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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El tercer vuelo de Zulo

La nueva sala de arte minimalista radicada en Cano acoge la exposición 'A vista de pájaro. La ciudad desnuda', de la artista Cayetana H. Cuyás

Cayetana H. Cuyás, en el montaje de su exposición en Zulo. | |

Los primeros aleteos de Zulo, el nuevo espacio expositivo radicado en el barrio de Triana (C/Cano, 22), se cruza este mes con el vuelo de la artista Cayetana H. Cuyás y su imaginario urbano multicolorista, que planea sobre las ciudades desde lo alto de su búsqueda interior. A vista de pájaro. La ciudad desnuda es el título de la tercera exposición que acoge esta sala de exhibición minimalista, impulsada por los arquitectos Iñaki Pérez Anzola y Pablo Delgado Núñez, concebida como una ventana-escaparate a la efervescencia creativa local y emergente. La muestra de Cuyás constituye la tercera estación de un viaje de 12 meses que arrancó el pasado marzo y que cada mes abre las puertas de Zulo a un proyecto artístico distinto hasta culminar el calendario de un año.

Sus artífices acometieron la reforma de la superficie visible del local en el contexto de la pandemia y las restricciones impuestas al encuentro, cuya traslación a la esfera virtual ha confinado el diálogo artístico a los “no-lugares” que acuñara Marc Augé en 1992. Este es el hilo que cose el breve manifiesto de Zulo, en el que sus impulsores reivindican el espacio de confluencia real entre artistas y asistentes desde la convicción de que “resulta ahora más necesario que nunca reivindicar los espacios físicos, donde el intercambio se produzca de forma natural, sin intermediarios”.

Bajo este principio vertebrador y de apoyo al tejido local, Zulo nace con “la ambición de constituirse como un espacio expositivo abierto a la calle que, más que una galería al uso, planteamos como un escaparate que puede contemplarse desde fuera”, indica Pérez. La sala abre sus turnos de visitas de miércoles a viernes, de 16.00 a 19.00 horas, para grupos reducidos de cuatro personas y en tramos de 10 minutos, que requieren reserva previa a través de una app diseñada ad hoc y alojada en su perfil en Instagram (@zulo_lpgc).

Sin embargo, la sede de Zulo se ilumina todos los días de la semana, entre las 16.00 y las 21.00 horas, como una muestra abierta de cada microcosmos artístico a pie de calle. Además, en viernes alternos cada mes, la sala irradia su propia banda sonora de la mano de un Dj distinto en cada ocasión, “con el propósito de dinamizar un poco la zona y, al mismo tiempo, apoyar también al colectivo de la música”, apunta Delgado.

Pieza de ‘A vista de pájaro’. | C. B.

Pieza de ‘A vista de pájaro’. | C. B. nora navarro

El artista multidisciplinar Óscar Latuag protagonizó la exposición inaugural de Zulo, titulada Solo ella, a la que tomó el relevo el pasado abril la muestra El paseo primitivo, del tándem artístico formado por Ampi Aristu y Octavio Barrera. La única premisa para exhibir en la sala estriba en su apuesta por “artistas locales o relacionados con Canarias de cualquier disciplina o lenguaje artístico, aunque, como Zulo nace con una vocación de apoyo, promoción y difusión, preferimos que sean artistas jóvenes o emergentes”, matiza Pérez. A partir de este preámbulo, ambos conceden “libertad total” para desplegar y adaptar cada propuesta a las posibilidades reducidas pero inagotables del espacio.

Cayetana H. Cuyás

Este mes de mayo, el universo de Cayetana H. Cuyás (Las Palmas de Gran Canaria, 1981) colorea el blanco diáfano de Zulo con la explosión policromática de sus ciudades imaginadas, que evocan abstracciones y alegorías vitalistas de su mapa geográfico natal observado desde arriba, a vista de pájara.

A sus espaldas, una laureada trayectoria como cineasta y directora de arte fue la que, paradójicamente, internó a esta artista polifacética, a caballo entre la isla y Barcelona, en los senderos de la pintura. En concreto, el proceso creativo de su debut en el largometraje con The Prado & The Moon, un ejercicio de docuficción alrededor del legado de su tío, el artista y modisto Antonio Gómez Cuyás (1946 – 1991), propició una serie de viajes de ida y vuelta que le brindó nuevas perspectivas y aproximaciones al entramado de sus raíces. “Creo que empecé a imaginarme y reencontrarme con la ciudad una vez que me eché a volar y tomé distancia, que es por lo que titulé el proyecto A vista de pájara”, apunta la artista. “Y fue ese proceso de investigación en torno a mi tío, mi familia y mi propia vida lo que me llevó a planear entre los edificios y a cambiar la perspectiva”, añade. A medida que consagra su sello en ambos terrenos, Cuyás descubre que “para mí, el cine y la pintura son la misma cosa: una imagen en movimiento. Además, ambos lenguajes tienen la vocación de comunicar a través de los mismos elementos que, en mi caso, son la línea, la forma, la perspectiva, el color, el misterio y la fluidez”.

Entre las piezas únicas de A vista de pájara desfila una serie pictórica de ocho fragmentos y geometrías urbanas con un enunciado interior y un montaje escalonado, mientras que la pared contigua exhibe su Aurorretrato de una persona feliz, una pieza de gran formato en acrílico sobre tela, en un marco de hilo creado por la propia artista; y al fondo, se erige su pequeña urbe imaginada de edificios pintados en madera.

Pieza de ‘A vista de pájaro’. | | C. B.

Pieza de ‘A vista de pájaro’. | | C. B. nora navarro

Las ciudades de Cuyás deshabitan Zulo en el ocaso de este mes y la artista asevera que “este proyecto de Iñaki y Pablo era una iniciativa necesaria en Las Palmas de Gran Canaria, donde faltan espacios expositivos para el talento brutal que he ido descubriendo en los últimos años en la isla”. Por su parte, el tándem de arquitectos contempla Zulo como un proyecto efímero que expira en marzo de 2022, con una última muestra final colectiva en formato open call para sellar el viaje. Aun así, no descartan futuras iniciativas relacionadas con el arte, así como la cristalización de este proyecto en una memoria o catálogo para el recuerdo. “Nos interesa mantener esta idea de temporalidad, con un principio y un final”, concluyen. “Pero hasta entonces, seguimos fantaseando con reivindicar el binomio espacio-tiempo. Y luego, ya veremos”.

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