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"Churchill vio en Gran Canaria el puerto más atractivo de la costa africana"

"He consultado todo tipo de archivos, incluso los documentos de Negrín favorables a la intervención británica", manifiesta el escritor

Daniel Pérez Estévez. LP / DLP

¿Qué importancia tuvo Canarias como espacio estratégico durante la II Guerra Mundial?

Canarias era una posición fundamental para el tráfico fluvial en el Atlántico y, sobre todo, para apoyar la entrada y lograr el bloqueo en el Mediterráneo. Hitler, con la operación Félix, pensaba tomar Gibraltar, y después proteger Canarias ante una reacción inglesa, que en este caso sería la Operación Pilgrim, que se cambiaba de nombre continuamente por seguridad y se también se llamó Tony, Puma, etc.

Pero al final no ocurrió ni una cosa ni la otra.

La guerra era una partida de ajedrez a largo plazo. Era un ejercicio constante de estrategias y se producían diseños de operaciones preventivas ante acciones y reacciones del bando contrario. Al final no llegó a ocurrir ninguna de las dos cosas. Hitler no invadió Gibraltar ni protegió las Islas Canarias, sino que se centró en su operación de la guerra en Rusia. Y, por otro lado, Churchill, al que Canarias le parecía un escenario muy atractivo, al no tener esa amenaza alemana de tomar Gibraltar, pudo continuar con otros escenarios de guerra.

¿Y cuáles fueron los hechos históricos reales?

La preparación para, en cualquier momento, desencadenar una acción militar. Los alemanes apoyaron a España con dinero e infraestructura militar para equipar las defensas, la artillería en toda Gran Canaria, incluso apoyar el suministro a buques y submarinos alemanes que estaban circulando por la zona y que se avituallaban en el Puerto de La Luz, además de la construcción de túneles como el del cuartel de Manuel Lois de Tamaraceite con ingeniería de gran valor para la época y destinado al almacenamiento de armamento, concretamente de torpedos. Y Churchill realizó una acción doble. Por un lado, intentaba convencer a los ministros franquistas de que no apoyaran a Hitler en la guerra, a no unirse al eje, sobornándolos. Gracias a ese apoyo económico al comercio español y a esos sobornos, España no entró finalmente en el bando de los nazis. Y, por otro lado, lo que hizo Churchill fue preparar, de manera preventiva, a miles de tropas en Escocia para esta operación. Finalmente, a pesar de estar entrenados y equipados para intervenir y tomas las islas, fueron destinados a a la toma de las Islas del norte.

Pero Franco sí apoyó a Hitler.

Sí, pero no entró en la guerra. España pasó de ser un país neutral a no beligerante, si bien es verdad que se reservaba el derecho de entrar en la guerra cuando le conviniera. Y en esos años, en 1940 o 1941, hay una gran presión de Hitler para que España entre en guerra de su parte, como había hecho Italia. España no llegó a entrar por falta de recursos y porque pone como contrapartida una serie de territorios en África, algunos de los cuales estaban ligados a Francia. Hitler tampoco quería que la Francia de Vichy dejara de estar de su bando y no dio como prioritario este escenario, y se centró en el ataque a Inglaterra y luego a Rusia.

¿Qué fuentes ha utilizado a la hora de escribir la novela?

He consultado muchas fuentes, tanto de expertos canarios como José Díaz Benítez o Víctor Morales Lezcano, que son profesores que han investigado el tema desde hace años, como otros en archivos históricos españoles o archivos militares británicos. Sobre todas las actas de las decisiones que se tomaban que afectaban a Canarias. Incluso he estudiado documentos personales de Negrín en los que también se manifestaba a favor de una intervención británica de las Isla.

Y en medio de todo usted recrea una historia romántica.

Es la parte de ficción sobre dos personas que pudieron haber vivido en aquella época. Son dos agentes, dos espías, cada uno de un bando, que se conocen. La clave está en descubrir si realmente son quienes parecen o no. Si son personas que, siendo espías inexpertos en su juventud, pueden llevar a cabo la misión encomendada o al final se dejan llevar por la vulnerabilidad de sus sentimientos.

En la portada del libro aparece un aviador británico que marca el mapa de Gran Canaria.

Es una imagen que me ha cedido unos arquitectos que diseñaron una exposición de arqueología del conflicto para mostrar qué habría pasado en caso de que se hubiera llevado cabo al Operación Pilgrim, atacando por Gando, por el puerto del Muelle de la Luz y la toma de las calles.

¿Por qué los ingleses optaron por las Islas Canarias?

Necesitaban un punto de apoyo para el tráfico naval, pero también para la fuerza aérea y para seguir atacando territorio europeo. Primero se valoraron otros como Azores o Madeira, pero se concluyó que el idóneo era Gran Canaria porque tenía el puerto más atractivo de todo el Atlántico de la costa africano. Y les servía de apoyo en caso de que el Marruecos francés siguiera en el lado alemán. Gibraltar para ellos era fundamental porque controlaban el paso del estrecho.

¿Y qué habría pasado si las Islas hubieran sido invadidas?

Hubiera permanecido la presencia británica, y ahora estaríamos negociando un estatus particular al Brexit.

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