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Los delirios del viejo Galdós

Mario Vega dirige 'El último viaje de Galdós', una propuesta inmersiva y circular en cinco espacios del teatro, en la que el escritor se despide de “las mujeres de su vida”

Imagen de un cuadro del segundo acto de ‘El último viaje de Galdós’ con los actores y actrices protagonistas ante la ola de telegramas. .

Imagen de un cuadro del segundo acto de ‘El último viaje de Galdós’ con los actores y actrices protagonistas ante la ola de telegramas. .

La figura de Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843-Madrid, 1920), ​regresa al teatro que lleva su nombre en la capital grancanaria con El último viaje de Galdós. Un relato que bascula entre la realidad y la ficción, armado a partir de los últimos días del escritor y dramaturgo, al que se le agolpan los recuerdos y los fantasmas de su vida privada y pública.

El último viaje de Galdós es la apuesta con la que el Teatro Pérez Galdós inaugura la temporada mañana jueves, a las 20.30 horas, y con otras dos funciones el viernes 9 y el sábado día 10. Una producción de Unahoramenos y el Teatro Pérez Galdós, en la que participan el Cabildo, los ayuntamientos de la capital grancanaria y Agüimes, y el Gobierno regional, con dirección escénica de Mario Vega y textos de los dramaturgos madrileños Laila Ripoll y Mariano Llorente, inserta en el proyecto de experimentación Laboratorio Galdós. Es la tercera y última producción de un ciclo que se ha cobrado hasta la fecha los estrenos de Ana, también a nosotros nos llevará al olvido (2018) y El crimen de la calle Fuencarral (2019).

“Tres años increíbles”

La voluntad de este Laboratorio, que es parte de las acciones del llamado Bienio Galdosiano, según avanzó ayer Mario Vega, es reformular el proyecto de cara a su internacionalización en los próximos tres años en coboración con espacios escénicos en Francia, Burkina Faso o Colombia.

“Han sido tres años increíbles”, exclamaba ayer Mario Vega, en una atípica presentación en el Pérez Galdós, desde el foso de la orquesta, acorde a la filosofía de esta propuesta de teatro inmersivo y circular. Con un reparto en el que figuran Lili Quintana (Dolores), Ruth Sánchez (Emilia), Marta Viera (Conchita), Maday Méndez (Lorenza), Alicia Ramos (Sisita), José Luis Massó (Señor circunspecto) y Rubén Darío (Benito Pérez Galdós), el público asiste en cinco espacios diferentes del coliseo grancanario a un “recorrido por los delirios de un Galdós muy viejo y ciego”, según apuntó Vega.

El anciano escritor, que interpreta Rubén Darío, “se encuentra con los espíritus de las mujeres que marcaron su vida”, toda vez que la voluntad y los deseos del autor de Fortunata y Jacinta eran los de “despedirse de las mujeres que marcaron su vida y despedirse en un teatro”. Ante el escritor en silla de ruedas, tal como avanzó el director, desfilan “desde su madre Dolores a su prima Sisita, pasando por Lorenza Cobián, madre de su única hija, Emilia Pardo Bazán, Concha Morell y Francisco, que realiza su último viaje con él”.

El público, con un aforo limitado a 150 personas por función y con todos los protocolos sanitarios dispuestos, se divide en cinco grupos de 30 en un recorrido que en el primer acto conduce al salón Saint-Saëns, el gallinero, la sala de ensayo, la chácena y el foso de la orquesta, en los que se desarrolan distintas piezas, Y un segundo acto en el patio de butacas.

Un solo elemento preside el escenario: una gran ola de papel con 25.000 telegramas impresos con tratamiento ignífugo que representan a quienes se posicionaron en contra de la concesión del Nobel a Pérez Galdós, al que tuvo opción en tres ocasiones.

El texto ha crecido dentro del Laboratorio Galdós y en los encuentros Ensayo y error, en los que el público aporta sus sugerencias. La última sesión fue el pasado lunes con “40 espectadores muy activos”. Según Mario Vega, en tres años han pasado unas 1.800 personas, y “el público siente suyo el proyecto porque conoce las modificaciones, nos pone en crisis y lo llevamos al ensayo”. Una experiencia positiva que en opinión del director “nos abre una puerta que no sabemos a donde nos puede llevar”.

El Teatro Pérez Galdós retoma la actividad con este montaje “tras una pausa demasiado larga” fruto de la pandemia, tal como señaló ayer Tilman Kuttenkeuler. Tras su estreno, El último viaje de Galdós llega el día 16 al 33º Festival Tres Continentes, en Agüimes, y luego se podrá ver en Fuerteventura, La Palma y Tenerife, En otoño de 2021 se proyecta una gira por Madrid, Toledo y Santander, ciudades vinculadas a Galdós, que no fue posible este año.

Defender el teatro

La estructura y desarrollo de 'El último viaje de Galdós' no se ha visto alterada por la situación sanitaria. “Ha exigido un esfuerzo”, admitió ayer Mario Vega, extremando los protocolos en cuanto a higiene, aforo, distancia y circulación de personas. “Se mantiene la estructura previa antes de la pandemia, así es como defendemos el teatro”, sentenció. Una aseveración compartida por los responsables de la Fundación Auditorio y Teatro y las distintas autoridades que asistieron ayer al Galdós. “La cultura es segura y es un reto para todos nosotros”, sostuvo el viceconsejero de Cultura, Juan Márquez, que participó en la presentación junto al presidente del Cabildo, Antonio Morales; el alcalde capitalino Augusto Hidalgo; el alcalde de Agüimes, Óscar Hernández; y el director de la Fundación, Tilman Kuttenkeuler, entre otros. | D. F. H.

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