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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Músico y compositor

Carlos Goñi: “Si esto me coge con una gira menos exitosa habría sido un desastre”

El músico Carlos Goñi, en una imagen promocional. Irene Bernad

El músico y compositor Carlos Goñi (Madrid, 1961) celebra el nuevo año con la gira del 30 aniversario de Revólver. El viernes 22 de enero estará en el Auditorio Alfredo Kraus en formato acústico para compartir con el público las canciones de toda una vida en los escenarios. En esta entrevista, Goñi avanza cómo afronta la gira, que se activa tras aplazar buena parte de su agenda, y repasa un año el que “no he querido escribir no una coma” sobre la pandemia. El líder de Revólver asegura que “ha sido un momento tan sumamente distópico y extraño que lo que hice fue cambiarme por fuera”.

El nuevo año le trae a Gran Canaria con la gira 30 aniversario y en formato acústico.

Pues sí. Siempre he pensado que esto era una anormalidad y que en ningún momento me he rendido a llamarle nueva normalidad, en algún momento volveremos a la normalidad, que en situaciones como ésta nos damos cuenta de que era maravilloso.

Se quebró la gira y la posibilidad de hacer estos conciertos con banda, y que ahora defiende en solitario.

Si, lo que pasa es que es una cosa que hago todos los años en cualquier caso. Con banda suelo girar lo que es verano y cuando llega octubre empiezo a hacer teatros yo solo pero por una cuestión particular, muy de necesidad, de escuchar las canciones de otra manera y encontrarme los conciertos de otra forma. Es algo que llevo cuidando tantos años que no sabría con cuál de las dos opciones quedarme a día de hoy. Necesito ambas.

Tener una banda a su lado le da otro carácter a las canciones, aunque doy por hecho que también se ha acostumbrado a la soledad del escenario.

Sin duda, es un concepto completamente diferente, pero los ensayos con banda desde hace algunos años, suelen durar diez días o un par de semanas como mucho. Cuando me preparo una gira en solitario a veces me tiro hasta un mes, es más dificultoso todo el trabajo de plantearme cómo desmenuzo y cómo trabajo cada canción, y con banda en mi caso es más sencillo. Tiras con la rítmica de la canción normal, la cantas y ya está. No es eso lo que hago, y este año mucho menos.

¿Cómo ha sido la vuelta a los escenarios?

Al final este año terminé haciendo unos veinte conciertos con la tontería, que no estuve parado. Son muchos años haciendo conciertos yo solo y al final el público, una parte de la audiencia que no me atrevería a decir qué parte les gusta más, yo solo o con banda, son conceptos distantes aunque sea en acústico. El planteamiento es tan opuesto que hay gente a quien le gusta la parte más íntima y otros que vayamos como un torpedo. Para mi no supone un reto el tener que hacerlo, un reto es un concierto, no la manera de hacerlo. Ahora mismo lo que tengo es mucha ilusión, se fue al carajo una gira de conciertos divina, e iba tan bien, con los conciertos llenos y todo vendido, y la suerte que he tenido es que se han podido reprogramar todos a este año que viene, y no se ha perdido ninguno. Y eso está muy bien. También te digo si esto me llega a coger con una gira menos exitosa, el desastre es monumental, sencillamente te cancelan los conciertos.

Todo han sido buenas críticas hasta ahora.

[Risas] Haber perdido 30 kilos tendrá algo que ver.

¿No habrá sido una promesa por los 30 años?

[Risas] No, qué va, aunque imagino que eso le da otra dimensión porque me quita ya no solo los virus sino muchos años encima a la hora de estar en un escenario.

¿La pandemia ha alterado su escala de valores acerca de lo importa en la vida? Según han dicho, no le interesa llevar esta situación a su música.

Absolutamente, no he querido escribir ni una coma. Porque además ha sido un momento tan sumamente distópico y extraño que lo que hice fue cambiarme por fuera, que era una deuda que tenía conmigo hace 35 años. Durante este año me he dedicado a otra serie de cosas. Evidentemente, el radar lo tienes puesto, cada día escribes cosas y tomas notas, pero siempre alejadísimo del concepto como tal de la pandemia, del concepto oficial, he intentado mantenerme lo más lejos posible porque no me gusta lo que ha ocurrido más allá del conflicto tan monumental al que nos hemos tenido que enfrentar como ciudadanía.

“Que nadie se acostumbre a esta situación. Si damos nuestro brazo a torcer, no nos queda nada”

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¿Se refiere a la gestión del gobierno ante la crisis sanitaria?

Es una cuestión de cada uno, pero no me gusta lo que se ha hecho y cómo se ha hecho. Pero sobre todo, lo más que me ha ofendido la ideologización a lo bestia de todo el conflicto, el enfrentar a la ciudadanía, la polarización que ha habido por parte de la gente. Desde que me di cuenta de cómo iba eso cerré Facebook, Twitter. Llevo un año en el que la oficina se encarga de las redes sociales.

Lo decía por las ventanas virtuales que se abrieron y donde se asomaron muchos artistas.

He hecho un paréntesis y no dejar que todo eso entrara en mi casa y que me contaminara de ninguna de las maneras, pero sobre todo mentalmente. Vivo en un pueblecito de 150 personas en la sierra norte de Madrid y es muy fácil el abstraerse de todo eso, basta con no conectar la televisión, es así de sencillo. Eres consciente de lo que está pasando, pero no quiero tomar parte, y es algo de lo que me siento orgulloso.

En este contexto, lo que es una realidad es que los conciertos son seguros para el público.

En todos los conciertos, en los 20 que hice, he empezado dando las gracias a todos los promotores y a todo el equipo de trabajo que hay detrás de cada concierto porque si durante muchos años he sentido que en el mundo de la música en concreto era como si fuéramos un atajo de desastraos o algo por el estilo, y de repente no ha sido así, y estoy muy orgulloso.

Público con mascarilla, aforos mínimos, cambia todo y va a tardar tiempo en poder organizar conciertos para miles de personas. ¿Nada será igual?

Llevo tantos años que lo que más me gusta es tocar en teatros y en sitios donde pueda ver el color de la camiseta de la primera persona que tengo a la izquierda, me gustan los aforos medios, nunca he estado realmente cómodo en lugares donde haya 15.000, 20.000 personas, no me llena tanto como lo otro. Es complicado porque ves a la gente que no puede saltar, cantar así del todo, están incómodos, y cuanto más compleja es la situación que tienes delante lo que tienes que hacer en mi caso es echar toda la carne en el asador. Igual un día te sale peor, pero toda mi vida siempre he hecho las cosas de la mejor manera que se hacerlas. En este caso intentas ser mucho más cómplice, volcar todo el cariño para que sientan que no pasa nada y que ya saldremos, pero hago hincapié en que nadie se acostumbre a esta situación. Si damos nuestro brazo a torcer, entonces no nos queda.

Es difícil armar repertorio con el volumen de canciones que maneja. ¿Cómo se organiza, qué canciones son fijas?

Hace bastantes años que no hago el repertorio en un concierto, con banda o sin banda. Llevo como unas 50 canciones, unos días toco unas y otros días hago otras, y algunas suenan siempre porque soy consciente que ciertas canciones el público las quiere escuchar.

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