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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Entrevista | Mariella Devia

"Tras terminar de cantar 'Lucia', Kraus se giró y me dijo: 'Eres un monstruo"

"Escuchar 120 obras en dos horas te produce una sensación física de agotamiento muscular en tu propia garganta", afirma la soprano

"Tras terminar de cantar 'Lucia', Kraus se giró y me dijo: 'Eres un monstruo" quique curbelo

¿Cómo recuerda sus conciertos con Alfredo Kraus?

Era muy joven. Cantamos juntos en Bilbao y Oviedo Pescadores de perlas y Rigoletto. Luego en una temporada estival en el Metropolitan de Nueva York y luego hicimos la famosísima grabación en Roma de Lucia di Lamemoor que muchos dijeron que fue de una percepción absoluta.

¿Y resultad igual de difícil la técnica para una mujer que para un hombre en el belcanto?

Es difícil en general porque se necesita una técnica perfecta que conlleva estudio, disciplina, muchas horas, y, sobre todo, elegir muy cuidadosamente el repertorio. Saber qué te conviene o no te conviene en particular.

¿Alfredo se sentía más cómodo con una cantante que mantuviera la misma disciplina en el repertorio como él?

Los dos siempre hacíamos las voces con la tonalidad original, y no la bajábamos, como hacen muchos cantantes, para hacerla más fácil. Los dos pudimos hacer la obra como estaba escrita. Pero durante unos ensayos, cuando terminó tras hacer la Lucia en la tonalidad original, Alfredo se giró y me dijo: "Eres un monstruo".

¿Cuál es su actividad actual dentro de la lírica?

Canto recitales y me centro en la actividad didáctica. No quiero cantar ópera porque tienes que estar ensayando mucho tiempo y conlleva más agotamiento.

Tras hacer la selección final de los cantantes del concurso Alfredo Kraus, ¿dónde cree que los cantantes más se equivocan?

Pasa dos casos generalmente. El primero es que muchas veces creen que pueden hacer un repertorio y no es así. Porque el peligro que hay en estos momentos es que, con youtube y antes con los discos, los cantantes los escuchaban y creían que podían hacerlo, cuando la realidad era otra cosa. El segundo es que no siempre pueden encontrar maestros que tengan juicio y les diga "sí, canta esto". Elegir mal puede llevar a que la carrera de un cantante se acabe prematuramente, que no pueda continuar. Es como un deportista que se arriesga a hacer cosas que el cuerpo no aguanta, porque la voz en definitiva es también un elemento físico.

¿Y el que un cantante acierte con el repertorio ha sido importante en la selección?

Sobre todo se valoriza. Pero sí que nos hemos encontrado con gente que tenía una voz buenísima, pero que estaba cantando una cosa totalmente equivocada.

¿Y se da el caso de una persona que no llegue pero que cante un repertorio excelente?

Ciertos defectos que tú puedes tener, si has eligido bien, pueden subsanarse. El problema es que, cómo decía Kraus, el 70% está en la cabeza. Puedes tener las condiciones vocales más maravillosas del mundo que si no tienes juicio y entrenamiento, lo demás no sirve de nada.

Pero esa idea se podría extrapolar a todas las artes.

A veces los cantantes piensan que es fácil cantar porque abres la voz y ya está. Luego se llevan frustraciones enormes. Hay gente que estudia toda la vida y no se da cuenta. Pero yo, como enseñante, cuando veo el caso de una persona que no va a funcionar, se lo digo. Y le pregunto después si tiene un plan B de su vida.

¿Ha habido grandes cantantes que se han equivocado de repertorio y han fracasado?

Hay mucha gente que cometido ese error. Pero el enseñante debe decirles la verdad, no engañar al alumno, aunque eso sea en todo el nivel de la enseñanza.

Es la segunda vez que hace de jurado. ¿es estresante?

Yo no quería hacerlo. Y tras esta experiencia tengo el Concurso del Viñas en enero en Barcelona, ya que sí es muy estresante. Soy una persona muy severa que escucha y está muy atenta a los concursantes. Pero en dos días pasamos 60 personas en dos horas. Y escuchar 120 obras seguidas te produce una sensación física. En compositores como Bizet o Verdi el cerebro trabajaba de tal manera que cantaban con la cabeza al componer y luego tenían problemas a nivel de garganta. Cuando estás pensando en el canto la garganta hace esos mismos movimientos musculares y, al igual que los compositores que cantaban con el cerebro, a mí me sucede lo mismo cuando estoy escuchando. Estoy en silencio, pero físicamente trabaja la voz. Y cuando termino estoy tan cansada como si hubiera cantado con todos ellos.

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