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CANARISMOS

Más sabe el diablo por viejo que por diablo

Ni la Biblia ni los tratados de demonología parecen revelar con precisión la edad de este "individuo"

Más sabe el diablo por viejo que por diablo

Ni la Biblia ni los tratados de demonología parecen revelar con precisión la edad de este "individuo", si bien se le suele considerar un ser muy longevo. La longevidad del demonio no es un hecho verificable, pero la sabiduría popular así lo cree y se da por sentado. Si consideramos que en la Torá hebraica (el Pentateuco) no se menciona al diablo, es fácil concluir que se trata de una entidad creada o concebida con posterioridad por la teología cristiana. De hecho solo el Nuevo Testamento habla del mentado sujeto y, con diversas designaciones, es citado en los Evangelios, en el Apocalipsis y en la literatura epistolar en más de ciento treinta ocasiones. La teología se refiere a esta figura como un "ángel caído" que fue expulsado del cielo junto con otros colegas por desobediencia y rebelión contra Dios. Y a los que -según cuenta la tradición- les fueron amputadas las alas. Pero si consideramos que es en torno a los siglos IV y V cuando la iconografía religiosa comienza a figurar a ángeles y demonios como seres alados (con plumaje y todo), podemos hacernos una idea remota de la edad o primeras apariciones públicas del "maligno".

De la apariencia física y características intelectuales del demonio, más allá de su aspecto antropomorfo, a veces grotesco o deforme que es representado en los iconos medievales como un individuo de baja estatura, tuerto y cojo, en ocasiones, poco se sabe en realidad. En la paremiología no abundan tampoco las descripciones físicas del diablo, amén de la cojera ("El diablo cojo sabe más que otro") y la senectud ("El diablo sabe mucho porque es viejo"). No obstante la falta de absoluta certeza sobre la edad y capacidad intelectual del susodicho, parecen evidentes los atributos de la vejez y, por ende, su sabiduría. Y aquí vuelven a coincidir sabiduría popular o tradición folclórica con los dogmas teológicos.

Sin embargo, en el Siglo de Oro, en el que probablemente podríamos situar el origen del dicho comentado, algunos autores mantienen reticencias contra la supuesta sapiencia diabólica. Hasta el punto de negar o atenuar las cualidades intelectuales de una fuerza antagonista a la omnisciencia divina, y opta por mostrar todos los defectos posibles, incluidas la necedad y la estupidez. Pero cuando la mentecatez y la bobería son consideradas como expresión de algo parecido a la inteligencia, el diablo recupera el rango de "viejo sabio".

La mayoría de las veces, sin embargo, se ha reconocido a Satanás un alto grado de sabiduría. Y ello se explica por la subsistencia de sus cualidades angélicas originarias que no desaparecieron con la expulsión del cielo y aun cuando fue precipitado al vacío con las alas cortadas, y a su "existencia autoconsciente desde el principio de los tiempos" (?). Motivos por los que no podría negarse a semejante vejestorio una sabiduría por encima de lo común. Y de ahí el uso de expresiones tan recurrentes como: "¡Es más listo que el diablo/demonio!" o "¡es listo como el demonio!" que como exclamativas comparativas se refieren hiperbólicamente a la astucia y perspicacia de una persona.

O dicho en términos más afines al imaginario doméstico o común: "Ese es (un) perro viejo" o "tiene más ideas que un perro viejo", para querer significar que a la persona experimentada es muy difícil de engañarla, o que alguien es muy astuto.

Lo que viene a confirmar la certeza y razón de lo que se predica, que son el paso de los años y la propia experiencia los que de verdad aportan una gran riqueza de conocimientos. Por eso "más sabe el diablo por viejo que por diablo".

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