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Entrevista | José Luis Correa

"La literatura que consumen los adolescentes es bastante lineal"

"Las dos Amelias' es una historia de las preocupaciones que tenemos como padres ante las redes sociales", afirma el escritor y profesor universitario

José Luis Correa, el pasado viernes en la capital grancanaria. TONY HERNÁNDEZ

Recupera la figura del detective Ricardo Blanco en Las dos Amelias (Alba), la undécima entrega de la saga, que presenta hoy domingo en BCNegra, el festival de novela negra y policiaca de Barcelona.

Sigo manteniendo la linea de la serie negra de Ricardo Blanco porque me sirve para contar lo que quiero, basicamente. E incluso si quieres, una cuestión más prosáica, y es que con Alba tengo una relación de fidelidad mutua y de complicidad que me hace seguir publicando con ellos. La editorial tiene conmigo esta serie y sigo con ella. Editar es complicado en el sentido de que a veces aparecen editoriales que no terminan de distribuir el trabajo, y yo tengo novelas inéditas porque nadie las quiere publicar. Con el recorrido incluso que tengo, de cara a nuevas publicaciones te exigen que pagues la mitad de la edición, cosas de ese tipo. Y para publicar mal, no publico. Además de eso tengo una buena relación con Alba, les gusta mucho lo que hago, y a mi me gusta lo que estoy haciendo con ellos. Entonces, sigo con Ricardo Blanco porque me gusta y me divierto, y al final cuento lo que quiero contar. Las dos Amelias es una historia de las ocupaciones y preocupaciones que tenemos como padres de hijos adolescentes: las redes sociales, el tema de las influencers, los selfies, todo ese mundo. Y tenía ganas de contar algo sobre todo eso. Y metes un muerto por el camino y ya tienes a Ricardo Blanco investigando.

El muerto es mujer, en este caso es una influencer que aparece asesinada tras participar en la Feria del Libro en San Telmo.

La primera imagen fue hace un par de años en la Feria del Libro en San Telmo. Eso que llegas a la Feria y te encuentras una cola que daba la vuelta entera una vez y media por lo menos al parque. ¿Esto qué es? ¿Qué escritor o escritora es capaz de reunir a tanto público? Una influencer, una youtuber..., no recuerdo exactamente quien era, por si alguien puede pensar que detrás de la Amelia muerta hay una crítica a alguien en concreto, hablo en general. Me hizo pensar mucho, sobre todo la relación de la literatura con ese mundo que siempre estaba relacionado con la imagen, la televisión, eso que se llama show bussines, pero con la literatura nunca. Entonces te lo defendían. Hablabas con la gente de la Feria del Libro, y decían que esto les daba vidilla frente a otros autores y autores que no venden nada. Y claro, esto es un negocio y estos son los que van a hacer el futuro. Y empiezas a replantearte si el futuro de la literatura está por ahí. Te acercas al texto antes de criticar a nadie y ves que es una acumulación de tópicos asombrosos, pero es negocio. A partir de ahí, decides que cargo a la mujer esta en el Hotel Parque, que el sitio al que van los escritores, o al que deberían ir, y empiezas a analizar todo. Más allá de la muerte y las circunstancias, que también, lo que me interesa es profundizar en el mundo de las redes sociales, de las influencers, de cómo las reciben los adolescentes.

Supongo que el detective se asoma a este mundo igual de perplejo que el autor.

La mirada de Ricardo es la misma mirada de desconcierto e incomprensión que la mía. Soy consciente de que muchos colegas de mi generación se han puesto las pilas rapidamente con las redes sociales. Yo no soy de esos, sigo teniendo un móvil con el que llamo por teléfono y mando wasap. Rara vez consulto una palabra en la RAE y poco más, no trabajo desde el móvil y no me paso todo el día mirando la pantalla, no domino redes sociales y tengo un perfil aburrido en Facebook, no tengo cuenta de Twitter, y si tengo una página web que cuando la vaya a ver la tendrán unos ocupas porque no entro ni yo. Ese mundo me resulta incomprensible. Parece estupendo, porque es el mundo de mi hijo y de mis alumnos, y Ricardo Blanco, en cierto modo, manifiesta esa especie de desconcierto. Me gustaba ese contraste. Inés, la secretaria de Ricardo, es quien lo pone al día, porque es más joven y está al día en el tema de redes.

Ricardo Blanco tiene pulso analógico, es amigo de la lectura, de la buena música.

Y Gervasio Álvarez, el inspector de policía que trabaja con él, y que es mucho mayor que Ricardo. En toda la novela sobrevuela el debate entre lo analógico y lo digital, el que no entiende la mitad de lo que pasa. En el fondo uno escribe para ir entendiendo y comprendiendo, y le contagio al protagonista esa mirada extrañada.

Las dos Amelias llega tras El detective nostálgico (2017) y La noche en que se odiaron dos colores (2019).

En el fondo y cuando uno empieza una novela te planteas una serie de preguntas a las que buscas respuestas. En El detective nostálgico el punto de partida era: le voy a pegar un tiro a ver si soy capaz de matarlo. Y llevamos dos libros más. Es una cuestión práctica, la editorial me pide un producto y yo estoy encantado.

La víctima, la influencer Amelia Hermoso, es un fenómeno popular con su primer y único libro. Una circunstancia que da juego al relato.

Con los títulos sucede que tienes una idea en principio que luego vas variando. El que barajaba era La escritora que solo escribió un libro, porque es una idea que se repite. E incluso podría valer como subtítulo. Es el juego del acercamiento a la literatura como experiencia. Hay muchísima gente que escribe su libro, y a lo mejor le coge el gusto y sigue haciendo literatura. Canarias está lleno de autores y autoras que sueñan con contar su historia, y algunos deciden seguir, incluso se preparan y se ponen a estudiar. Esta mujer era una libre inspiración.

Desde su perspectiva como profesor universiario y por el trato diario con los alumnos, ¿qué percepción tiene de este tipo de literatura?

Es una literatura que no qusiera calificar de simple, para que nadie se ofenda, sin la estructuración y complejidad de la literatura de hace unos años. La literatura que se escribe y consumen los adolescentes es bastante lineal. No puedes plantear requiebros narrativos con cierta complejidad porque pierdes a los lectores, no en todos los casos. Tu le ofreces textos, no solo literarios sino de cualquier tema que tenga que ver con la enseñanza de la literatura y la creatividad, empiezan a sentirse desarmados.

¿Le ha llegado alguna propuesta para convertir a Ricardo Blanco en un personaje de serie de televisión, o llevarlo al cine?

Hubo un momento, hará como diez años, en el que me propusieron hacer una serie. Incluso comenzamos a trazar el perfil de los personajes y el guión con un guionista en Madrid. Pero llegó la crisis y se paró. No es una cuestión que me quite el sueño, pero si aparece alguien que quiera hacer una película estaría encantado, y además le daría libertad absoluta al director para lo que quisiera. Por educación soy muy cinematográfico. Pertenecemos a una generación que no solo leía sino que veía mucho cine, y en cierto modo Ricardo Blanco es un producto de Humbrey Bogart en El Halcón Maltés, o James Cagney haciendo de mafioso, esa imagen de personaje contradictorio.

¿Ha envejecido bien su detective desde que lo presentó?

Yo creo que si. Cometí un gran error y un gran acierto: el error fue crear un detective y no un policía nacional o un guardia civil. He tenido que buscarme la vida para justificar que estuviera investigando. Nunca pensé que haría más de una novela. El personaje es de 1999 y no pensaba hacer nada más que Quince días de noviembre (2003). Y el gran acierto, es que es un personaje de saga que ha crecido como yo, con las mismas dudas y certezas.

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