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Un año del confinamiento

La armonía interrumpida de Luisa Urréjola

La muestra retrospectiva de la artista grancanaria en el Centro de Arte La Regenta fue el primer gran proyecto expositivo suspendido en 2020

La artista grancanaria Luisa Urréjola, dentro de una de sus obras de ‘Armonía abstracta’, en La Regenta. | | LP/DLP

Las geometrías coloristas y ensoñaciones multiformes que conforman el universo artístico de Luisa Urréjola descansaban en los almacenes el pasado marzo de 2020, antes de que el mundo entero se paralizase por completo, en la cuenta atrás para su gran exposición retrospectiva en el Centro de Arte La Regenta.

Bajo el título Armonía Abstracta, esta muestra representativa de la trayectoria, lenguajes y técnicas de la artista grancanaria aguardaba su puesta de largo el 24 de abril de 2020, después del desmontaje de la muestra anterior que exhibía la sala, Para mí la culpa, para ti la disculpa, de la artista tinerfeña Miriam Durango.

Y entonces tuvo lugar la sacudida mundial que confinó la vida de puertas para dentro y congeló todos los planes en la niebla de la incertidumbre. La de Urréjola fue la primera gran retrospectiva individual programada en la capital grancanaria que se precipitaba hacia el abismo de la cuarentena, pero también se erigiría en la primera muestra en reflotar en la segunda ola de la pandemia, dentro de las condiciones restrictivas que aún jalonan la rutina diaria.

“La situación de la pandemia dio de lleno a la salida de este proyecto, en el que llevaba trabajando dos años”, relata Urréjola. “Un mes antes de la fecha de inauguración prevista, ya tenía todo absolutamente preparado, con muchas expectativas, solo pendiente de ultimar los últimos detalles de transporte y montaje”. “Y cuando nos confinaron, todo ese trabajo quedó en standby”, añade.

La artista relata que este proyecto expositivo reviste “una gran importancia” en su carrera artística, ya que conviven obras recientes con trabajos de etapas anteriores, con el objetivo de mostrar las líneas vertebrales del conjunto de su producción pictórica. “Este era un proyecto muy pensado y preparado, con el que me comprometí con muchas ganas desde que me lo propuso Alejandro Vitaubet [director de La Regenta] y porque, además, se estrenaba en una sala estupenda, así que trabajé mucho para poder presentar obra nueva, con materiales nuevos”, cuenta.

Al igual que el resto de espacios dependientes del área de Cultura del Gobierno de Canarias, La Regenta anunció su cierre temporal indefinido el 13 de marzo de 2020 y, a medida que se prolongaba el estado de alarma, proliferaban las preguntas en torno a cómo se reinventarían los museos y sus dinámicas en el contexto de la desescalada post confinamiento.

En cuanto al horizonte de su exposición, Urréjola explica que la resignación devino poco a poco en aprendizaje. “Al final, aprendí a relativizar, porque creo que muchas y muchos nos dimos cuenta de que la mayoría de las cosas son mayores que nosotros y no están realmente en nuestra mano, así que como no hubo otra que adaptarse a la situación de la pandemia, porque son causas de fuerza mayor, lo afronté como un aprendizaje”, afirma. Precisamente, la artista cuenta que, el día previsto para su inauguración, “me serví una copa de vino y brindé en mi casa por lo que no pudo ser”. “Y después, seguí a la expectativa”, rememora.

Entre tanto, el debate en torno a los nuevos modelos museísticos en el contexto de la Covid-19 restallaba en el entorno digital, dado que las limitaciones impuestas al encuentro y las multitudes pulverizaban el sistema de convocatorias masivas y de iniciativas de impacto de los grandes museos, salas y ferias de arte. Así, en los prolegómenos de la “nueva normalidad”, Sanidad desglosaba un protocolo de medidas específicas para museos, como el cálculo de aforos y visitas guiadas para grupos reducidos; la prohibición de inauguraciones masivas y el registro previo de visitantes; la definición de un itinerario con sentido único; la sustitución de audioguías por apps y códigos QR; y señaléticas de distancia de seguridad entre visitantes, artistas y obras.

Finalmente, La Regenta volvía a abrir sus puertas el 4 de junio y una de las primeras decisiones que anunció el museo fue prolongar el tiempo de exhibición de la muestra de Durango hasta el 29 de agosto. En este proceso de reajuste, Armonía abstracta se reubicaba por fin en el calendario, con fecha prevista para el 18 de septiembre. Para entonces, la utopía de que la circulación del virus languidecería después de un verano ingenuo se desmoronaba entre anuncios de rebrotes y más restricciones. Pero el mundo de la cultura y el arte en Canarias mantuvo abiertas sus puertas pese al miedo, bajo la máxima de que “la cultura es segura”.

La inauguración de Armonía abstracta se celebró sin grandes anunciamientos ni despliegues, con recorridos restringidos a 10 personas -nueve, sin contar a la artista- cada 20 minutos, previa inscripción en la web de La Regenta. Pero como su propio nombre indica, Armonía abstracta insufló alegría y serenidad a través de sus colores y formas en unos tiempos abstractos e indefinidos. Así lo recuerda Urréjola, que asistió de forma puntual a la sala para preguntar por la acogida de la muestra en circunstancias tan complejas, en que “la gente necesita más que nunca deleitarse y alimentar el alma”, advierte.

“Me comentaban que la gente salía encantada y que incluso volvía a verla, porque los colores y las formas de las obras les devolvían luz y esperanza en estos tiempos tan oscuros”, revela la artista, que destaca el esfuerzo realizado por el museo para grabar los recorridos y explicaciones de las piezas para darles una mayor visibilidad.

Con todo, el vuelo de los colores de Urréjola ha seguido su trayectoria por distintas salas del Archipiélago, como la Sala de Arte Cabrera Pinto, en La Laguna, donde se exhibe hasta hoy, y con fechas previstas en La Palma en verano. Porque la fuerza resiliente del arte es mayor que cualquier virus.

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