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La segunda vida de Errata Naturae

El sello editorial independiente reanuda sus publicaciones después de siete meses de paréntesis dedicados a reflexionar, investigar y reinventar su modelo de edición desde un prisma ecológico y de responsabilidad social

El editor Rubén Hernández, socio fundador de Errata Naturae.

El editor Rubén Hernández, socio fundador de Errata Naturae.

Cuando el sector editorial reactivó sus engranajes después de la cuarentena que paralizó el país entero y congeló toda la cadena de producción del libro, el sello independiente Errata Naturae prolongó el paréntesis y el cese total de sus publicaciones para iniciar su propio desconfinamiento frente a un virus aún más difícil de erradicar: el entramado capitalista del mismo sistema editorial.

Sus socios fundadores, Rubén Hernández e Irene Antón, desgranaron sus razones en un aplaudido manifiesto titulado Jinetes en la tormenta, animales en la cuneta [Por qué Errata Naturae no publicará ningún libro en los próximos meses], donde describen la trampa de un modelo de hiperconsumo cultural basado en un ritmo de (sobre)producción insostenible, la tiranía de las novedades y un juego triangular de la deuda, y en el que, por último, apremian a reflexionar sobre esta endiablada rueda del capitalismo de la que se descabalgaban para reinventarse. “Nos gusta ese tiempo, que tantos consideran improductivo y que, sin embargo, es fértil como ninguno”, enunciaba el manifiesto publicado el pasado mes de mayo, cuando las librerías reabrían sus puertas mientras esta pequeña editorial cerraba las suyas para empezar a mirarse dentro.

Después de aquella primavera robada y siete meses de hibernación transformadora, Errata Naturae regresa este otoño con un nuevo catálogo de libros diseñado al abrigo de una nueva filosofía editorial revolucionaria, que resulta de un exhaustivo proceso de investigación, reflexión, autocrítica y coraje, y que sus artífices glosan en un segundo manifiesto: Unas palabras en tseltal. Y otras cosas que hemos aprendido durante esta pandemia mientras no editábamos ni publicábamos libros.

El propósito que atraviesa la segunda vida de Errata Naturae y sus artífices se basa sencillamente en “aprender a vivir como deseamos que sean nuestras vidas”

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Este texto desglosa las líneas de pensamiento y análisis transitadas por el equipo para reformular su proyecto editorial desde una perspectiva ecológica, comprometida con la responsabilidad social y la conciliación. Pero este proceso de reforma integral se inscribe a su vez en una mirada existencial a la que se refiere el título del manifiesto, que remite a una expresión en lengua tseltal del antiquísimo pueblo maya y que trenza el nuevo horizonte de Errata Naturae: “xWaychinel Lum-K’inal”. Este concepto, según explican los editores, encierra “todos los actos mediante los cuales soñamos la vida mientras estamos despiertos, amasando el deseo y dándole así forma, casi sin darnos cuenta, a la realidad, primero de manera individual y luego co-munitaria”.

En esta línea, el propósito que atraviesa la segunda vida de Errata Naturae y sus artífices se basa sencillamente en “aprender a vivir como deseamos que sean nuestras vidas, deshilando hebra a hebra, y de forma colectiva, la trama que nos une a las estructuras económicas y sociales que nos vienen impuestas”, sigue el comunicado. En los primeros capítulos de su metamorfosis, los editores ya advertían de que esta crisis sanitaria y económica ponía en evidencia una crisis medioambiental y cultural más profunda, generada y enmascarada por un sistema capitalista voraz que esta pandemia global vuelve a poner en jaque. En este sentido, en el ámbito cultural y del libro, la crisis en el sector amenaza, además, con favorecer -o reforzar- la estandarización y la búsqueda de fórmulas de comercialización y superventas en las antípodas del pensamiento, la bibliodiversidad, el riesgo y el sentido crítico, que es el territorio fundamental en el que se desenvuelve ese valioso contingente de editoriales independientes, como Errata Naturae, en el mercado editorial español.

Entre las numerosas medidas que concretadas durante ese tiempo detenido para pensar en lugar de producir, recogidas en este segundo manifiesto junto con las reflexiones que guiaron cada paso, desfilan la implantación de la semana laboral de cuatro días, con un total de entre 28 y 32 horas laborales, y los sueldos previos a esta reducción para los seis integrantes del equipo editorial. También como medidas de responsabilidad ante el fenómeno global del “ecocidio”, el sello instaura el aumento salarial como gratificación por una movilidad urbana más sostenible; la fabricación de libros en papel 100% reciclado y el eco-diseño de libros 100% reciclables; la recusación de sellos FSC o PEFC como meros lava-conciencias y el rechazo, por razones ideológicas y ecológicas, del apoyo al e-book; el compromiso con la autoproducción de energía, el ahorro energético y la reducción de importantes porcentajes de emisiones de CO2 en distintos ámbitos del trabajo.

Además, la editorial plantea el cese de contratos y acuerdos con las grandes empresas que contravengan los principios medioambientales del sello y trabaja en la creación de nuevas redes de apoyo, que incluye la contribución solidaria con asociaciones de protección de la fauna salvaje a través de la venta de sus libros. Y a este comunicado lo acompaña un segundo documento en que el sello bosqueja una propuesta orientada a avanzar en la transición ecológica general del sector del libro, que puede consultarse, en ambos casos, en la nueva web de Errata Naturae.

Así, con respecto a este proceso de transformación acometido en los últimos meses, Rubén Hernández explica que “ha sido un trabajo de investigación largo y, en ocasiones, tedioso”. “Por ejemplo, a la hora de decidir las mejores opciones desde el punto de vista de la sostenibilidad, nos hemos encontrado bastantes dificultades a causa de la falta de transparencia de ciertas empresas vinculadas al ámbito de la fabricación del papel, el transporte, etcétera”, expone. “El equipo partió de una hoja de ruta con siete cuestiones: condiciones laborales, producción, materiales, energía, movilidad, financiación y redes de apoyo mutuo. Fuimos investigando, cada uno en relación con su tiempo, sus conocimientos previos, sus funciones en la editorial y su nivel de responsabilidad, y aportando todos ideas y datos que después cruzamos, compartiendo y debatiendo para definir la remodelación del proyecto que, de forma resumida, hemos planteado de manera pública y echado a andar con los primeros libros del otoño”.

Precisamente, además del nuevo programa editorial de Errata Naturae para los meses venideros, el segundo manifiesto, Unas palabras en tseltal, incluye a modo de epílogo “un avance de nuestra reflexión teórica y de nuestro trabajo editorial en tiempos de pandemia, materializado en publicaciones que irán apareciendo, junto con otros títulos de nuestro catálogo, en los próximos tiempos”, que aglutinan bajo el epígrafe Una reflexión hecha libros.

"No puedo evitar nada a escala global, pero quiero poder contarle a mi hija que hice lo que pude”, declara Hernández

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Con todo, a la cuestión del vértigo que comporta este nuevo rumbo para un sello independiente consolidado en el panorama literario nacional, Hernández responde que “en el comunicado que hicimos público hace unos días, informando a nuestros lectores y colaboradores sobre la nueva senda mucho más comprometida de nuestro proyecto, hablábamos de una cuestión que es realmente importante: en el fondo de todos estos cambios bulle el deseo de vincular de verdad la manera en la que pensamos y la forma en la que actuamos, defender unos valores y ponerlos en práctica de manera absolutamente transparente, eficaz y aplicada a cada ámbito de nuestro trabajo. Hacer esto no garantiza, por supuesto, ningún éxito; pero nos hace sentir mejor, y eso es fuente de ilusión y de bienestar”.

“Por otro lado, todos en el equipo tenemos una conciencia medioambiental y social clara, y la mayoría tenemos hijos. En mi caso, por ejemplo, me aterra la idea de que mi hija, que tiene ahora 7 años, cumpla un día 35 en un mundo donde el ecocidio en marcha haya arrasado con ecosistemas y perspectivas vitales como no podemos quizás imaginar, y me pregunte: y tú, papá, de aquello que estaba en tu mano, ¿qué hiciste para evitar este desastre?. Obviamente yo no puedo evitar nada a escala global, pero quiero poder contarle a mi hija que hice lo que pude”. 

El segundo manifiesto.

El segundo manifiesto.

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