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La mejor visión del conflicto

Con el estilo más clásico de la escuela franco-belga, 'El cielo en guerra' muestra cómo fue la II Guerra Mundial a través de los pilotos franceses

Dos aviones franceses exploran el terreno para situar una nueva bases aérea próxima a las líneas enemigas. LP / DLP

Mostrar cómo fue la evolución de la aviación francesa y su papel decisivo durante las dos guerras mundiales es uno de los temas más recurrentes de la novela gráfica del país vecino. El número de guionistas e ilustradores que abordan este tema con relativa frecuencia se cuenta por decenas, y la mayoría logran resultados excepcionales cuando no verdaderas obras maestras del tipo de Más allá de las nubes, El piloto de Edelweiss, El último vuelo o Barón Rojo. Sea como fuera, estos trabajos acaba convirtiéndose en referencias imprescindibles para el cómic europeo, repletos de viñetas hiperrealista en la que sus autores exprimen al máximo su talento para lograr unos resultado preciosistas que rozan el arte pictórico.

No extraña, por tanto, que la aparición de los títulos en estas coordenadas resulten cada vez más fascinantes como sucede con la reciente la edición integral de El cielo en guerra, de Philippe Pinard y Olivier Dauger, que recopila los cuatro volúmenes de la saga original. La historia se inicia en 1940, cuando lo peor de la II Guerra Mundial aún está por llegar. El protagonista, el subteniente Etienne, un piloto con unos reflejos asombrosos, es el punto de partida de una historia que penetra en todos los ámbitos de un conflicto bélico, desde cómo era la parte más burocrática del ejército hasta la forma en la que los pilotos preparan sus incursiones en objetivos enemigos, pasando por las opiniones políticas de los civiles.

Lo más interesante, sin embargo, son los pasajes sobre las espectaculares batallas aéreas ya que, en este punto, es necesario destacar la labor magistral de Dauger, que logra recrear unas viñetas de una belleza sobrecogedora, con un estilo fiel a los cánones de las línea clara, en donde se reflejan con total minuciosidad los detalles más insignificantes del paisaje por muy complejo que pudiera parecer. Todo bañado de un colorido espectacular que logra que la simple visión de las ilustraciones sean un placer por si mismo. Etienne muestras su talento como piloto de guerra por su manejo de la táctica y los reflejos, aunque los autores muestren lo importante que era la simple suerte a la hora de acabar vivo o muerto.

La serie recopila los títulos Los Diablos rojos, Escarapelas en llamas, Alerta en Siria y Operación Torch en los cuales el lector seguirá los pasos del subteniente desde la Blitzkrieg hasta el frente oriental, viviendo la Caída de Francia a manos de los nazis, la parte ocupada de Vichy y el colaboracionismo con Alemania, la lucha por volver al Gobierno legítimo, la situación del imperio o el ataque británico a la flota de su país. Todo elaborado de una manera muy parecida al Pin ups de Yannick Le Pennetier y Philippe Berthet en donde ambos autores realizaban un fresco impresionante sobre la historia de América en el siglo XX y que ha sido la guía de muchos autores posteriores.

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