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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Arte

Variaciones artísticas sobre la danza en el CAAM

El centro de arte inaugura la gran exposición internacional ‘Dance?’ con obras de 44 artistas que cuestionan los mecanismos coreográficos

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El CAAM presenta la exposición ‘Dance?’ Andrés Cruz

El primer movimiento de la sinfonía coreográfica orquestada en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) preside la pieza duchampiana del bailarín neoyorquino William Forsythe exhibida en su cubo central. “Utiliza solo los pies para romper las cadenas”, reza la leyenda de esta obra de arte, como una invitación a deconstruir los arquetipos fijos de la danza y bailar sus posibles formas desde distintas aproximaciones artísticas en el museo. 

Por esta razón, Dance?, la gran exposición internacional colectiva que acoge el CAAM desde hoy hasta el 18 de julio, se plantea como un interrogante, “no exactamente como una pregunta, sino como una resistencia que opone la propia danza a todo intento de definición categórica de su esencia”, manifestó ayer el coreógrafo, artista visual y bailarín grancanario afincado en París, Gabriel Hernández, comisario del proyecto. 

Este ambicioso proyecto temático de investigación constituye la mayor exposición realizada en Europa en torno a la danza que, en el contexto transdisciplinar del arte contemporáneo y de la vocación tricontinental del CAAM, reúne una amplia selección de obras de 44 artistas, bailarines y coreógrafos de Canarias y de distintos países de Europa, África y América, que exploran y cuestionan los propios mecanismos coreográficos como sistemas de representación artística. 

La muestra es la mayor exposición realizada en Europa en torno a esta disciplina

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Este reto de experimentación expositiva abre las salas de arte a la disciplina de la danza desde el principio transfronterizo del arte contemporáneo como “espacios de hibridación donde se diluyen los géneros y lenguajes del arte”, apunta Orlando Britto, director del centro. Así, a lo largo de las cinco plantas del CAAM y de la sala CAAM-San Antonio Abad, el pensamiento coreográfico coloniza distintos medios, lenguajes y soportes artísticos para expandir las formas de la danza en el contexto museístico y repensar sus potencialidades expresivas “más allá de su representación teatral tradicional”, apunta su comisario. 

En esta línea, señala que “el espacio expositivo tiene un repertorio de formas más amplio que el teatro”, en el sentido de que “el teatro funciona bajo la noción de rendez-vous o cita donde todos los elementos aparecen al mismo tiempo mientras que, en el museo, el público llega cuando quiere y se relaciona de distintas maneras con las obras”.

Bajo estos parámetros museísticos, Dance? pone en diálogo la mirada de coreógrafos y bailarines que reescriben su discurso en el espacio expositivo con las prácticas de artistas que introducen la danza en sus propuestas visuales, y que resulta en un mapa polifónico que combina performance, esculturas, instalaciones, dibujos o proyecciones de videoarte bajo la máxima del artista Gordon Matta-Clark que establece que “el primer acto de creación es el movimiento”. “Muchos artistas visuales se han apropiado de la danza y las herramientas coreográficas para integrarlas en sus propios dispositivos visuales, lo cual genera otras formas de entender lo coreográfico”, señala Hernández, toda vez que sostiene que “la danza, como tantas cosas, también es poseedora de un devenir que cuestiona su propia forma: no existe una permanente definición de la danza”.

Su vocación es repensar la danza “más allá de su representación teatral tradicional”

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Así, el recorrido inmersivo de Dance? intercala los sonidos que abriga la tramoya de colores de la artista alemana Ulla von Brandenburg con las instrucciones para bailar en las partituras de la célebre art performer Esther Ferrer, así como la danza acuática de las lapas y viejas de las canarias Celeste González y Daniasa Curbelo; la representación del calentamiento como “periferia de la representación” en Warm up, de Cally Spooner o el taconeo sobre plancha xilográfica que el canario Paco Guillén cristaliza en arte. Además, desde su naturaleza performativa, ocho bailarinas y bailarines de Canarias, seleccionados en una audición coordinada por el coreógrafo Xavier Le Roy, ponen en movimiento cuatro piezas de la muestra a lo largo de sus 16 semanas de exhibición. Hasta entonces, en estos tiempos de distanciamiento forzoso y con permiso de Bowie, let's dance.

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