Con tres premios Goya por los distintos roles con que se retrató en películas como Los lunes al sol, Te doy mis ojos y Celda 211, y multitud de reconocimientos por su impronta en la gran pantalla, no pierde su pasión por el teatro y la música. El cine le da los premios y las tablas y la canción, su grupo Di Elas sobre todo, otro tipo de satisfacciones de las que habla en esta entrevista.

- El pasado 2010 fue usted del actor de moda del cine español, entre premios, nominaciones, reconocimientos, un año grande para Luis Tosar. ¿Se puede pedir más a la profesión?

- No, las cosas que vayan pasando y nada más, y si es como hasta ahora, maravilloso.

- ¿Era necesario este cambio de registro, volver al teatro, en una nueva producción del Centro Dramático Gallego?

- No suelo pasar mucho tiempo sin hacer teatro, quiero decir que no me gusta que pasen más de cuatro o cinco años sin hacer teatro. Procuro buscar algún proyecto interesante y que sea cómodo a nivel personal, que no sea algo estrictamente comercial, y que tenga alguna implicación cercana, gente con la que me apetezca trabajar porque el teatro en ese sentido es duro, sacrificado, vas a invertir mucho tiempo y si lo puedes hacer con gente que te interese, con la que te lleves bien con la que puedas aprender y que admires, mucho mejor. El proyecto partía en un ambiente muy cercano y familiar, y me apetecía volver a hacer teatro en Galicia. Lo último que hice fue un Hamlet y me apetecía volver a la escena con gente de allí.

- ¿Supone esto un paréntesis en su trayectoria como actor de cine?

- De hecho en octubre ya empiezo a rodar otra película, con lo cual realmente creo no que sea un paréntesis como tal. Es cierto que en los últimos años he intentado rebajar un poco el nivel de trabajo en ese sentido, sobre todo rodajes, y alternar un poco, que las pelis estén más espaciadas, aunque luego a la hora del estreno poco puede decidir uno, y a veces se juntan demasiado, y al menos en los últimos años los rodajes han estado más espaciados y he tenido tiempo para hacer otras cosas, estar más con la banda con Di Elas, grabar el disco, editarlo, y ahora aquí metido con esta ópera.

- ¿O sea, sin presión?

- En el cine, cuando tienes la suerte de llegar a un lugar, la oportunidad de leer los guiones, tomar decisiones como me puedo permitir no hacer esto, o esperar. Y vas quemando zonas a las que no te apetece volver, por algunos personajes, y no me apetece por ejemplo, hacer otra vez de maltratador, está fuera de mí. Hay puertas que se van cerrando con lo cual también el abanico de posibilidades se va estrechando cada vez más. Siempre habrá películas que hacer, pero es cierto que a medida que vas avanzado, hay cosas que no te apetece revisitar en ese momento, o quizás necesites más años para estar otra vez cercano a todo eso. Si tuviera que hacer ahora un maltratador, haría prácticamente lo mismo que hice en Te doy mis ojos, no haría nada distinto con el personaje, con lo cual uno tiene que conocer sus medidas, hasta dónde puede llegar, y ahora mismo no podría hacer nada especial con tipos como Antonio.

- ¿Los papeles de canalla buscan a Luis Tosar, como el maltratador Antonio en Te doy mis ojos, el fiero Malamadre en Celda 211, y ahora Mackie?

- Afortunadamente todos estos personajes son muy diferentes, y también los busco por ahí. Son todos interesantes, y lo bueno que tiene hacer de canallote es que siempre hay algo que engancha para trabajar como actor. Son personajes en conflicto. El caso de Mackie es distinto, de hecho casi le da igual todo lo que ocurra alrededor y lo único que piensa es en su crecimiento personal, pero es un malo muy diferente de los anteriores. El personaje de Te doy mis ojos no tiene nada que ver, Malamadre tampoco y este tipo está en otro discurso que es pasárselo bien y luego suelta sus moralinas, así como "soy el más listo de la ciudad", y ademas ataca a los burgueses, cuando es casi más burgués que los otros.

- ¿Un actor corre el riesgo de que se le encasille en estos roles y no afloren otras facetas interpretativas?

- Lo normal es que los directores no hagan demasiados esfuerzos para verte en otro lugar, y es un poco la decisión de cada uno como lleve su carrera e intentar alejarse o acercarse en un momento dado, pero también es verdad que tiene una contrapartida muy buena porque personajes como Malamadre han tenido muchísima repercusión, se abren otras puertas, con lo cual uno tiene que aceptar esas cosas con cierto cariño porque tengo intención de vivir de esto bastantes años, y espero que me sigan llamando.

- ¿Su vocación musical con el grupo Di Elas le ha facilitado el trabajo con el equipo de actores del Centro Gallego?

- Los actores habíamos trabajado juntos, no así las actrices, que han sido todo un descubrimiento. Los actores son viejos amigos casi todos relacionados con producciones de teatro musical, con lo que este mundo de cabaré que hay en La ópera de tres reales no era nuevo para nosotros, es un territorio cómodo. Y en cuanto a Di Elas, es una banda donde Piti el guitarra y Suso el teclista están también en esta función, y es un grupo muy cercano al teatro por decirlo así. Y hacer esta obra ha sido muy gratificante. Me he divertido mucho y ha sido un reto muy grande porque es un tipo de música que nunca había trabajado, quizás el tema central Mack the Knife, es la más conocida, pero luego hay un montón de canciones de Kurt Weill que en una primera escucha pudieran parecer sencillas, y tienen mucha trampa debajo.

- El repertorio musical se canta en gallego. ¿Cómo ha respondido el público que apenas conoce la lengua?

- Ha sido bonito ver que no se despiertan las susceptibilidades, porque por ejemplo cuando estuvimos en Madrid todos andábamos con la mosca detrás de la oreja por ver cómo la gente respondía ante eso, ahora que todo el mundo se asusta por cualquier cosa. Nosotros venimos de Galicia, con una cultura que está muy marcada por la lengua. Y desde ahí lo llevamos por el mundo sin radicalismos de ningún tipo. Es mostrar lo que hacemos de la manera más tranquila posible. Además, el gallego se adapta muy bien a las canciones de Kurt Weill trayéndolo del alemán.