Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Ay del loco que no se cree Napoleón

‘Shock Corridor’, Samuel Fuller, 1963. | | LP/DLP

El título proviene, como no podía de ser de otro modo, de Erving Goffman. Definida la situación como representación de un “loco”, mejor recurrir a la gestualidad estereotipada de Napoleón que ocupa un lugar predominante en la enciclopedia de los hospitales psiquiátricos. Escribo “loco” entre comillas por la feroz y feraz corrección política. Corrección política oblige.

El cine está lleno de ejemplos. Basta recordar la maravillosa Shock Corridor de Fuller, donde un periodista en busca del premio Pulitzer entra en un psiquiátrico y se vuelve loco.

En la semiótica de A. J. Greimas, y en el estupendo análisis de Maupassant, se habla de rol temático, que para abreviar mucho viene a decir que “pescador” es el que pesca. No nos importa si es vegano o del Atlético, sólo importa lo que hace. Los que han sido llamados por Virus sabemos que en los hospitales hay médicas, enfermeros y pacientes, definidos exclusivamente por su rol temático, sin aditivos. A la médica se pide que sea médica, no que sea simpática.

Sorprende mucho la foto reciente en la que los presos independentistas se han colgado los carteles de “amnistía”, palabra que proviene de amnesia. La amnistía consistía en tirar al rio Leteo, el de los muertos y el del olvido, los crímenes que merecerían la amnistía, y así todo quedaba olvidado. La amnistía se identifica con el olvido. Piden amnistía para los que buscan su origo en una memoria datada para que se olvide el castigo, no el delito, y, así, poder volver a las cosas. Se puede cambiar la Ley, pero no la Regla.

Auguro poco futuro a lo “transversal”, tantas analogías producen grandes desmanes. Tantas invenciones semánticas que llamamos metáforas, no lo son. Pero todas tienen reglas. Como las instituciones totales de Goffman. Reivindiquemos el elegante rol temático de Greimas, máxime en la pérdida de credibilidad de las instituciones, y sigamos al príncipe del modus ponens que estableció límites a la interpretación, Umberto Eco, cuando proponía hacer el gran Elogio del Sentido Literal

Compartir el artículo

stats