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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Isabel Coixet: “Quería tratar el amor maduro con delicadeza”

“Quería tratar el amor maduro con delicadeza”

A Isabel Coixet le dio tiempo a terminar de rodar antes de que toda España quedara paralizada por la pandemia. Su película, ‘Nieva en Benidorm’, inauguró este mes el Festival de Valladolid, la Seminci y el próximo 11 de noviembre se estrena en los cines. El filme capta toda la extrañeza de la localidad alicantina a través de una historia de amor maduro con toques ‘noir’ que bascula entre la decadencia y la búsqueda de la pureza, todo tratado con suma delicadeza.

¿Cómo surgió el proyecto?

Hace años quisimos hacer un documental sobre la destrucción del litoral levantino. Pronto nos dimos cuenta de que era un proyecto que nos sobrepasaba, pero me dio la oportunidad de conocer Benidorm y sus contrastes. Por un lado, está el mundo de los ingleses que van a desbarrar, el de los mojitos a un euro, las despedidas de soltera y todo ese infierno. Por otro, el de la tercera edad, más calmado, donde la gente se divierte, canta, baila y se siente liberada. Por último, el de la gente que vive allí, muy cerrado en sí mismo. El caso es que salí de ese viaje de lo más inspirada y me puse a escribir una historia, porque creo que Benidorm es un sitio muy poco aprovechado por el cine español.

¿Qué fue lo más marciano que vio en Benidorm?

Hay un gran surtido de marcianadas (risas). Pero lo que más me marcó fue un espectáculo de Vicky Leyton, especializada en acrobacias vaginales. Era lo menos erótico que una se pueda imaginar, algo casi ginecológico. Cuando terminaba se ponía la chaquetita, cogía su maleta y se iba con su hija a otro local. Esa cosa cotidiana dentro de ese ambiente me pareció surrealista.

La película juega con muchos tonos, pero en realidad es un ‘noir’.

Yo siempre he querido hacer una película donde hubiera un personaje como el de Linda Fiorentino en La última seducción, porque el prototipo de mujer fatal siempre me ha fascinado. Y eso fue lo que le dije a Sarita (Choudhury): quiero que seas como Linda Fiorentino, pero un 25% menos mala.

La meteorología le sirve de algún modo para articular la narración, ¿por qué eligió este dispositivo?

Uno mira a veces hacia arriba porque no tiene nada en la tierra a lo que aferrarse. Hay gente obsesionada con el clima que tiene ese punto de querer controlar las cosas, pero los que aman los fenómenos meteorológicos saben que, de repente, puede pasar cualquier cosa. Las predicciones no siempre se cumplen.

También dice que no hay que fiarse ni del tiempo ni de las personas.

Pero hacerlo forma parte de vivir, de equivocarse, de que te quieran y esas cosas.

¿Cómo quería tratar el amor maduro?

Con mucha delicadeza, como algo transformador. Dentro de toda la sordidez, hay algo muy puro entre los personajes.

¿Y cómo situaría esta película dentro de su filmografía?

Creo que he ido haciendo películas que corresponden a diferentes momentos de mi vida. Cuando hice Mi vida sin mí tenía unas prioridades, ahora tengo otras. Y en ese sentido, Nieva en Benidorm es una película sobre la belleza de las cosas oxidadas, que es algo que cada vez me interesa más.

La película se estrena el 11 de noviembre en cines, toda una proeza en estos tiempos que corren.

Lo veo como lo de pedir comida por delivery. Te la traen a casa, pero yo prefiero comérmela en un restaurante. Lo mismo me pasa con el cine. Y en este momento en el que todo son teorías catastrofistas, quiero hacer militancia. No podemos dejar que todo esto nos deje aplastados.

¿Cree que cada vez estamos más desinformados y por tanto más ansiosos?

Creo que cada vez las farmacias van a necesitar reponer más rápido el Trankimazin.

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