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Entrevista | Sandra Santa Cruz

"Busco concienciar en valores y, en este caso, en la conservación marina"

"Al no haber conservatorio de danza en Las Palmas mucha gente está dando clases sin tener titulación", afirma la bailarina y escritora

La bailarina y autora del cuento 'Si los peces hablaran', Sandra Santa Cruz, en la academia de baile que lleva su nombre.

La bailarina y autora del cuento 'Si los peces hablaran', Sandra Santa Cruz, en la academia de baile que lleva su nombre. JUAN CASTRO

Es muy feliz la idea de recuperar los ecosistemas con una fábula concienciadora como la de su musical Si los peces hablaran . ¿Qué efectos produce en el público infantil?

Conecta muy bien con los niños porque el mensaje está dicho desde el punto de vista de los peces. Es una manera de acercar la situación de la contaminación marina a un nivel básico donde ellos puedan entenderlo. Tras el musical de danza que se estrenó en 2016, al ver la repercusión que había tenido sobre los jóvenes, nació el cuento que se publicó el pasado verano. El musical fue creado para mi escuela porque siempre trabajamos en valores.

Es un hecho la contaminación del mar y su repercusión en la calidad de vida del planeta pero, ¿en qué medida es el espectáculo de danza un medio eficaz para que el público adulto tome conciencia de su responsabilidad?

El espectáculo es visual. No es lo mismo que si te dicen una cosa que estamos muy acostumbrados a oír por televisión porque parece que toda noticia que no es novedad termina convirtiéndose en algo rutinario. Un espectáculo, en cambio, es algo plástico con el que conseguimos introducir al espectador en el fondo marino. De ahí el éxito y por lo que nació el cuento.

Comenta usted entonces que la narración de este musical también ha aparecido en forma de libro, que ya va por dos ediciones. ¿Cuál de esos soportes es más eficaz en sentido moral?

El mensaje es el mismo. Si los peces hablaran realmente es un proyecto pedagógico con el que hemos acudido, incluso, a colegios y bibliotecas. Pretendemos la concienciación sobre el medio ambiente, la conservación del planeta y la del mundo marino. Nuestro lema es: No te quedes de aletas cruzadas. Todos podemos poner un granito de arena para no seguir contaminando de la manera en que lo hacemos, aunque individualmente no se pueda solucionar el problema.

Explica usted que el cuento está supervisado por investigadoras marinas...

Sí, por la catedrática de Zoología May Gómez y la investigadora en Ciencias Marinas Gercende Courtois. No quería inventarme el cuento sino aprovechar y educar un poquito, descubrir cosas a los niños que fuesen interesantes para que les gustase la historia y se metiesen en ella. Pensé que la mejor opción era hablar con gente que vive el mar para que me contasen cosas que impactaran a los pequeños. En el libro, por realidad aumentada se pueden ver escenas del musical y así transmitir el mensaje a niños que no sepan aún leer. La historia está revisada por la filóloga Dunia Santana y las ilustraciones son de Pablo Triviño. Carlos García ha hecho toda la parte de animación y realidad aumentada. El objetivo es concienciar e intentar cuidar entre todos.

¿De qué trata la historia?

Se la escribe una abuela a su nieta quien se lo cuenta a sus amigos y quiere colaborar a arreglar el problema. Aparecen dos situaciones paralelas: una trata de lo que los peces viven a medida que van viendo la historia y de cómo reaccionan y otra de lo que los niños sienten cuando se van enterando de dicho relato.

Las vocaciones dancísticas de nuestra gente joven han vivido en Las Palmas una evolución, desde el puro esteticismo hasta la crítica y la denuncia moral. ¿Considera logrados los mensajes sobre las audiencias, o se añoran los tiempos de Gelu Barbu y Lorenzo Godoy, tan extraordinarios maestros?

Soy alumna de Lorenzo, del Ballet Contemporáneo de Las Palmas. Creo que hoy hay muchísima más técnica. De hecho, yo soy licenciada en Danza y en aquella época no había esa posibilidad. Aún ni tenemos conservatorio. Lo que sí recuerdo es mi generación como ávida de aprender. Hoy en día muchos alumnos están acostumbrados a que lograr algo no cueste un esfuerzo, de modo que todo lo que sí lo requiera les parece muy difícil, pero hay que saber que la danza es una disciplina muy sacrificada donde se tiene que trabajar mucho y lo que es toda la parte de flexibilidad, dependiendo de tu anatomía, es bastante dolorosa.

Su biografía docente es muy rica, después de haberse formado en varios centros universitarios. ¿Cree que la enseñanza del ballet está bien regulada en España?

Sinceramente no, de hecho muchos bailarines tienen que marcharse porque aquí no tienen salida profesional. No estoy hablando de la Isla, donde es obvio, porque ni tenemos conservatorio, pero incluso a nivel nacional para mí supuso una tristeza cuando Víctor Ullate tuvo que cerrar su compañía. Cada conservatorio de cada autonomía, además, tiene una programación diferente, lo que debería estar controlado para que tuvieran la misma e iguales posibilidades de estudio. Yo cuento con alumnas estudiando ahora en Alicia Alonso. Es tristísimo que tengas a una persona que quiera dedicarse profesionalmente a bailar y que reúna condiciones a la que le debas decir que ha de irse fuera a hacer la carrera para poder bailar.

De tres médicos especialistas ha recibido lecciones sobre anatomía aplicada a la danza. ¿Son frecuentes las patologías dancísticas?

Al no haber conservatorio muchas personas están dando clase sin tener titulación. Paralelamente, hay anatomía aplicada a la danza. Si no se estudian las limitaciones de los cuerpos, porque todo el mundo carece de iguales condiciones, si no sabes que, por ejemplo, la apertura de pies no proviene de ellos sino de la cabeza del fémur, no puedes corregir y de ahí vienen las patologías. También, cuando haces puntas en un suelo inapropiado te destrozas los dedos de los pies. La amortiguación del suelo en danza es fundamental para evitar lesiones.

¿Qué recuerda de aquel gran bailarín, director escénico y coreógrafo que la inicio en estas artes, Lorenzo Godoy, tan prematuramente desaparecido?

El amor a la danza. Él fue quien me metió el gusanillo de querer bailar, mejorar y de dar la mejor versión de ti misma cuando te subes a un escenario. Esa disciplina la llevo a mi propia vida. Considero que si te esfuerzas y trabajas las cosas te acaban saliendo.

Si tuviera que informar a una comisión política sobre problemas y necesidades de la pedagogía dancística, ¿cuáles serían sus principales denuncias?

La primera, que diese clase aquella persona que tiene formación porque nuestra herramienta de trabajo es el cuerpo. Si yo enseño mal a un alumno puedo, por ejemplo, generar unos juanetes por buscar una rotación en un sitio que no es. Creo lesiones en alguien por falta de conocimientos para impartir esa materia. Es importante también contar con las instalaciones adecuadas para dar clase. Por otra parte, ya desde la época de Lorenzo se pedía un conservatorio necesario para el aprendizaje de la danza.

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