Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Cultura

La abstracción plástica de Luisa Urréjola

En su obra hay un constante enfrentamiento entre lo racional y lo órganico sin caer nunca en la atmósfera de raíz romántica

Luisa Urréjola ante una de sus obras.

Luisa Urréjola ante una de sus obras.

Armonía abstracta es el título de la exposición que Luisa Urréjola (Las Palmas de Gran Canaria 1965) presenta en la sala de arte La Regenta a partir el 18 de septiembre de este año. Está concebida como un recorrido por su obra desde 2003, fecha de gran importancia para ella debido a la muestra Abstract painting llevada a cabo en el Gabinete Literario en la que participó junto a la artista alemana afincada en ese tiempo en Gran Canaria, Kirsten Mosel (1962 – 2018 Braunschweig, Alemania), que comisariaba la exposición.

Dentro del sugerente universo de la abstracción, existe una imaginación que se inspira en la forma y otra que se ve motivada por la materia. En la obra de Luisa Urréjola confluyen ambas tendencias. Es ésta la razón por la que es tan importante indagar y conocer los materiales de sus obras; cómo se extienden en diferentes superficies y cómo se comportan sobre diferentes texturas. En el complejo mundo de las asociaciones y las intensidades de los elementos que se combinan en una obra de arte, la materia es siempre selectiva. En el oscuro sueño de los materiales, habitan formas orgánicas que poseen su piel y hasta su propio aroma.

‘Armonía abstrácta’, en La Regenta, está concebida como un recorrido por su obra desde 2003, fecha de ‘Abstract painting’

decoration

En las obras que fueron presentadas en la exposición Abstract Painting en el Gabinete Literario en 2003 se veía ya la determinación de acercarse a postulados de la abstracción pospictórica del Hard Edge o como fue conocida pintura de contornos nítidos pero con una predilección por la forma orgánica. Se puede decir que en la obra de Luisa Urréjola hay un constante enfrentamiento entre lo racional y lo orgánico sin caer nunca en las atmósferas de raíz romántica de algunas tendencias pictóricas. El azar tampoco ha sido nunca un aliado de su pintura. Cada elemento compositivo está perfectamente meditado y definido con su color y su textura. Esto denota la existencia de una artista muy consciente de su trabajo y por ello no invita al espectador a ver más allá de lo que está en el cuadro, sin metáforas y sin referencias evocadoras a la naturaleza. Lo que se ve es lo que está y lo que está no deja de seducirnos.

Es en la individual que Luisa lleva a cabo en el Gabinete Literario en el año 2011 donde encontramos una pequeña serie sobre metacrilato Mirada al interior que sorprende por su delicadeza. La transparencia del metacrilato permite ser pintado por sus dos caras por lo que se aprecia un desfase de milímetros entre las formas. La composición comienza a tener una componente espacial. La separación del paramento expositivo posibilita la incorporación de la luz como nueva materia compositiva. La iluminación genera zonas de luz y sombra delante y detrás de cada pieza. Las posibilidades son infinitas. Los contornos de las formas parecen esfumarse al convertirse en penumbras y dotan a los cuadros de una espacie de proyección espectral. Recuerdo el interés de Clara Muñoz (Santoña 1954, Las Palmas de Gran Canaria 2015), directora de la sala, por estas piezas que calificó de primorosas. La iluminación concede a las obras de un cierto margen al azar. De hecho, son diferentes según se dirija o intensifique la iluminación del lugar, por lo que las obras solo quedan terminadas una vez ubicadas en la sala. Tal vez fuera ésta la razón por la que la artista profundizara en esta experiencia en parte de su obra posterior. Una vez más, la materia inspira a la forma. La transparencia del soporte nos permite observar los grosores mínimos de las láminas de pintura. La luz nos invita a jugar. El soporte de metacrilato, como el agua en el que se refleja Narciso, es ahora una materia que se puede traspasar.

Si profundizamos en la materia plástica de la pintura, podríamos ver a la artista como una alquimista. Su trabajo consiste en mezclar pigmentos con productos químicos que generan algo similar a una carne que se extiende para formar una piel. Si lo vemos de esta manera, podríamos entender la sensualidad que existe en la obra de Luisa. La forma resultante ya solidificada nos habla de su pasado fluido, no renuncia a ello. Las piezas realizadas con tierra y agua, una vez endurecido tienen la textura de lo sólido pero el plástico, a diferencia del barro ya seco, mantiene el brillo de lo líquido, y por eso resulta extraño. Apetece tocarlo para comprobar que no mancha y es algo sólido. Es por ello que proporciona a la pieza algo de irrealidad. La resina solidificada pertenece al mundo de los líquidos, aunque haya abandonado definitivamente esa condición. Consciente de ello, Luisa juega con el espectador al ubicar en la sala una plancha de aluminio sobre la cual ha extendido resinas químicas (epoxi) para crear formas orgánicas recortadas. La forma de comportarse el material sobre una superficie horizontal es estudiada por la artista para ser consciente de su poética. De alguna manera es un testimonio de su forma de trabajar ya que, aunque el soporte se presenta muchas veces en vertical, el trabajo se ha realizado previamente en posición horizontal. Es al cambiar la posición cuando la obra se descontextualiza y nos sorprende. La pieza del suelo es un paso que ya dio anteriormente en la colectiva On painting expuesta en el CAAM en 2013, como forma de profundizar en la poética de la materia con la que trabaja y que ahora vuelve a dar con nuevas connotaciones.

El desequilibrio compositivo es un recurso que proporciona un alo de libertad creativa

decoration

El desequilibrio compositivo es un recurso que proporciona a muchas de las obras presentadas un halo de libertad creativa El contenido de estas piezas parecen ser el resultado de un recorte de otra pieza de mayor tamaño que ha quedado fuera de plano. En general se puede ver que el recorte es una estrategia frecuentemente usada por la artista desde sus obras de tinta sobre formica de 2003 y 2004. Independientemente del uso constante de la pintura plana, podría parecer que existen distintos planos. Esta es una de las características de su trabajo que parece dotar a cada pieza de una profundidad. En algunos casos el soporte de aluminio proyecta reflejos que acentúan esa intencionalidad. La propia resina favorece este efecto como podemos ver en los trabajos realizados en 2018. Es por ello que su obra se encuentra tan condicionada por el montaje, la iluminación y el espacio de la sala lo que reaviva el carácter dinámico y complejo del trabajo presentado.

Compartir el artículo

stats