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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Destellos de polémica y arte

Galerías y artistas, tan imprescindibles como los canarios Millares y Chirino, se asoman a esta nueva edición de la feria internacional Arco

La obra del finlandés Riiko Sakkinen, 'Franco no era tan malo como dicen'. LOF

Un año más, la imagen de Franco vuelve como el Guadiana a concentrar las porciones de polémica que en cada nueva edición suele salpimentar Arco. Una Feria Internacional de Arte Contemporáneo que en esta ocasión ha tenido que enfrentarse y derrotar al runrún del coronavirus. Apenas se ha visto algún profesional con mascarilla a lo largo y ancho de los dos enormes pabellones que acogen a 200 galerías y las obras de 1.350 artistas. Entre las buenas noticias, hay que destacar el triunfo de los creadores frente al virus, las once galerías italianas que trabajan en la feria abrieron con normalidad y tan solo se registraron 15 bajas en el grupo de 300 coleccionistas que Arco invita cada año.

Y fiel a la tradición de esta feria como gran espectáculo, que en alguna ocasión ha logrado engullir y solapar al auténtico arte, el dibujo a tinta sobre papel del artista finlandés Riiko Sakkinen, que ironiza sobre los supuestos logros del dictador bajo el epígrafe: Franco no era tan malo como dicen, acoge los primeros disparos de cámara. Al final, la polémica se diluye entre la sonrisa que deja la lista increíble de las grandes obras logradas por el general, al que se le atribuye la invención de la tauromaquia, el flamenco, la paella, el carajillo, y los programas Gran Hermano y Sálvame. Y tal vez lo más divertido que formó parte de los Payasos de la Tele y de Los Lunnis. Por cierto, si alguien quiere adquirir esta pieza puede llevársela a casa por un módico precio: 15.000 euros.

Aparte de esta anécdota, en esta nueva edición se percibe una cierta madurez en los fines y objetivos de la feria. Como decía Andy Warhol "el mejor arte es un buen negocio" y Arco 2020 llegó dispuesto a ofrecer grandes piezas, de enorme calidad, y también propuestas arriesgadas con las que atrapar a los coleccionistas privados, fundaciones, y museos, que quieran ampliar su elenco.

Y en esta amplia oferta, divertida para ver y para volver a quedarse eclipsado con tantas obras maestras llega la apuesta segura de los imprescindibles, figuras consolidadas con precios tan elevados como el Retrato de Jacqueline, de Picasso, a la venta por 6,2 millones de euros. Seguramente el cuadro más caro en la edición de este año.

Sobre todo las galerías más veteranas como las de Marc Domenech, Elvira González y Leandro Navarro mantienen la esencia de ofertar obras imponentes. La pieza estrella de Navarro es una escultura móvil de Calder con un precio de 1.800.000 euros. Sin olvidar a una habitual y firme defensora de estos eventos, la gran Juana de Aizpuru, que combina los clásicos con artistas más recientes y prometedores como Miguel Ángel Campano, uno de los referentes de la denominada renovación de la pintura española, que tiene lugar en la década de los ochenta y en la que participan también Ferrán García Sevilla, José Manuel Broto, José María Sicilia y Miquel Barceló. Y la aportación más trasgresora de Dora García, una de las artistas españolas más internacionales e icónicas del arte conceptual. Su obra se centra sobre todo en medios audiovisuales. Con performance y enigmáticas fotografías. Juana de Aizpuru ofrece varias de sus obras.

Los canarios

Los canarios

En este apartado de apuestas certeras hay que remarcar a galerías como la catalana Mayoral con una pieza excepcional de Manolo Millares. Un cuadro de 130 por 97 centímetros del año 1964 y titulado Homúnculo. Una arpillera del genial artista grancanario, cuya cotización ha crecido en los últimos años, y valorada en casi medio millón de euros.

Como dice el crítico de arte Alfonso de la Torre, "en Millares no vas a encontrar una obra mala", y ésta que se puede ver en Arco resulta sobrecogedora, con ese halo de magnetismo que atrapa al que mira.

Los autores canarios consagrados suelen aparecer en distintas galerías, sus piezas son valores que atraen a compradores que llegan dispuestos a llevarse una obra excepcional y con garantías.

Muy cerca de Mayoral, en la galería Marlborough se ofrece una pieza única del escultor de Las Palmas de Gran Canaria, Martín Chirino. Una cabeza de hierro forjado que se titula Crónica del Siglo XX. Santa Teresa II. La obra se vende por 300.000 euros.

La edición de Arco de este año está especialmente volcada con la pintura pero no ha querido olvidarse de grandes maestros de la escultura con la presencia destacada de piezas de Chillida, Plensa y por supuesto Chirino.

Precisamente, este año, la Fundación Martín Chirino ha querido estar presente en Arco con un stand en el que se informa sobre la obra y el significado de la trayectoria del artista canario. Su fundación en el Castillo de la Luz, como centro vital, al que volver para llegar a entender algo más sobre el pensamiento profundo que se esconde en las espirales de hierro y que llevan necesariamente a aquellas primeras inspiraciones en la arena dorada de Las Canteras, y en los esqueletos de barcos que vio de pequeño en el muelle de su ciudad. Chirino y sus espirales, sus cabezas de hierro que miran más allá del horizonte forman parte de las figuras indispensables en esta feria del arte.

Ciudad con destellos

Ciudad con destellos

Arco es para muchos como una pequeña ciudad abierta, con sus calles, sus recovecos, algunos oscuros y escasamente transitables y otros envueltos en destellos que alegran el día. Produce un extraño placer tropezar de pronto con un cuadro inesperado de Kandinsky, a medio metro de un Dalí, dos Tápies y al girar dos figuras arrolladoras de Plensa, sus cabezas de ojos cerrados.

También forma parte de este laberinto de novedades y chispazos, las piezas curiosas, entre lo extraño y lo que en ocasiones resulta incomprensible. A un paso de hurgar en viejas heridas, aunque como dijo la directora de la feria, Maribel López, "la polémica está en el ojo del que mira. Las obras deben llamar la atención por su calidad".

Y en ese escaparate cercano al espectáculo podría situarse la obra de Michel Journiac, que titula Oedipus Rex. Tres esqueletos blancos maniatados, uno desparramado por el suelo, otra sentado en una silla y el tercero aparece colgado del techo.

Arco es eso y también una manera irónica, pasional y distinta de acercarse al diverso y amplio mundo del arte y la creación.

Entre lo más positivo de este año, hay que destacar que el número de mujeres artistas ha crecido y da un pequeño paso hacia la paridad, pasa del 25% de la última edición al 32%. Como recordó la responsable de este evento: "No es como para decir que está todo resuelto, pero es una buena noticia".

El amigo de Manrique

El amigo de Manrique

Y así, en un tránsito permanente por largos pasillos con tropiezos sublimes: varios dibujos de Picasso, a golpe de parpadeo, una obra monumental de Chillida y el color bien definido en figuras geométricas de Waldo Balart, el viejo amigo de César Manrique, que lo acogió en su casa de Nueva York cuando el artista lanzaroteño se fue a hacer sus particulares américas.

La obra de Balart puede verse en la galería Guillermo de Osma, la pieza más cara se vende por 12.000 euros. Arco en su 39 edición parece dar un paso en su consolidación como uno de los grandes mercados del arte contemporáneo. Con guiños a las obras maestras y a las nuevas miradas de creadores potentes.

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