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Alain Hernández: “La caza. Tramuntana’ es angustiosa, adictiva y con rigor policial”

“La caza. Tramuntana’ es angustiosa, adictiva y con rigor policial”

“La caza. Tramuntana’ es angustiosa, adictiva y con rigor policial”

El actor catalán Alain Hernández vuelve como Víctor Gamero en ‘La caza. Tramuntana’, que se desarrolla en la isla de Mallorca. La serie, que se estrenó anoche en TVE-1, recupera en un nuevo caso a los personajes de Víctor y Sara, que formaron parte de uno de los mayores éxitos de RTVE de los últimos años en el terreno de la ficción: ‘La caza. Monteperdido’. Con la intención de si no superar, al menos igualar el éxito anterior, casi dos años después Megan Montaner y Alain Hernández vuelven a ponerse en la piel de Sara y Víctor para investigar un misterioso asesinato, esta vez en un entorno insular. 

¿Qué vamos a ver en ‘La caza. Tramuntana’ tras el éxito ‘La caza. Monteperdido’?

Pues un thriller que va a dejar a la gente enganchada en cada capítulo. Incluso más que Monteperdido, porque se abren más tramas a partir del asesinato de un vecino del pueblo, que es director del coro de la iglesia. Las nuevas tramas son más oscuras y todo lo bonito que parece el pueblo contrasta mucho con esa maldad que hay por debajo. Y además nos encontramos con el pasado de Sara, el personaje que interpreta Megan Montaner, que sufre bastante. Eso hace que mi personaje vaya a rebufo de ella porque es muy leal y lo pase mal.

¿Qué le pasa a Víctor Gamero?

Siente la necesidad de irse del pueblo porque le afectó mucho la muerte de Ana, la niña. Pide el traslado y le mandan de comisión de servicios a investigar a Palma de Mallorca. Se cruzan la investigación del vecino muerto de Tramuntana, que lleva Sara, y la mía. Por eso se vuelven a reencontrar.

¿Se puede ver esta segunda entrega de ‘La caza’ sin haber visto la primera?

Sí, perfectamente. Es un caso totalmente diferente que parte de cero. Lo único que se hace alguna referencia a Monteperdido en los diálogos, por lo que estaría bien haber visto la primera. Pero no tiene nada que ver.

Defina con tres palabras ‘La caza. Tramuntana’.

Es angustiosa, adictiva y con rigor policial, porque la Guardia Civil estuvo implicadísima en el proyecto, como en Monteperdido. Nos han asesorado para ser verosímiles. Queda muy real y muy crudo, sin grandes artificios. La serie sigue teniendo un tono muy nórdico a la hora de explicar una historia que podría pasar perfectamente.

¿Es usted tan leal como su personaje?

Sí, sí. En eso me identifico bastante. En la honestidad también.

“La serie tiene un tono muy nórdico a la hora de explicar una historia que podría pasar perfectamente”

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¿Cree que es más fácil para una serie triunfar en una cadena privada que en una pública?

Es una obviedad porque si una cadena potente está continuamente promocionando sus productos es más fácil que llegue al público. Tiene mucho más mérito llegar a esa cuota de pantalla con TVE. Al final batallas con las privadas y con las plataformas digitales. Es complicado luchar contra eso, pero lo que tiene a favor TVE es no emitir anuncios y que apuesta por un horario maravilloso: a las 22.10 empieza el capítulo y a las 23.10 acabará. Es la diferencia con las privadas.

De donde se deduce que usted prefiere hacer una serie para TVE que para las privadas…

Tampoco quiero decir eso… (ríe) Ese no es el titular. A mí me gustaría que las privadas apostaran por un horario más decente, pero al final yo voy a ir a trabajar donde me interese más el proyecto, y me da igual que sea privada o pública.

¿Cómo vivió el parón de tres meses en el rodaje?

Empezamos a finales de febrero y cuando llevábamos dos semanas vimos que la cosa se estaba poniendo fea en la Península. Tuvimos una mezcla de sensaciones cuando nos dijeron que había que parar. Comprendimos la decisión por seguridad. Pero nos lamentamos de que hubiera que suspender porque sabemos lo que cuesta rodar.

El productor, José Manuel Lorenzo, dijo que el parón les sirvió para mejorarla .

Hubo que replantear algunas tramas y adaptarlas a los protocolos de seguridad, ya que no podía haber secuencias con tantos figurantes. A lo mejor se perdió en espectacularidad, pero se trabajaron más las relaciones entre los personajes y le dieron una vuelta a todo.

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