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Víctor Moreno | Cineasta

“Ya es hora de mirar con orgullo el cine que se hace en Canarias”

“A veces me gusta pensar que, cuando ya no exista el ser humano, existirán nuestras ruinas”

El cineasta Víctor Moreno, ayer, con su Lady Harimaguada de Honor. | | TONY HERNÁNDEZ

El cineasta Víctor Moreno, ayer, con su Lady Harimaguada de Honor. | | TONY HERNÁNDEZ

El cineasta Víctor Moreno (Tenerife, 1981), uno de los realizadores canarios más laureados del panorama cinematográfico, recibió ayer la Lady Harimaguada de Honor que le concedió el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria a su trayectoria, que se suma a los homenajes a Asghar Farhadi, Julie Delpy, Isaki Lacuesta y Claudio Utrera en el vigésimo aniversario del certamen. Asiduo del Festival desde su primerísima edición, Moreno ha proyectado todas sus películas en la cita capitalina, donde ha recibido numerosos premios, toda vez que su documental ’Edificio España’ obtuvo una nominación a los Goya.

Este año ha sigo galardonado con la Lady Harimaguada de Honor del Festival de Cine de Las Palmas, que ha jalonado su trayectoria como espacio de formación, exhibición, consolidación y, ahora, homenaje. ¿Cómo recibe este reconocimiento?

Por mi parte, con un enorme agradecimiento hacia todo el equipo del festival, porque es un verdadero honor recibir este premio por parte de un festival que ha sido tan fundamental en mi vida a la hora de formarme y dar difusión a mis películas. Para mí, es un gran orgullo y lo entiendo también como un empujón para seguir adelante como cineasta.

Luis Miranda, director del Festival, señaló que su cine, al igual que el del resto de homenajeados este año, ha contribuido a definir la identidad del Festival. ¿Sucede a la inversa, que el Festival ha marcado su mirada como cineasta?

Absolutamente, el Festival de Cine de Las Palmas fue el primer festival al que acudí en mi vida desde su primera edición y, a medida que he seguido viniendo, ha supuesto una ventana a un tipo de cine que no solo era difícil de ver en Canarias, sino en España. En ese sentido, este festival ha sido totalmente pionero a la hora de mostrar y acercar al público otro universo de películas, lo cual ha sido, para mí, una formación intensa. Además, no olvidemos todas las publicaciones de libros que todavía consulto a día de hoy para dar mis clases, a lo que se añade el haber conocido a todo el equipo del Festival, así como a compañeros cineastas de mi misma generación, que han terminado convirtiéndose en amigos y familia.

¿En qué medida supuso un hito que Holidays, su ópera prima, se estrenase en la sección Nuevos Directores en 2010 y compitiera al mismo nivel que cineastas internacionales?

Lo recuerdo como algo muy emocionante y un hito para mí, sin duda. Además, Holidays trata de un tema muy canario, como es el turismo, y su acogida fue maravillosa. Cuando nos dieron el premio ese año fue un espaldarazo muy importante en mis inicios.

Su documental Edificio España, reconvertido en una metáfora involuntaria de la crisis, le situó en el mapa nacional y le valió su primera nominación a los Goya. ¿Cómo recuerda aquel rodaje que supuso cuatro años de trabajo y 15 meses de censura?

Aquellos fueron unos años fundamentales de aprendizaje. En realidad, aunque el estreno de Holidays es anterior, rodé Edificio España antes, entre 2007 y 2010. Y fue un gran aprendizaje en el plano cinematográfico pero también a nivel humano, porque me permitió convivir con un universo de gente que no conocía y ser testigo de ese proceso de obra tan intenso como el que se llevó a cabo durante esos años en el edificio. Luego, fue sorprendente cómo la historia iba sucediéndose fuera de las paredes, porque habían explotado la burbuja inmobiliaria y la crisis, el edificio se paralizó y los obreros tuvieron que volver a sus países, dejando tras de sí ese vacío. Todo aquello, de alguna manera, dotó de sentido a todas esas imágenes que yo había ido acumulando a lo largo de más de tres años. En definitiva, fue una experiencia vital a la que luego se añadió esa serie de oposiciones para proyectarse hasta que por fin pudo ver la luz, así que estuve mucho tiempo vinculado a esa película, y hoy le guardo mucho cariño.

En La ciudad oculta, Premio Richard Leacock en 2018, vuelve a construir un imaginario en torno al espacio como centro de la narración. ¿Diría que ha ido entretejiendo una lógica o diálogo entre sus películas?

Efectivamente, me interesa mucho la cuestión del espacio y también de los lugares construidos por el ser humano, en el sentido de que, para mí, se convierten en una representación muy clara de nuestro hábitat y de lo que somos capaces de dotarnos como seres humanos para poder vivir. A veces me gusta pensar que, cuando ya no exista el ser humano, existirán nuestras ruinas, que en cierta manera serán las huellas o los códigos que quizás puedan descifrar una civilización futura. Y esa idea me interesa mucho. 

Este año compiten 10 largometrajes y 18 cortos en Canarias Cinema, lo que se traduce en la selección más prolífica en la historia del Festival. ¿El cine canario vive su mejor momento?

No tengo ninguna duda: no hay más que ver el nivel de los trabajos y de los reconocimientos al cine en Canarias. Creo que estamos viviendo un momento muy dulce, en el que los cineastas canarios hacen películas muy libres, creativas y con proyección internacional. Ahora tenemos que cuidar ese universo, sobre todo, desde las instituciones públicas, porque sería una pena que se perdiera este caldo de cultivo tan brillante.

¿El apoyo institucional a la industria audiovisual en Canarias sigue siendo una asignatura pendiente? ¿Qué medidas echa en falta?

Bueno, existe un apoyo de ayudas que, poco a poco, se va consolidando, aunque siempre puede ser más. Por ejemplo, creo que sería muy importante para Canarias la creación de un Instituto del Cine, como lo tienen en Cataluña, País Vasco o Galicia, que velara por el funcionamiento del cine de Canarias y lo dotase de una continuidad y estabilidad en cuanto a difusión, producción y patrimonio. Más allá del cine, Canarias no ha tenido una relación muy cordial con los creadores, porque se ha mirado mucho hacia lo que venía de fuera y se ha despreciado muchas veces lo que hay dentro. Y creo que va siendo hora de mirar con orgullo lo que se está haciendo y difundirlo, promocionarlo, valorarlo y defenderlo. En el cine, hay razones para hacerlo.

Con todo, ¿prepara ya su cuarto largometraje?

Así es, acabo de terminar el cortometraje Lovebirds, que es mi primera ficción y que hemos rodado justo después del confinamiento, en Tenerife. Estoy muy contento con el resultado y va a tener su estreno próximamente. Y en paralelo, ya estoy preparando mi próximo largometraje, El exterior, y un proyecto de cortometraje, El meteoro, que también rodaremos, o eso espero, este año.

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