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Entrevista | Domingo Vega

"El artista puede transformar una tragedia en belleza, eso es un don"

"Me interesa el surrealismo, que los cuadros surjan a partir de manchas y la técnica de la decalcomanía", indica el pintor

El pintor canario Domingo Vega en su estudio.

El pintor canario Domingo Vega en su estudio. LA PROVINCIA/DLP

Desde su primera exposición individual en 1977 hasta la que ahora presenta han pasado 43 años. ¿Cuál fue su punto de partida y cómo juzga el actual?

En 1977 expuse en Palma de Mallorca una serie de dibujos. Ya en Tenerife, de donde soy nativo, realicé mi primera muestra individual en 1978. A partir de ahí se han ido sucediendo exposiciones individuales y colectivas hasta la fecha de hoy. Como punto de partida me trasladé a Madrid donde conocí un poco el mundo artístico y recalé finalmente en Mallorca donde pasé un verano en Manacor y entré en contacto con grupos de pintores que se reunían todas las semanas en unas tertulias. Yo tenía 23 años y ellos me doblaban la edad. Fui conociendo el mundo de los artistas, coleccionistas y demás personas que constituyen el mundo del arte.

¿Y después?

Hace un par de años me llegaron noticias del comisario de una exposición de que se había celebrado en Mallorca una muestra en que se conmemoraban todas las actividades de este grupo en las que yo estaba incluido. Viajé a Mallorca este verano después de 43 años. Fue como traer mis inicios a la actualidad. En Las Palmas, en el pasado he tenido bastante actividad, incluso llegué a vivir una temporada en Vegueta. Mi última exposición, antes de la actual del Espacio S/T, fue en la Fundación Mapfre en 2009. Ha pasado una buena temporada en la que, por motivos familiares, no me planteé salir de Tenerife hasta ahora.

Como adicto al Simbolismo, ha creado infinidad de imágenes que no son lo que parecen. ¿Qué temas han persistido más en su obra?

Los temas son recurrentes. Prácticamente es como si siempre pintara lo mismo, pero de forma diferente. El tema del simbolismo me lo atribuyen. En las críticas, a veces, el espectador o crítico ve cosas que están ahí y la obra se completa cuando es vista por otra persona y si es con sentido crítico, más aún. Entre mis temas recurrentes, en primer lugar se encuentra la figura humana. Desde finales de los 90 he trabajado mucho también con la vegetación como tema protagonista. Incluso dediqué una buena parte a retratar la flora autóctona canaria, que es muy singular. Secundariamente, puede haber paisajes u otros temas.

¿Y ahora?

Últimamente, he trabajado mucho con la técnica surrealista de la decalcomanía y, a partir de ahí, me he dejado llevar por las propias manchas de los resultados, es decir, que he prescindido, incluso, de una idea previa del trabajo a realizar. A veces me dejo llevar por la propia pintura, la propia mancha en este caso, o cuando he utilizado texturas a base de manchar, mientras que en otros casos parto ya de una idea muy concreta y determinada de antemano. Lo que me interesa es no aburrirme, ni repetirme, ni caer en la monotonía. Al final, todo lo que hago tiene un sello característico.

¿Se considera seguidor del gran surrealista tinerfeño Óscar Domínguez?

Conocí la obra de Óscar Domínguez a través de libros cuando no era prácticamente conocido a nivel popular. No soy un seguidor suyo, pero me interesa mucho el surrealismo y la técnica de la decalcomanía que utilizó en algunas de sus obras. Del surrealismo lo que me interesa es dejar que surjan los temas de la pintura, los elementos, los propios cuadros que empiezan a partir de unas manchas, algo sobre lo que casi no tienes control. Después, mi tendencia es siempre a integrarlo, a ver cosas, desde manchas que me sugieren algo y, a partir de ahí voy trabajando y van surgiendo figuras y elementos que de antemano no tenía preconfiguradas. Me gusta dejarme llevar por lo que el propio cuadro me va diciendo.

Además de las 34 individuales ha participado en unas 40 colectivas. ¿Contienen novedades todas ellas o se ha repetido un poco?

En las individuales, al menos una parte de la exposición suele ser obra reciente. De ella, coloco algunas que, siendo anteriores, tengan relación con esas obras nuevas. No soy muy prolífico en cuanto a una producción numerosa. Me suelo entretener mucho en cada cuadro y, a veces, los hay que termino pasados años. En la exposición tengo pinturas que empecé hace cinco, diez o 15 años, que había dejado un poco de lado y que al pasar el tiempo para aquel trabajo que veía un poco perdido, de pronto he encontrado la solución.

Dice que la naturaleza y la historia son sus fuentes de inspiración. ¿Cabe hablar de una pintura narrativa?

La naturaleza viene dada por la contemplación de la misma y la historia porque soy licenciado en la materia. Tengo mi máster en Historia del Arte. No veo una ruptura radical entre lo antiguo y lo moderno. Para mí es algo continuo y todo eso me da la inspiración y el deseo de pintar.

Es muy notable que, como pintor autodidacta, tenga un corpus de obra tan extenso. ¿Cuántas horas dedica a los pinceles?

La mayor parte de mi trabajo es la pintura y, a veces, el dibujo. Todos los días me dedico a ello. Hay días que estoy en el estudio desde que me levanto hasta que me acuesto.

Descríbame sus símbolos más personales?

Todo lo que hago está dentro de una cosmología personal. Hay mucho también de autobiográfico. De hecho en alguna ocasión he hecho alguna exposición donde todos los cuadros tenían que ver con mi biografía, mis experiencias vitales. A veces prefiero no conocer demasiado la pintura porque luego me siento influenciado.

De su pintura trasciende la prioridad de la belleza. ¿Cómo juzga el feísmo de algunas consolidadas tendencias actuales?

El feísmo está en la vida, la realidad, la calle y todas partes, en general. Existe en el aspecto físico, pero también de comportamientos y actitudes que son antiéticas y antiestéticas. Creo que eso ya está ahí, es algo con lo que ya se cuenta y no hay por qué estarlo reproduciendo. Para mí el arte supone una ventana hacia otro universo, otra manera de ver y de hacer. Creo que en lugar de mostrar algo que es evidente que está ahí uno intenta, en el aspecto personal, mejorar el entorno en que vive, ya sea organizando actividades de tipo cultural y artístico.

Entonces, ¿qué supone el arte, en definitiva, para usted?

El arte para mí siempre ha sido una experiencia muy positiva. Veo una obra y salgo reconfortado de lo que he visto y me ha llegado. Si lo que contemplo es lo mismo que en la calle, que en el entorno degradado, ¿para qué sirve el arte entonces? ¿Una denuncia? Por mucho que se denuncie no va a cambiar nada. Las personas cambian, cambian su vida y su entorno con su comportamiento, pero por pintar fealdad, miseria y degradación no voy al transformar el mundo, pero estaré condicionado. Yo reacciono ante esa fealdad. El artista puede transformar, incluso, una tragedia en belleza. Eso es un don. ¿Cuántas obras literarias o pictóricas no están basadas en un hecho trágico personal o colectivo? Muchísimas. Es algo maravilloso transformar algo negativo en positivo.

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