Extremoduro entrega las armas
La banda que lidera Robe Iniesta celebró su primer concierto en la capital grancanaria en el pub La Calle en octubre de 1993 l El último directo fue en noviembre de 2014 en Siete Palmas

Agencia ATLAS
Extremoduro cuelga las armas. "Hemos preferido dejarlo aquí: para quedarnos siempre con el recuerdo de tantos años felices, y porque nos parece lo más honesto". Una despedida que se daba a conocer el pasado martes en la web del grupo que levantó Robe Iniesta en 1987 en la localidad extremeña de Plasencia. "Después de tanto tiempo sin dar señales de vida, nos ponemos en contacto con vosotros para anunciaros la separación del grupo", completaba la nota y una decisión sobre la que el propio grupo abundará hoy jueves en una rueda de prensa, que quizás sea la última como Extremoduro.
Este fin de etapa para el grupo que ha venido trabajando en sus últimos episodios, en estudio y en directo, con Robe Iniesta al frente, Iñaki Ouho Antón, Miguel Colino y José Ignacio Cantera, ha sacudido a una legión de seguidores que, al margen de su repertorio regado de himnos, es su mejor patrimonio.

Extremoduro entrega las armas
Un legado de once discos hacen de Extremoduro una pieza aparte en la historia del rock en España: Rock transgresivo (1989), Somos unos animales (1991), Deltoya (1992), ¿Dónde están mis amigos? (1993), Pedrá (1995), Agila (1996), Canciones prohibidas (1998), Yo, minoría absoluta (2002), La ley innata (2008), Material defectuoso (2011) y Para todos los públicos (2013).
La despedida, con la incógnita de una posible última gira, es la excusa para abundar en la relación que Extremoduro ha tenido con Canarias y su público, y que tuvo su primer impacto en 1993 cuando la banda pisó por primera vez un escenario insular. Fue un 23 de octubre cuando Robe y su banda asomaba por el pub La Calle, en la capital grancanaria, con dos directos por delante. "No había móviles, ni internet, había fax y teléfonos fijos, y hablando con gente del gremio de la Península seguramente alguien me pasó el teléfono del primo de Robe, que era el mánager. Porque Extremoduro siempre ha sido Robe con otros músicos de sesión, de hecho aquí vino con músicos catalanes", rememora el promotor Juan Salan, responsable del pub La Calle.
Extremoduro tuvo a un grupo canario de invitado para abrir dos noches que movilizaron a centenares de seguidores de la banda extremeña. El propietario de la sala tenía "un especial interés" en que fuera Garrote Vil el telonero de Extremoduro, en lo que fue "una experiencia agradable", según rememora Salan.
No obstante, los conciertos tuvieron su miga. "Uno tenía experiencia, y nada más verlos sabías de qué palo venían, pero el antes, los conciertos y el después fue estupendo". Incluso Robe, en medio de uno de los conciertos, invitó a al promotor "a cantar una canción con él, y a mí Extremoduro nunca me ha gustado ni conozco ninguna canción, le dije que invitara a alguien, habíamos formado un cordón humano alrededor del escenario, y alguien quería subir, y era Alexis Neketán".
En opinión de Juan Salan, el estreno de Extremoduro en la Isla "fue relativamente caótico por la gente que había y la expectación que había generado el concierto". Y es que "en un momento dado alguien tocó uno de los amplificadores y cayeron todos como por efecto dominó. Tuve que parar y le dije a Robe que le comunicara a la gente que, o se comportaba o suspendíamos", explica Salan. Robe soltó algo parecido a: "¡Cabrones, todo el mundo callado y quieto!"
El regreso
En 2014 la sombra de Extremoduro planeaba nuevamente sobre Gran Canaria después de que la banda hubiera estado en noviembre de 2008 con dos paradas en Arrecife y en La Laguna. Y otra vez Juan Salan era el hombre. "Un empresario de Jerez de la Frontera me llamó para hacer a Extremoduro en Gran Canaria y puso toda la producción en mis manos".
Proyectado en Infecar, finalmente el concierto, que era parte de la gira del último álbum de estudio Para todos los públicos (2013), se celebró un viernes 7 de noviembre en el Estadio de Gran Canaria. Infecar no reunía las condiciones técnicas, y no fue fácil hacerlo en el Estadio. "Había una oposición importante por la directiva de la UD Las Palmas y por Lucas Bravo de Laguna, que entendía que el grupo olía a azufre, o algo parecido", apunta Salan. Finalmente se hizo y ni siquiera se tocó el cesped. Poco, nada para ser más exactos, habló Salan con Iniesta en este reencuentro. El mánager si le comentó que lo único que recordaba Robe del 93 es que se había hecho un tatuaje.
Tres años más tarde, en 2017 se anunciaba la visita a las dos capitales canarias con la gira de Robe Iniesta con su segundo disco en solitario, Destrozares. La fechas eran el 3 y 4 de noviembre, e Iniesta canceló ante "la imposibilidad de garantizar los niveles básicos del espectáculo".
Quien si estuvo en la capital grancanaria fue el guitarrista Iñaki Uoho Antón, en abril de este año, invitado por el International Bach Festival, que entró en Extremoduro en 1995, y que entre otros proyectos tiene su banda, Inconsciente. En una entrevista con este periódico, y al preguntarle por el patrimonio musical de Extremoduro y la gente que les sigue, decía que "es posible que hayamos hecho canciones que fueron muy importantes en una época del rock en este país".
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