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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Entrevista

Orlando Britto Jinorio: “El centro se tiene que convertir en un espacio crítico que cuestione la realidad”

“Para el 2025 tenemos una de las deudas históricas del centro, la gran antológica de Martín Chirino”, adelanta el director del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM)

Orlando Britto Jinorio, el pasado jueves en el Centro Atlántico de Arte Moderno. | | ANDRÉS CRUZ

El pasado martes se confirmaba su renovación por otros cinco años al frente del CAAM. Una decisión que no le habrá cogido por sorpresa y supongo que esperaba que se produjera.

Esperaba que sí por la sintonía de trabajo que hemos tenido con la actual consejera de Cultura y el director insular. Siempre hay que esperar a la confirmación oficial, pero yo entendía por cómo iba fluyendo todo el trabajo, los proyectos, el diálogo permanente que teníamos, daba a entender que se iba a ser positivo, y así fue.

La renovación llega un mes después de presentar la programación del centro para 2021.

Es la secuencia, porque es lo que tocaba. Y si tienes la confianza para presentar el programa que se va a desarrollar a lo largo del año me parecía que aprobar el programa significaba también una continuidad. Una formalidad que había que hacer.

Usted fue parte del equipo fundacional del CAAM, y a su vuelta en 2015 tenía la voluntad de resituarlo en las coordenadas de tricontinentalidad desde una perspectiva acorde al signo de los tiempos. ¿Se ha logrado ese objetivo?

Esos principios sigo pensando que eran fundamentales, y el objetivo, como dices, era resituarlos en el espacio y en el tiempo en que vivimos, operando sobre lo que significa la reivindicación, visibilización e investigación en el arte en Canarias y sus relaciones. Junto a esto, sigo reconociendo la validez, como singularidad y parte de nuestra identidad como CAAM, el espacio tricontinentalidad, entendido hoy en día en un espacio de diálogo global, manteniendo esas inflexiones. Y todo ello desde otro modos afortunadamente diferentes de operar, como son los parámetros de igualdad, sostenibilidad, integración y participación, que es algo en lo tenemos que ahondar más en el centro. Compromisos a los que no podemos ser ajenos, la reivindicación de cuestiones que son fundamentales. En medio de todo este desarrollo nos ha cogido la necesidad de actualizar el edificio, referencial después de 30 años, y la actualización de esos parámetros conceptuales, que han ido en paralelo. En cuanto al edificio, lo primero fue recuperarlo en cuanto a sus espacios expositivos, la planta sótano se había cubierto totalmente y no existía esa visión vertical. Se recuperaron espacios y dotaron otros nuevos como fue el chill out, la zona de descanso que estaba oculta; el ático como un lugar de uso permanente; las terrazas para los conciertos de los distintos ciclos de música; y reivindicar los espacios de Balcones nº9, tanto expositivos como multidisciplinarios. La renovación del edificio central más la implementación de los espacios va orientado a dar una mayor posibilidad de diversidad de actividades y llegar a otros públicos. Y haciendo balance, el programa que he podido diseñar son tres años y medio. Cuando uno se incorpora hay una programación anterior, luego los ocho meses de cierre que tuvimos, y que fueron fundamentales para actualizar el sistema de climatización, que tiene que ver con la conservación de las obras, y es lo que te permite el intercambio en un estandar nacional e internacional para la recepción de obras.

El centro volverá a estar en obras a final de año.

No se pudo hacer todo entonces y se acomete una segunda fase entre noviembre y febrero próximo, con la finalidad de hacerlo más sostenible. Hay dos acciones muy importantes: una es la renovación del sistema eléctrico y las luminarias, lo que significa que por fin pasamos de una iluminación incasdencente, de calor y alto consumo, a una fría y de bajo consumo. Y que también tiene que ver con la conservación de las obras. La otra parte importante la restauración de la pirámide de cristal. Todo va a ayudar a que el centro tenga un cuerpo sano.

La sostenibilidad, la emergencia climática y la igualdad se han insertado en el discurso reciente del CAAM.

Hay cuestiones que caen por su propio peso y la asunción de compromisos con el espacio y tiempo que te toca vivir conlleva de forma natural asumir el compromiso por la igualdad, no puede ser de otra manera, pero va asociado a la asunción de la sostenibilidad. El hecho que hallamos puesto en marcha un Aula sostenible es una especie de faro de guía, y espacio de acción permanente, donde los primeros que hacemos autocrítica somos nosotros, y que nos ayude a permear en el conjunto de las actividades que hacemos y que también sirva para trabajar en otras áreas del Cabildo más allá de la frontera del propio centro. El próximo año, y lo tendrá que aprobar el consejo de administración, vamos a tener como gran eje temático, al igual que en éste tenemos Dance?, tendremos un gran proyecto sobre sostenibilidad en colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo de Belgrado.

El CAAM celebraba su 30º aniversario en diciembre de 2019, antesala de una crisis sanitaria sin precedentes, que obligó a reconducir la actividad a la situación de pandemia.

El 30º aniversario sirvió para marcar el compromiso de salvar una deuda con las vanguardias del arte en Canarias, que tiene que ver con una revisión histórica, pero tampoco es casual que coincida el centenario del nacimiento de César Manrique con nosotros abordar el proyecto Universo Manrique, orientado a la sostenibilidad y su lucha por la conservación del medio ambiente. César es un referente, y esto centrado en el 30º aniversario marca una línea de acción. En cuanto a la pandemía, si ha habido algo positivo es que nos ha obligado a las administraciones a situarnos también en el espacio-tiempo que vivimos, y lo hemos hecho respecto al nivel en que deberíamos estar en la programación virtual. Las actividades que pusimos en marcha durante la pandemia han activado la participación de público y artistas, y nos permite acceder a un ámbito nacional más extenso. La combinación de los dos espacios de acción es el equilibrio que ha llegado para quedarse y te sitúa en el momento actual. Al CAAM está viniendo cada vez más público. Si analizamos el conjunto de visitantes en 2019 con el 2020 y lo que significó, digamos el cierre y el miedo a volver a esa relativa normalidad, hemos disminuido en un 50 por ciento, y no es tan grave desde mi perspectiva, pasamos de unos 40.000 a la mitad. Pero detectamos unos días de mayor confort, que tiene que ver con salir en familia, o grupos de varias personas según el nivel en que estamos, sobre todo sábados y domingos por la mañana. Se aprecia un deseo enorme de consumir cultura, y cuando podamos normalizar la situación confío en que tengamos más público.

¿Qué le queda por hacer en el CAAM para situar al centro en el lugar que le corresponde en el contexto actual?

Vamos a seguir ahondando en la propia identidad del centro, que se tiene que ir enriqueciendo. La asunción de esos compromisos con la sociedad y el planeta, la defensa del arte y la cultura como un espacio de libertad, un espacio crítico Los artistas contemporáneos cuestionan la realidad y a partir de ahí se generan espacios de acción crítica dentro de una normalidad de diálogo. ¿Mi sueño? Me preguntaban en una entrevista en Metrópolis, convertir ésto en una gran ágora donde ocurran muchas cosas y acontezcan muchos encuentros, con disensión y diálogo, y sin violencia, no llegar a los extremos en que estamos ahora mismo. Convertir al centro en un espacio de acción crítica de manera transversal, donde se cuestione la realidad. Entender hoy en día que un centro de arte opera solo desde la creación de las artes visuales es el leit motiv central, pero entiendo que hay una correlación muy importante con otras manifestaciones del pensamiento y la creación. El CAAM tiene una responsabilidad con la investigación y visibilización del arte en Canarias y con aquellas figuras que han sido fundamentales; un compromiso también hacia las mujeres en el ámbito de la creación, con los derechos humanos, tenemos la obligación de operar con el mundo, no dar la espalda, y es una manera de recordarnos donde estamos.

El presupuesto de este año es de 3,2 millones, un 30 por ciento menos que el pasado.

Hemos podido encajarlo bastante bien porque entramos en obras y de alguna manera compensamos. El reajuste también tiene que ver con la pandemia. Ante la quiebra que supuso para los artistas, se activaron proyectos que ayudaran al sector más cercano del arte y la cultura. Eso hizo que se generaran actividades con artistas de las islas, como Conversaciones desde mi estudio, que esperamos tenga continuidad porque para era fundamental que pudiéramos tomar el pulso, el registro del tiempo, en esos diálogos con artistas, críticos y escritores. Será una publicación importante para el futuro, cómo unos 50 creadores han vivido el cierre. Igual que la exposición In/out, que nos permitió tomar el pulso a la creación canaria más cercana, con artistas de altísimo nivel.

Dance? es la apuesta de temporada. ¿Un guiño poético en un año donde bailar ha sido tabú?

La cultura tiene un gran poder para ayudarnos en nuestra autoestima, a reconocernos en ella como un valor fundamental, pero por otro lado en este proyecto está cómo se interrelacionan los diferentes espacios creativos y de qué manera se van contaminando y cómo es más difícil definir. Es cuestionar si esto es realmente danza. Se plantea una revisión desde aquellos coreógrafos que se incorporan al arte contemporáneo, casi artistas visuales; y otra corriente de artistas que usan la danza como motivo de expresión.

El relato de las vanguardias en Canarias rescata la obra del palmero José Martín, Lola Massieu y Baudilio Miró Mainou.

La secuencia de homenajes la venimos haciendo hace años. El caso de Juan Hidalgo fue el más singular; habíamos tenido dos grandes exposiciones y era fundamental rendirle homenaje, creo que es el más trascendental de los artistas que ha marcado tendencias y líneas de trabajo, Manrique en cuanto a la ecología por supuesto, pero Juan Hidalgo en cuanto a la poesía visual, la música, instalaciones, fotografía, abre muchos caminos. Este año se cumple el centenario de Lola Massieu y de Baudilio Miró Mainou, dos artistas que fueron amigos y coetáneos, y habrá distintas actividades en torno a su obra y trayectoria. Para el 2025 tenemos una de las deudas históricas, la gran antológica de Martin Chirino. Revisar al artista desde la perspectiva, de ese año, que haremos con la Fundación, y será na exposición importante y pertinente.

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