La iniciativa ‘Revivir la Plaza de la Música’ nace de la mano de los músicos grancanarios Alba Gil Aceytuno y Nelson Saavedra con la meta de recuperar este espacio público de Las Palmas de Gran Canaria, anexo al Auditorio Alfredo Kraus, para celebrar conciertos en vivo al aire libre, con todas las medidas sanitarias contra la Covid-19. Ambos han presentado una instancia a la Concejalía de Distrito Isleta-Puerto-Guanarteme para solicitar los permisos correspondientes y contribuir así a la reactivación del circuito musical independiente en la ciudad, actualmente paralizado, en el contexto de la crisis de la pandemia.  

El enmudecimiento de la música en directo bajo las restricciones impuestas por la pandemia junto al progresivo cierre de las salas de conciertos en todo el país constituye el motor de la iniciativa Revivir la Plaza de la Música, nacida con la meta de recuperar este espacio público capitalino, anexo al Auditorio Alfredo Kraus, para celebrar conciertos al aire libre. 

Los músicos grancanarios Alba Gil Aceytuno y Nelson Saavedra, ambos de la banda local Zumurrud, promueven esta propuesta a través de las redes sociales y han presentado una instancia a la concejalía del Distrito Isleta-Puerto-Guanarteme, en la que solicitan los permisos necesarios para “reactivar este espacio para la música en vivo, que es para lo que fue ideado, como su propio nombre indica”, apunta la saxofonista Alba Gil Aceytuno.

“La iniciativa surge porque ya no queda casi ningún espacio en Las Palmas de Gran Canaria para tocar música en directo, ya que todos han ido muriendo por varias razones, desde protestas de vecinos a problemas de rentabilidad y, ahora, la crisis del coronavirus”, señala Gil. “En este contexto, tanto los locales de la Plaza de la Música como la misma Plaza de la Música están abandonados y nos da mucha rabia, porque es una localización perfecta para celebrar conciertos, porque no se molesta a nadie y permite mantener las medidas de distancia”, añade. 

El pasado noviembre de 2020, Zumurrud organizó una jam sessión y un concierto en la propia plaza, que fue interrumpido y desalojado por la policía local ante la falta de permiso municipal. “Nos animaron a solicitar el permiso y fue lo que hicimos a principios de año, aunque aún no tenemos respuesta”, relata Gil, que no descarta repetir una acción similar para incidir en la lucha por reactivar este espacio ante la crisis del sector musical, uno de los más golpeados dentro del ámbito cultural. 

Tanto la Plaza de la Música como los locales de música circundantes, que alojaron los míticos Mojo Club y Sala Nasdaq hasta 2018 y 2020, respectivamente, pertenecen al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Sin embargo, esta iniciativa aspira a empezar a reactivar un circuito musical alternativo a la programación institucional, que se encuentra, actualmente, paralizado. 

“La idea es, simplemente, aprovechar ese espacio exterior tan amplio, con alguno de los locales para poder tener punto de luz y mantener los equipos, y garantizando el control de aforos”, apunta Gil, quien afirma que “el apoyo por parte de las instituciones durante esta crisis ha sido increíble, pero lo interesante en la escena musical de una ciudad es que convivan los dos circuitos”. 

El próximo paso de los artífices de Zumurrud, que precisamente lanzan su álbum de debut homónimo esta semana, es formalizar la propuesta de Revivir la Plaza de la Música y constituirse quizás como asociación o colectivo. “La idea es que se sume mucha gente y ver hasta dónde podemos llegar. Por el momento, contamos con muchísimo apoyo dentro del sector, porque somos muchos. Ojalá lo consigamos”, concluye.