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Tributos

Desde hace varios años, la Muestra de Cine de Lanzarote tiene como uno de sus principales objetivos reconocer el trabajo de quienes, a lo largo de su vida, han aportado algo importante al cine y a la cultura. En el año 2017 se rindió cumplido tributo al director de fotografía Thomas Mauch, a quien se invitó a la isla, ya cumplidos los ochenta años, para recorrer emocionados junto a él los espacios que sirvieron, allá por 1969, para el rodaje de También los enanos empezaron pequeños. Esta película de Werner Herzog forma ya parte de la historia del cine, como Aguirre o Fitzcarraldo, también filmadas por la mirada de Mauch. Un año después fue otro reconocido camarógrafo de Herzog, el alemán Jörg Schmidt-Reitwein, quien recibió su homenaje por su trabajo en películas como Fata Morgana, The Enigma of Kaspar Hauser o Nosferatu, vampiro de la noche, entre otras. Y también resultó tanto o más emocionante reconocer el año pasado el trabajo de dos artistas como Margrit y Peter Sickert, autores de algunos de los carteles fundamentales del nuevo cine alemán, desde Alexander Kluge hasta Win Wenders. En todos esos casos, siguiendo el espíritu emocional y dionisíaco que subyace siempre en cada edición de la Muestra, el premio honorífico ha consistido en una gran botella de bodegas El Grifo. Más que un objeto para conservar en una estantería, la Muestra entiende que el mejor premio es algo que sirve para compartir y disfrutar con la gente querida. El vino, en el que están destilados el sol, el suelo, la tierra y el viento de Lanzarote; su salitre y su memoria volcánica, en definitiva, su esencia y su memoria.

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