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Entrevista | Sonsoles Ónega

"Estoy en mi momento más fértil y eso me mantiene expectante y me da la vida"

"Yo creo que la casualidad puede poner un punto y final o abrir dos puntos para escribir algo nuevo", señala la periodista y escritora

"Estoy en mi momento más fértil y eso me mantiene expectante y me da la vida"

Escribe en Mil besos prohibidos

De casualidades. Eso lo dice la protagonista del libro, Constanza. Yo creo que la casualidad puede poner un punto y final o abrir dos puntos para escribir algo nuevo. Así que soy mujer de casualidades, de repente me encuentro a alguien inesperado o me ocurre algo que me conecta con alguien...

¿Y es mujer de tentaciones?

La verdad es que no mucho. A lo largo de los años he aprendido a domesticar el riesgo de caer en ellas. Sí soy de vivir hasta el final cualquier situación. Esta novela, aunque sea una reconstrucción de una historia, es también un desenlace y los personajes, con todos sus dramas, parecen pedir al lector que viva hasta el final, que se sienta como ese pasajero que va por el aeropuerto y escucha la última llamada de su vuelo. En ese sentido, soy de aprovechar y vivir las oportunidades y pensar que mañana podemos no estar aquí. Venimos de esta pandemia terrible que nos ha demostrado lo frágiles y vulnerables que somos.

¿Se puede vivir sin contradicciones?

Creo que las contradicciones pueden ser sanas porque te ayudan a replantearte cosas incluso tus propias opiniones que pueden ser moldeables según las circunstancias. Otra cosa es abjurar de tus principios, que es otra cosa y también está plasmado en la novela. La contradicción está algo vilipendiada en estos tiempos pero está bien que establezcamos contradicciones.

¿Mentiría, o llevaría una doble vida, por guardar un secreto?

Creo que no podría. Entiendo quienes en un momento dado se ven obligados a duplicar su vida, pero la impostura, en términos generales, no me gusta. En el libro, Constanza atesora el gran secreto de su familia y eso le hace vivir con un secreto e impostar algo que la consume, pero forma parte de su sufrimiento. Guardar un secreto que te afecte en tu forma de ser debe ser un peso importante que hay que hacer liviano cuanto antes.

¿Por qué esta historia?

Quizás, en algún rincón de mi cabeza, estuvieran las ganas de escribir sobre amores interrumpidos y recuperados. A partir de ahí, fui buscando a conciencia los personajes, de hecho, la elección del sacerdote es porque quería que fuera un personaje muy sólido en sus convicciones pero destruido por sus circunstancias y por las de otros. En principio no hay matrimonio más sólido que el de un hombre con su sacerdocio, pero en este tiempo y al acercarme a sacerdotes para documentarme, me ha sorprendido que no se ruborizaban al hablar de ello.

¿Qué comparte con Constanza?

Su discurso vital de que de las pérdidas se aprende y no de lo que ganas en la vida. También de la necesidad de huir del origen, aunque sea ese lo que la empapa permanentemente. Comparto la extrañeza del mundo en el que vivimos, un mundo que parece transparente pero que no lo es; de cierta impostura y de un estriptis que no es tal.

¿Está en su mejor momento profesional

Estoy aprendiendo mucho del experimento para mí es hacer un reality. Estoy en mi momento más fértil y eso me mantiene expectante y me da la vida. Me paso las 24 horas pensando en la tele. Siempre que empiezas algo nuevo es bonito porque, como en la novela, las primeras veces siempre son excitantes.

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