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Entrevista | Mario Vaquerizo

"Me encanta hablar de Nietzsche y de Belén Esteban, ¿qué hay de malo?"

"Aunque la gente se cansase de mí, creo que lo seguiría haciendo en casa con mis amigos", afirma

"Me encanta hablar de Nietzsche y de Belén Esteban, ¿qué hay de malo?"

El personaje es obra del canario Félix Sabroso, que ha escrito de nuevo para el actor y su mujer Alaska. El popular dúo recalará mañana y el viernes en el Colón a las 20.30 horas, junto a Bibiana Fernández, Manuel Bandera, Marisol Muriel y Cayetano Fernández.

Últimamente su vida va de personajes, ¿cómo lleva el dejar de ser usted?

Esta parte actoral que ha empezado a aflorar en mí nunca me la había planteado. Pero le he cogido el gustillo. Cuando me ves en televisión, soy Mario Vaquerizo para lo bueno y para lo malo. En el teatro, me di cuenta de que me divertía sobre todo el convertirme en otra persona. Ahora, en relación con TCMS, la imitación me cuesta porque parto de un personaje muy marcado. Estoy imitando a Kiss, a Lola Flores...

¿Se imagina que le tocara John Travolta? Usted, que es tan fan de Grease...

¡Sí, yo desde pequeñito quería ser John Travolta! Me gustaba el mundo del espectáculo, las imitaciones, jugaba a hacer playbacks con mi hermana en casa? La verdad es que es un hecho natural el que haya acabado haciendo este tipo de cosas, porque son mis aficiones.

Era un niño que odiaba el fútbol y leía la Super Pop. No encajaría en las normas.

No encajaba y sigo sin encajar en ellas. Siempre he sido alguien diferente. Soy una persona muy poliédrica, con muchos lados. Lúdico, serio, gamberro, intenso? Pero no tengo pudor a mostrarme como soy.

En las fotos más antiguas, sí que se le ve más comedido...

Según vas avanzando, te vas sintiendo más seguro de ti mismo. La adolescencia es una etapa jodida, donde no sabes a dónde ir. Y en algunos momentos sí que he tenido pudor.

Todos le consideran muy moderno, ¿en qué es clásico Mario Vaquerizo?

En todo. Yo soy un marciano, y vivo de la modernidad, pero hay cosas de lo clásico que me gustan mucho también. Tengo valores arraigados muy tradicionales. El sentido de la familia unida, mis creencias religiosas? Lo que pasa es que lo vivo todo a mi manera. ¿Soy una persona conservadora? Pues en valores morales sí lo soy.

¿Y equidistante? Le critican mucho por eso?

No es que sea equidistante, es que no soy dogmático. Paso de los dogmas, porque estropean muchas cosas. Lo que tendríamos que aprender es a ser un poco más tolerantes, y a no estar tan polarizados.

¿Qué dogmas de hoy le fastidian?

Todos. Yo estoy en contra del dogma de la intolerancia y de la dictadura de lo políticamente correcto, porque creo que está jodiendo mucho. Y creo que tendríamos que aprender a darle más valor a la libertad de expresión. También estoy en contra del Twitter, eso lo odio.

¿No le gusta?

Es que no tengo. Pónmelo en un titular. No tengo Twitter, tengo denunciada una cuenta que me suplantó la identidad, y no me han hecho caso. ¡Si yo paso de Twitter! Y, sobre todo, me da mucha rabia que todos los periodistas hoy en día, basen las fuentes en opiniones y no en informaciones. Eso es un peligro para la profesión.

Me da la sensación de que el público no conoce precisamente esa cara más profesional y menos vinculada al espectáculo.

Ya, pero lo que opinan los demás está de más. La gente que me conoce sabe que soy profesional, que soy una persona germánica en todos mis temas laborales...

¿No se siente infravalorado a veces por esa imagen naif que le cuelgan?

Es que también la tengo, y también es una cuestión de profesionalidad. Si voy a El Hormiguero, no voy a estar hablando de Nietzsche. Me encanta hablar de Nietzsche y de Belén Esteban, ¿y qué hay de malo? Yo siempre digo que la frivolidad bien entendida te salva la vida. No eres frívolo si no eres medianamente inteligente.

El mundo del espectáculo tiene mucho de eso. ¿Cómo sería su última tournée?

Uy, yo no me quiero despedir de esto porque me ha enganchado. Me retiraré cuando la gente se canse de mí. ¡O no, tampoco! Aunque la gente se cansase de mí, creo que lo seguiría haciendo en casa con mis amigos.

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