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Cantante

Aurora García: “Aurora & The Betrayers tocó un techo que nunca esperábamos tocar”

La banda Aurora & The Betrayers. | | LP/DLP

La banda Aurora & The Betrayers. | | LP/DLP

La cantante Aurora García (Madrid, 1986), una de las voces más poderosas y versátiles del soul y el pop-rock nacional, se reúne con su banda Aurora & The Betrayers, que, pese a disolverse exactamente una semana antes del confinamiento contra el coronavirus, regresa a los escenarios para despedir a lo grande la gira de promoción de su tercer álbum, ‘Tune Out The Noise’ (Siete Pulgadas, 2018). Y este tour recala en el Auditorio Alfredo Kraus el viernes 15 de enero al abrigo del ciclo ‘Sunbeat LPA’, por el que también pasarán los músicos Juan Zelada, Leila Sound y Julián Maeso, los días 16, 22 y 23 de enero. 

Aurora & The Betrayers presenta en el Auditorio Alfredo Kraus el repertorio de Tune out the noise, un tercer disco que refleja la evolución y reinvención continua de la banda. ¿Diría que este fue el disco de la consolidación, además del álbum de despedida?

Entre otras cosas, sí, Tune out the noise supuso la consolidación y el punto más álgido y personal de la banda. Nosotros nos juntamos de una manera peculiar y con el tercer disco ya empezamos a saber quién éramos como banda, con nuestra estética y nuestra personalidad. Y la verdad es que, además de arriesgado, nos dio muy buenos frutos y es un disco del que estamos muy orgullosos.

Cada salto sin red de la banda aterrizó en una buena acogida a un proyecto que nunca ha temido el riesgo...

Afortunadamente, el riesgo nos ha venido siempre bien, porque nuestro planteamiento era una de dos: o nos veníamos para arriba o nos íbamos de cabeza al abismo con este disco, pero comprobamos que el riesgo, a veces, sirve.

La crisis de la pandemia coincide con la separación de la banda y muchos conciertos de despedida pendientes, ¿cómo se ha reorganizado la banda a partir de este giro para retomar esos directos?

La realidad es que Aurora & The Betrayers nos separamos una semana antes del confinamiento e hicimos un concierto oficial de despedida. Por lo tanto, la situación es muy peculiar, porque entonces nos quedaban muchas ciudades pendientes en las que tocar este último disco, entre ellas, todas las de Canarias. Entonces vimos que se convirtió en un privilegio tocar en directo, así que decidimos que, aunque era un punto y final, con la pandemia sería un punto y seguido, que hace más especial aún ir a tocar y despedirnos como se merece.

La banda puso de manifiesto que una propuesta tan arriesgada, híbrida y en metamorfosis continua como la suya puede funcionar en España. ¿Podría desgranar algunos de los motivos de su disolución?

Después de siete años juntos y tres discos con un proceso creativo muy intenso, con muchos cambios y muchísimo esfuerzo, el proyecto se nos puso muy cuesta arriba y pensamos que todo tiene un principio y un final. Yo creo que Aurora & The Betrayers ha tocado un techo que nunca pensamos que fuéramos a tocar, porque era una banda muy arriesgada, en inglés, en España, con una propuesta complicada. Y aun así, lo hicimos muy bien y estamos muy orgullosos, pero con el tiempo hemos decidido que seguir adelante como banda iba a ser difícil y que todos, en el fondo, ya buscábamos otros caminos.

“El riesgo nos ha venido siempre bien: o nos veníamos para arriba o nos íbamos de cabeza al a

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Por otra parte, ¿en qué medida diría que esta crisis ha evidenciado la fragilidad del sector cultural en España?

Sin duda, si ya somos nómadas y esta es una vida inestable, esto ya lo hace mucho más inestable y creo que también nos da una lección a todos de lo necesaria que es la cultura para nuestras almas, porque haber bajado el nivel de adrenalina que sentimos todos cuando salimos a conciertos, cuando hacemos planes culturales o nos abrazamos, creo que ha sido una lección enorme.

En una entrevista reciente a Los Zigarros, cuyo último disco cuenta con su colaboración, ellos comentaban que España adolece de falta de apoyo a proyectos musicales fuera del ámbito del mainstream. ¿Esto ha cambiado en los últimos años?

Yo estoy de acuerdo, pero es que los medios de comunicación se nutren de lo que vende la industria y la realidad es que a las discográficas no les gusta apostar por propuestas más complejas, porque al final es más fácil y más barato para ellos apoyar otro tipo de proyectos más comerciales. Por lo tanto, al final casi todas las bandas que nos salimos de ese ámbito mainstream estamos un poco relegadas al underground.

Y hasta donde pueda contar, ¿en qué próximos proyectos plantea embarcarse?

Yo tengo un proyecto de jazz desde hace tiempo, que es mucho más íntimo y tranquilo, que me encanta hacer y que es menos estresante que los escenarios grandes de rock and roll. Y también es un poco una transición hacia un proyecto de rock and roll que llevaré por mi cuenta, pero que supongo que voy a posponer hasta que vuelva la normalidad.

“Casi todas las bandas que nos salimos del mainstream estamos un poco relegadas al underground”

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¿Cuál es su balance general de la trayectoria de Aurora & The Betrayers?

En esta historia nos juntamos varias personas con estilos musicales diferentes después de muchos años de trabajar en la música para ver qué salía: no quisimos ponernos una etiqueta propia y trabajamos mucho para quitarnos todos los estigmas, así que, sin duda, fue un proyecto muy arriesgado, con mucho trabajo y sin apoyos por ningún lado. Pero haber conseguido lo que hemos conseguido es un orgullo, aunque es un trabajo inhumano y una lucha encarnizada por buscar conciertos, que la gente te conozca y que vaya a tus conciertos para poder tener dinero y reinvertir en que la cosa sea y parezca. No es fácil, y sin ese apoyo económico y de publicidad es durísimo. Un romanticismo y un suicidio colectivo, que es querer arriesgarse y querer vivir la vida.

Ahora, ¿qué le pide al 2021?

A estas alturas, salud; que esto pase para todos lo antes posible, porque no solo somos los de la industria de la música los que lo estamos pasando mal, y a título personal, que se normalice esto y que podamos vivir la vida a tope, porque nos echamos de menos, desde ir a los conciertos y abrazarnos hasta ir por la calle a hordas, como lo hacíamos antes.

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