El Centro de Arte La Regenta abre al público dos nuevas exposiciones: Sobre la Gravedad de Juan José Valencia, reúne alrededor de 200 pinturas en una aproximación visual a las problemáticas de la representatividad en el arte y del progreso científico; y Tentayape, la última morada de Liliana Zapata, con trabajos inspirados en las culturas originarias y populares de Latinoamérica, alrededor del concepto de qué es hogar más allá de cuatro paredes y un techo. En ambos proyectos, tan distantes en sus temáticas, los creadores coinciden en su defensa sobre cómo los artistas a través de las artes visuales generan ideas y pensamiento, del mismo modo que lo hacen los filósofos a través de la escritura de sus ensayos.

Rubén Pérez, director general de Cultura del Gobierno de Canarias, destacó el pensamiento crítico que define a sendas propuestas artísticas, en su cuestionamiento y reescritura de las palabras progreso u hogar. Puso énfasis en la labor del centro y del departamento de artes plásticas en su apuesta por los jóvenes creadores, cediendo sus espacios expositivos a artistas canarios e internacionales .

Juan José Valencia ha trabajado durante cuatro años en este proyecto que cuenta con casi dos centenares de pinturas, centradas mayoritariamente en el mundo de la astrofísica. Nacido durante la Guerra Fría, pocos años después del final de la carrera espacial, el propio artista señala como “la gravedad es tanto una excusa para afrontar la pintura como una forma de pensamiento”. La problemática de una posible privatización del espacio por las potencias hegemónicas, la fascinación primigenia y humana por el cielo, Canarias como un observatorio para los ojos del mundo o la naturaleza como trofeo son las temáticas que el artista tinerfeño aborda a lo largo de su trabajo. Trazos poco definidos, en ocasiones, obras aparentemente no finalizadas. “Mi proceso de creación es intuitivo. Prácticamente, es una forma de meditación”. De ahí subyace otra de las temáticas de este trabajo: la problemática de la representación de la reflexión del creador acerca de un mundo sobresaturado de imágenes, en el que cada vez son más consumidas pero menos leídas profundamente.

La artista boliviana Liliana Zapata tomó el nombre de su trabajo de un pueblo aislado de la región del Chaco boliviano. Tentayape, en lengua guaraní significa la última morada, para continuar investigando artísticamente sobre el concepto hogar y su significado más allá de una casa física. Un gran telar de papel que recorre la sala y en el que a través de bordados tradicionales, añade insectos. Sacos de alimentos que sirven como lienzo a pinturas de plantas medicinales, con las que muchos bolivianos tratan de sobrellevar la crisis sanitaria, política y humanitaria que ha azotado al país.

Todo ello acompañado por sonidos de la naturaleza que recogió la artista para acompañar el momento íntimo que supone un centro de arte. “A través del hacer de las manos también se genera pensamiento”’ y señala que ese hogar que le ha fascinado en su recorrido como creadora está “en nuestro propio cuerpo. Y en los otros”.