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Los 'Poemas Impertinentes' de Berbel

La poeta y artista multidisciplinar publica un nuevo poemario dentro de la colección 'Faro de La Puntilla', de Eugenio Padorno, en el que rinde homenaje al lenguaje

La poeta y artista multidisciplinar Berbel, durante un homenaje a su trayectoria en la Casa de Colón, el pasado 2019 Miguel Hernández

La poeta y artista multidisciplinar Berbel (Las Palmas de Gran Canaria, 1950) juega con los verbos copulativos, los pronombres personales y los plurales mayestáticos, se crece en las exclamaciones, no guarda nada entre paréntesis y busca el mapa de una sintaxis distinta o perfecta porque, como manifiestan estos mismos versos de su puño y letra, la palabra y sus ceremonias comparten el idioma de su pensamiento. “La fe la estiro en la sintaxis de los días / en donde la esperanza no sabe de morfemas / ni de verbos irregulares”, recoge su libro Poemas impertinentes (Mercurio Editorial, 2020), que ve la luz dentro de la colección Faro de La Puntilla, concebida por el poeta Eugenio Padorno, y que integran autores como Oswaldo Guerra, Vicente Mujica o Aventino Sarmiento.

Poemas impertinentes rinde homenaje al territorio infinito del lenguaje y sus posibilidades, polisemias, encrucijadas, alegorías e incluso, o sobre todo, sus impertinencias. “Impertinente es un término que nos vino del latín tardío. Pero cuando la noción se usa en plural, Impertinentes, se trata de un sustantivo que se refiere a los anteojos que tienen mango o manija”, indica la autora en el prólogo.

En cierta manera, Berbel anticipa al lector que la palabra es la bisagra de su diálogo con el mundo y el espejo en que se lee a sí misma. “Solo los verbos tienen la osadía / de ponerme en pie cada mañana”, sigue otro de sus poemas. “La palabra es o un destino o un sueño”.

“Todos mis libros hablan de mis sentimientos a través del vehículo de la lengua”, declara la poeta en una conversación telefónica. “Pero a estos poemas los he denominado ‘impertinentes’ porque yo soy una adoradora de la lengua que hablamos, y me encanta la filología lingüística estructural porque es la lengua con la que pienso, hablo, miro y sueño. Mi realidad tiene las palabras de mi propio idioma y eso es una maravilla”, añade.

“Pero además, creo que, por ejemplo, es una impertinencia por mi parte hablar del amor a través del sintagma nominal sujeto porque, en el amor, el núcleo del sintagma nominal sujeto es tu pareja o tu amante, ¿no? Y ante estas impertinencias mías decidí que así se iba a titular esta colección de poemas, que no tienen otra vocación que seguir jugando con el lenguaje de mis emociones”, manifiesta.

Fraguados en el transcurso de los últimos años, Berbel aprovechó las horas largas de la cuarentena decretada por la crisis del coronavirus para ordenar este conjunto de poemas a petición de su amigo Padorno. “Eugenio me dijo que llevaba años esperando por mí, así que hice una selección de 80 poemas, los organicé y se los envié. Y estoy muy contenta porque forman parte de una colección chiquita pero muy mimada, como todo lo que hace Eugenio”, señala.

Confinamiento

Aunque los Poemas Impertinentes existían antes de la crisis de la pandemia, Berbel no gastó un solo día sin “coger una hoja de papel en blanco y contemplar / la inmensidad del vacío”, tomando otro de sus versos. “Yo escribo siempre, todos los días, pero solo algunas cosas ven la luz”, revela. “También he escrito mucho sobre el confinamiento durante el confinamiento, pero estos textos tienen que reposar para retomarlos con una cierta distancia, porque he sentido cosas muy dolorosas, como tanta gente”.

En este sentido, explica que “aunque el confinamiento me dio para hacer muchas otras cosas, porque yo nunca paro, yo jamás pensé que pudiésemos vivir una historia tan terrible como esta pandemia, que me hizo volver a El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez”. Berbel relata que la ventana de su casa no mira ni al mar ni a los árboles, sino a la pared de un edificio, así que recabó las fotografías de medio centenar de amistades, las fotocopió y las reunió en una misma imagen. “Así podíamos estar todas juntas en una misma ventana. Y ahora me queda como recuerdo del confinamiento dichoso este, que sigue doliendo porque nos han robado los abrazos”, añade.

Con todo, Berbel admite que “desde el punto de vista literario, no he querido aprovecharme del confinamiento, sino de la vida, que sigue al otro lado de nuestra ventana”. Por eso, Poemas impertinentes es un abrazo poético que publica “como un abrigo o vestidito para estos tiempos”. Y es que, como dice la poeta Alicia Llarena, autora de la imagen de la portada, “la poesía es la memoria emocional de la condición humana, la que responde especialmente en estados de emergencia e incertidumbre, la que nos invita a viajar hacia dentro y descubrir que esta es la región sin límites, sin cuarentena o confinamiento”.

A este respecto, Berbel, poeta de palabra de honor, lo tiene claro: “Lo importante es no sentirse confinada; si acaso, confitada, como una golosina. Y sobre todo, confiada”.

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