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Invectivas contra el mundo moderno

Los Sleaford Mods amplían su paleta de rimas y ritmos en un sexto elepé que los confirma como los cronistas del apocalipsis cotidiano de la Gran Bretaña pos-brexit

Jason Williamson y Andrew Fearn.

Jason Williamson y Andrew Fearn.

Un hooligan de mediana edad que va soltando improperios en voz alta por la calle mientras a su alrededor la gente elude el contacto visual y cambia de acera y un tipo con aspecto de sintecho que asiente con la cabeza y pega tragos a la enésima lata de cerveza del día son, sin duda, las estrellas del pop que el siglo XXI merece. Y ahí están Jason Williamson y Andrew Fearn para reclamar el puesto. Pero más allá de su impactante propuesta estética, un espejo que refleja el apocalipsis cotidiano que la Gran Bretaña pija del Brexit pretende esconder bajo la moqueta, existen un buen montón de argumentos para sostener que Sleaford Mods son el grupo inglés más relevante de la última década. Y Spare Ribs, su sexto elepé, los confirma prácticamente todos.

Las afiladísimas letras de Williamson siguen siendo un imbatible catálogo de invectivas contra todo lo que está mal en el mundo moderno (y de frases que piden a gritos una camiseta en la que ser impresas, como ese “Hagamos que le jodan al Brexit con el pene de un caballo” que escupe en la muy airada Out There), aunque uno diría que el verdadero corazón narrativo del disco, si es que existe tal cosa, se esconde esta vez en las dos canciones en las que el frontman de los Mods, espoleado por una lesión en la espalda que le hizo echarse en brazos de la codeína y los calmantes durante el confinamiento, evoca sin falsa nostalgia los días de infancia pasados en una angosta vivienda de protección oficial de Grantham, Lincolnshire.

Fishcakes, que cierra el álbum, es un lúgubre pero emocionante paseo por la suburbia inglesa de finales de los años 70, con sus paredes empapeladas, sus celebraciones a base de pescado rebozado y sus “regalos de segunda mano” en Navidad. Mork N Mindy, que se beneficia de la fabulosa presencia de la joven cantante de Bournemouth Billy Nomates (también colabora en el disco Amy Taylor, del grupo australiano Amyl and The Sniffers), recrea con crudeza el sentimiento de alienación de un preadolescente encerrado en su cuarto un domingo por la noche en pleno divorcio de sus padres.

Si Williamson ha añadido registros a su escritura sin perder puntería, otro tanto puede decirse de las eficacísimas bases instrumentales de Fearn, cuyo talento para construir sugerentes paisajes sonoros con muy pocos elementos tiene algo de portentoso, desde el pegadizo ritmo synth-pop de Elocution (¿alguien ha mencionado a Human League?) al bajo electro-funk de Spare Ribs. El hombre del laptop y la cerveza recorre el trastero en el que se almacenan los restos del post-punk/techno/indie-rock/hip-hop de las últimas décadas en busca de las piezas que mejor encajan con las lúcidas diatribas de su socio y las ensambla con particular maestría. El resultado es un disco mayor de un grupo necesario. No cambien de acera la próxima vez que los vean.  

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