los smartphones que, proporcionándonos comodidades a las que no estamos dispuestos a renunciar, sabiendo que en minas de tierras raras el efecto contaminante y de explotación esclavista sobre la población es muchísimo mayor que el del papel.

Pero siempre se trata de seguir los dictados de los ecologistas, que representan, sin discusión, lo políticamente correcto. Afortunadamente los ingenieros están para evitar las fakes ecológico-políticas.

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