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Crisis del coronavirus | Españoles en medio de la pandemia

Relatos sobre la pandemia más allá de las fronteras

Cinco egresados de la universidad española residentes en diferentes países del mundo cuentan cómo el Covid-19 cambió sus vidas

Comenzó a manifestarse en la ciudad china de Wuhan el pasado mes de diciembre y, desde entonces, el Covid-19 ha infectado a más de 22,51 millones de personas de todo el mundo y se ha llevado 789.000 vidas hasta el 20 de agosto. Más de la mitad de la población mundial se ha sometido al confinamiento, y la paralización de actividades económicas y de los desplazamientos ha dado paso a una recesión global. En este contexto de incertidumbre en el que ha quedado claro que la pandemia no entiende de fronteras, cada país ha adoptado políticas diferentes contra el virus, y la llegada del Covid-19 no se vive de la misma manera a lo largo y ancho del globo.

"La verdad es que la mayor parte del tiempo uno siente como si el virus no hubiese pasado por aquí", cuenta Cristina Lía Fernández Regueiro, una española titulada en Materiales Complejos que actualmente reside en la ciudad de Nimega, en los Países Bajos, y que se encuentra preparando el doctorado en la Universidad de Radboud desde hace tres años. Al otro lado del Océano Atlántico, en Yucatán, México, la situación es muy diferente. "En estos momentos nos encontramos en pleno pico de contagios", relata Victoria Fernández, natural de Venezuela y actual gerente de dos hoteles de la ciudad mexicana de Mérida.

Ellas son dos de los cinco egresados de universidades españolas que residen en el extranjero y que, al compartir sus historias, le han puesto cara a las realidades que viven día tras día ciudadanos de todo el mundo. A través de sus relatos explican cómo la llegada de la pandemia ha cambiado sus vidas y, aunque cada experiencia es única, también han revelado la existencia de un sentimiento compartido que se propaga entre todas las personas, independientemente de su origen: la preocupación por sus familias y el miedo ante el futuro que está por venir.

"Puede sonar egoísta, pero me preocupa mucho el impacto que el aislamiento social ha podido tener en mi hijo de dos años y medio, que lleva más de un año sin ver a sus abuelos, tíos y primos en España", comenta Marta Penas, otra de las egresadas que desde hace ocho años trabaja como programadora de Microsoft en Seattle, Estados Unidos. Y es que si estar alejado de la familia ya es de por sí una experiencia dura, que ocurra durante una situación de crisis sanitaria como la actual la convierte en algo que bordea lo dramático. Así lo cuenta Alberto Anca, un ingeniero de Caminos residente en la ciudad de Sídney, en Australia, que se vio obligado a cancelar un viaje transoceánico que tenía previsto para visitar a los suyos en España a causa de la situación generada en todo el mundo por la pandemia de l Covid-19. "Parece que la situación va a durar mucho, y no se sabe cuándo se levantarán las restricciones", añade este egresado.

El coronavirus también ha evidenciado las debilidades de los sistemas sanitarios de países de todo el mundo, y se teme su gran impacto en los lugares que cuentan con menos recursos. Tal y como cuenta Khanh Quock, natural de Vietnam, considerado el estado que mejor ha gestionado la pandemia, "la posibilidad de que el virus se propague por países con sistemas de salud débiles o mal preparados" es muy preocupante. "También temo el riesgo de un segundo rebrote", relata Quock, que desde hace dos años se encuentra preparando un doctorado en la Universidad de Sherbooke, en la ciudad de Quebec, Canadá.

El desplome de la economía, la paralización de los desplazamientos y su repercusión en las pequeñas y medianas empresas es por otra parte un mal común que acarrea implicaciones a nivel global, y según Victoria Fernández, "ahora mismo nadie es capaz de hacerse una idea de las dimensiones de la gran crisis económica que está por venir", y que ya amenaza a sectores como el suyo, el turismo: "Es una crisis mundial, y su final no parece que esté cerca. A pesar del desconfinamiento y de la reactivación gradual, el virus sigue ahí como desmuestran los rebrotes en economías con heridas de guerra".

Ya ha ocurrido en Melbourne, Australia, donde traas semanas de confinamiento se volvieron a decretar otras seis más a causa de un repunte en el número de contagios. "Mucha gente ha perdido su trabajo, sobre todo en la hostelería y turismo, y las Universidades han visto caer sus ingresos significativamente, ya que dependen mucho de estudiantes extranjeros. A largo plazo otros sectores se verán afectados porque la llegada de inmigrantes y visitantes se ha paralizado totalmente y Australia recibía de media unas 200.000 inmigrantes al año", señala Anca.

Los caminos de estos cinco egresados se encontraron en la universidad españolas en el pasado. Ahora, tras continuar con sus carreras profesionales en el extranjero y lejos de sus países de origen, comparten de nuevo una experiencia difícil de olvidar. Sus historias son un reflejo de las diferentes realidades que la pandemia ha provocado en distintos puntos de la geografía, y retratan disparidades y similitudes tanto en el ámbito social como en el económico, político o personal.

Khanh Quock / Quebec (Canadá)

“El Gobierno alienta a los jóvenes a ayudar a los ancianos”

Khanh Quock es originario de Vietnam, el país que tuvo el récord de cero fallecidos por Covid-19 durante meses (ahora ya son 25), aunque desde hace dos años prepara el doctorado en la especialización de Materiales de Construcción en la Universidad de Sherbrooke, en Quebec. Quock dice que, desde que el Covid-19 llegó a Canadá, “el Gobierno ha tomado medidas para evitar su propagación”: “Establecieron políticas para apoyar a las empresas, a los empleados y a los estudiantes tanto locales e internacionales. Además, alentaron a los jóvenes a ofrecerse como voluntarios para ayudar a los ancianos, que corren un mayor riesgo de infección. Es impresionante, va más allá de las palabras”. Al igual que muchos otros estudiantes que se enfrentan a una vida en un país extranjero, el Covid-19 ha supuesto grandes dificultades para Quock, cuyo trabajo de investigación se vio perjudicado a causa de la llegada del teletrabajo. “Al principio no podía ir al laboratorio y, sin resultados experimentales, no había publicación científica. Con el teletrabajo mi vida se volvió aburrida, no podía encontrar amigos, y todo lo que antes era básico, como las interacciones o las compras, ahora se hace en línea”, comenta el doctorando.

Marta Penas / Seattle (Estados Unidos)

“Los expertos dicen que algunos estados reabrieron muy pronto”

Marta Penas trabaja como programadora de Microsoft en Seattle desde hace ya ocho años y medio. En su relato sobre la pandemia, señala que Estados Unidos es el país más golpeado por el virus “con más de 50.000 nuevos casos al día y un índice de mortalidad que todavía está subiendo”, y el doctor Fauci, “el equivalente al doctor Simón en EE UU”, ha advertido de que llegarán a los 100.000 nuevos casos diarios antes de mejorar. “¿Las causas? Los expertos creen que algunos estados reabrieron demasiado pronto. Además, por lo que veo en la calle, mucha gente no está usando la mascarilla”. A diferencia de España, en EE UU cada estado toma sus propias medidas y, en caso de Washington, dónde reside Penas, durante el confinamiento o shelter in place podían salir a pasear. “Ahora comercios, bares y restaurantes han reabierto con aforo limitado y uso obligatorio de mascarillas en espacios cerrados”, añade. En cuanto al ámbito laboral, Penas también cuenta que ella no ha tenido dificultades para adaptarse al teletrabajo, pero sus amigos con hijos en edad escolar “lo están pasando muy mal”, y carecen de facilidades para la conciliación.

Victoria Fernández / Mérida (México)

“En México mucha gente vive al día y no es sencillo encerrarse”

Victoria Fernández nació en Caracas, Venezuela, y desde hace cuatro años y medio trabaja en Mérida como gerente en dos hoteles de la ciudad. La joven, cuyo sector se ha visto muy afectado por la crisis, relata que el país se encuentra ahora “en pleno pico de contagios”, llegando a miles de nuevos casos y de nuevos casos y de muertos. Fernández afirma que el brote surgió a raíz de que el país comenzase a relajar las medidas y a reactivar la economía, pero añade que fue una decisión necesaria, ya que en México “mucha gente vive al día y no es sencillo encerrarse en casa tres meses”: “Aquí no existen las ayudas como en Europa. En Yucatán se otorgaron algunos créditos para proteger el empleo, pero del Gobierno federal no se percibió nada”. La precariedad del sistema sanitario, la realización de pocas pruebas y la situación vulnerable de gran parte de la población son, según la gerente, las causas que han convertido a México en uno de los países del mundo con más fallecidos por Covid-19. “Aquí la vida cambió muchísimo. No se ven personas por las calles porque hay miedo de salir y la mayoría de los establecimientos permanecen cerrados”, asegura.

Cristina Lía Fernández /Nimega (Países Bajos)

“Sentimos como si el virus no hubiese pasado por aquí”

Cristina Lía Fernández Regueiro pero hace ya siete años que vive en los Países Bajos, en la ciudad de Nimega. Actualmente es doctoranda en la Universidad de Radboud y, tal y como declara, “la mayor parte del tiempo se siente como si el virus no hubiese pasado por ahí”. Los Países Bajos optaron por el llamado confinamiento inteligente cuando irrumpió la pandemia, un método que, según Fernández, “es difícil de decir si ha funcionado o no”: “El número de muertes es similar en porcentaje al de España, pero la vida se ha hecho más fácil aquí, donde era posible salir a pasear o coger café para llevar”. La doctoranda también recuerda que lo que más le llama la atención es que el uso de la mascarilla ni se recomienda ni es obligatorio, tan solo en el transporte público), y que se presupone que los niños no son transmisores del virus. Fernández cuenta que la vida cotidiana sigue igual, salvo por la cancelación de eventos y el cierre de los bares de copas, y también habla sobre la tensa situación política que ha atravesado el país. “Han habido un montón de protestas contra el confinamiento y contra el Gobierno”, declara Fernández.

Alberto Anca / Sidney (Australia)

“Nos tememos que volvamos al confinamiento”

Alberto Anca lleva ya cuatro años y medio ejerciendo como ingeniero de Caminos en el departamento de Puentes de una oficina de proyectos de Sídney y, según cuenta, en Australia “la situación ha estado bastante controlada”, algo que sin embargo ha cambiado en las últimas semanas: “Aquí la gente está bastante concienciada, aunque se temen los rebrotes tras lo sucedido en Victoria. De hecho, los nuevos casos que se están dando en Sídney proceden de Melbourne, así que nos tememos que volvamos al confinamiento”. Anca explica que, con el fin de impulsar la economía, el gobierno federal ha puesto en marcha dos medidas: el jobkeeper, similar a los Ertes, en los que los empleados reciben un subsidio de 1.500 dólares cada dos semanas, y el jobseeker, una ayuda de 565 dólares cada dos semanas para la búsqueda de empleo. El ingeniero también destaca que “el teletrabajo ha llegado para quedarse” en Australia, y que hoy en día el transporte público “apenas lleva gente”. “Además, los bares y restaurantes han comenzado a abrir, y es obligatorio recoger los datos de los clientes para avisar en caso de rebrotes”, informa.

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