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Catedrático y escritor
Periodismo Santiago Henríquez Catedrático y escritor

Santiago Henríquez: “Benítez Inglott como Pío Cid se comprometió con la Isla y la ciudad”

Santiago Hernández.

Santiago Hernández.

El catedrático y escritor Santiago Hernández presenta mañana, a las 19.00 horas, en la Casa-Museo Tomás Morales de Moya, la edición ‘El papel vale más’. Esta obra recoge una parte de lo que es el enorme trabajo periodístico del abogado Luis Benítez Inglott (Las Palmas de Gran Canaria 1895-1966), que pudieron disfrutar los lectores entre los años 1958 y 1965, siempre bajo el seudónimo de Pío Cid. El autor de este libro explica en esta entrevista que el periodismo de su homenajeado era “independiente y aperturista” y que mostró siempre un decidido compromiso con la Isla y la ciudad.  

¿Qué van a encontrar los lectores en el libro El papel vale más?

El libro recoge una muestra de lo que es el amplio legado periodístico que el abogado Luis Benítez Inglott (Las Palmas de Gran Canaria 1895-1966) brindó a los lectores entre 1958 y 1965 bajo el seudónimo de Pío Cid. Dividido en tres partes claramente diferenciadas, el estudio que completa las primeras páginas del libro aporta detalles no solo sobre su vida, sino sobre las características literarias más llamativas de su obra, así como detalles sobre el contexto social y político de España y Europa. Otra parte está íntegramente dedicada a las crónicas. Se trata, en este último caso, de la reproducción de un número elevado de artículos que definen muy bien cuál era el estilo narrativo de Luis Benítez Inglott, su singular capacidad de observación y los temas que fueron motivo de interés para el incansable Pío Cid.

¿Qué características literarias destacaría del periodismo de Luis Benítez Inglott en relación con el contexto de su época?

La utilización de un léxico asequible, referido al ámbito de la combinación entre la Naturaleza y aquellos proyectos urbanísticos de mayor envergadura que, desarrollados o no por quienes tenían competencias para ello, comenzaban a debatirse en el Ayuntamiento de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria a principio de los sesenta. Relacionado con esto, la realidad de Benítez Inglott es, para mí, muy parecida a la segunda parte de la obra de Antonio Machado, la de Nuevas canciones en Olivo del camino, Campo, Los sueños dialogados y algunos Proverbios y cantares, en la actualidad muy popularizados por cantantes españoles contemporáneos como Paco Ibáñez o Joan Manuel Serrat. Es decir, exterior, objetiva, sabia, sensible y austera. Sus crónicas están escritas en primera persona y el sentido de su trabajo periodístico es fundamentalmente descriptivo. La construcción, además, de una identidad ficticia producto, en mi opinión, de una larga crisis de identidad muy propia de la sociedad española de principios del siglo XX, hace que Pío Cid, en línea con Abel Martín y Juan de Mairena, el primero concebido en forma de apócrifo por Antonio Machado y el segundo creado por el mismo escritor sevillano para ampliar su perspectivismo, reflexione de una manera mucho más creativa y novedosa.

“Sus crónicas están escritas en primera persona y el sentido de su trabajo periodístico es fundamentalmente descriptivo”

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¿Cuántas crónicas recoge su libro y sobre qué líneas temáticas?

En este libro se recogen tan solo cuatrocientas crónicas firmadas con el seudónimo Pío Cid. Los temas son variados. Destacaría algunas crónicas de índole antropológica, en palabras de su contemporáneo Eugenio Coseriu, aquellas que versan sobre la variedad diastrática canaria. Columnas de opinión dedicadas a la dicción, las palabras y la excepcionalidad en cuanto al uso de algunos vocablos en las islas resultan, en este sentido, extraordinariamente relevantes. Asuntos como el folclore, el carnaval, los adelantos de la ciencia, la transformación de la capital por el uso del automóvil, la flora, la ornitología, la llegada de los extranjeros en pequeños grupos organizados atendiendo al origen de los vientos alisios, el efecto que ocasionaba en ellos las llanuras del sur, la luz solar y la nueva realidad económica de España forman otro grupo importante de trabajos realizados con especial talento.

¿Qué rasgos destacaría de la personalidad de Benítez Inglott y del legado de su obra, tanto literaria como periodística?

El comportamiento de Pío Cid es manifiestamente plural, independiente y aperturista: un personaje que reproduce diálogos sin modificación alguna, escribe sobre el amor y el desamor sin doblajes y cita a Shakespeare, Hemingway y Steinbeck sin miedo a la crítica o la censura. La vida de Luis Benítez Inglott se desarrolló en su mayor parte en paralelo con algunos de los acontecimientos históricos considerados excepcionales por su fuerte repercusión dentro y fuera de España. Me refiero a la sensación de decadencia nacional producida en mayor medida por el Desastre del 98, la Guerra de Marruecos y el malestar social que desembocó en la Semana Trágica de Barcelona y otras ciudades de Cataluña entre julio y agosto de 1909, el Desastre de Annual en el Rif en 1921, la Dictadura de Primo de Rivera, el crac de Wall Street en 1929, la proclamación de la República en 1931, la Guerra Civil española, el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el inicio de la Guerra Fría, etc.

¿Quiénes eran sus lectores?

Mi opinión es que los lectores de Pío Cid eran unas veces unos y otras veces otros ya que sus columnas de opinión aún continúan interesando a la filología, a la historia, a la medicina, a la ingeniería…, al ámbito del conocimiento en general por lo que tienen de coherencia, claridad expresiva y testimonio de su compromiso personal por la evolución de la isla y la ciudad.

¿Cree que su figura es suficientemente conocida para los canarios o no ha tenido la atención que se merecía?

Creo que este es el primer trabajo largo que se realiza sobre Luis Benítez Inglott. No cabe duda de que El papel vale más gozó de una amplia repercusión entre los lectores y seguidores del Diario de Las Palmas de principio de los sesenta. Las crónicas de Luis Benítez Inglott firmadas, primero, con el seudónimo Salvador Monsalud y, posteriormente, con Pío Cid, no han trascendido lo suficiente. Su vida, la ayuda e inspiración de su hermano Miguel, la amistad con Claudio de la Torre y el profesor Diez Canedo, la presencia de Valle-Inclán, Pedro Salinas, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca… y, como decía anteriormente, Antonio Machado, en las tertulias de Madrid, le hicieron compartir los rumores, el bullicio y las entelequias políticas de una época que, en aquellos años de mayor influencia política y juventud tan solo eran, según leemos en Autobiografía de Machado, “optimismos momentáneos”. Mucho más en el caso de Benítez Inglott, como tantas veces se ha dicho de él, reclutado y enviado a África en calidad de soldado durante la Campaña de Annual y haber estado preso en el Campo de Concentración de la Isleta aunque desconocemos si posteriormente fue de hecho enviado al antiguo Lazareto de Gando y, más tarde, trasladado al Campo de Concentración de Las Torres durante los primeros años de la Guerra Civil. Por esta y otras razones creo que conviene reafirmar su legado, la unidad de sus crónicas así como rescatar los conceptos clave de su trayectoria que no son en absoluto distintos sino simultáneos a los del siglo XX.

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