Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La humanidad de dos escritores

‘Galdós enamorado’ no se centra sólo en el amor oculto con Pardo Bazán, sino que se adentra en la historia de ambos en una España convulsa

María José Goyanes y Emilio Gutiérrez Caba en ‘Galdós enamorado’. | | LA PROVINCIA/DLP

Con motivo de la conmemoración del centenario del fallecimiento de Benito Pérez Galdós se han venido organizando en varias ciudades españolas exposiciones, representaciones, publicaciones y actividades paralelas. Tan importante como la relectura y actualización que numerosos especialistas han dedicado al legado galdosiano, ha sido el acercamiento a la vida y obra del celebérrimo autor brindado a nuevos públicos. Como no podía ser menos en la tierra que lo vio nacer y crecer, el teatro que lleva su nombre y la productora Euroscena, que dirige Salvador Collado y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, acometieron la producción de la obra Galdós enamorado del dramaturgo Alfonso Zurro. Pensada para ser estrenada en 2020, por diferentes causas, no sólo pandémicas, tuvo que aplazarse hasta el pasado 25 de marzo de 2021.

El texto encargado a Zurro, se alimenta de las cartas (encontradas 50 años después de la muerte de Emilia Pardo Bazán y Pérez Galdós y que hoy se custodian en la Casa Museo de este) que la escritora gallega escribió al canario entre 1893 y 1915. A partir de su contenido, el dramaturgo construye una obra con tintes de comedia sin faltar momentos de hondo estremecimiento en torno a la que puede considerarse la relación sentimental y epistolar más importante de las letras española que mantuvieron.

Los literatos gozan de atemporalidad, los actores-personajes se acompañan del público entre personajes y épocas

decoration

Verdaderamente el título de la obra puede resultar engañoso, pues, afortunadamente, la trama no se centra exclusivamente en los aspectos cotidianos de un amor oculto, sino que recoge circunstancias de la historia personal y la vida política y cultural de ambos en el marco de una España convulsa. Son de destacar el tratamiento dramático dado a las vicisitudes del ingreso de Galdós en la RAE, el desdén que sufrió doña Emilia por parte de esta institución, las maniobras para que se le negase la concesión del Nobel a Galdós… Nos encontramos con diez escenas cuyos títulos dan pistas sobre su contenido. La estructura de las mismas gira en torno a un actor (Emilio Gutiérrez Caba) y una actriz (María José Goyanes) que interpretan cinco personajes cada uno (Benito, Emilia, Franco y su mujer, heredero de Franco, autora de novelas «rosas», un hombre de negocios de dudosa reputación, una aristócrata con olor a chamusquina, dos estudiosos). No carece de importancia algunos nombres de los personajes como los de Germán y Yolanda por su correlación con especialistas reales de la obra galdosiana. En el juego metateatral, los literatos gozan de atemporalidad, los actores-personajes se hacen acompañar del público en el tránsito de épocas y personajes. Y es aquí donde el vestuario, la música, las proyecciones y demás elementos de utilería resultan decisivos para al convertir en cómplice al espectador. En pocas palabras, las interpretaciones múltiples de dos actores consagrados y versátiles donde los haya se conjugan perfectamente con una puesta en escena igual de dinámica y poderosa. La mano de la dirección del propio Zurro es especialmente notable en las transiciones, en el manejo del humor aderezado con elementos de parodia y farsa en el juego temporal que le propone al espectador en un ir y venir de la historia a la imaginación, de las emociones a reflexiones que tanto tienen que ver con algunas instantáneas de nuestra época: «Gobiernos decadentes. Políticos corruptos. Futuro sin ilusión. Crisis. Siempre estamos en crisis».

La dirección de Zurro es especialmente notable en el manejo del humor aderezado con elementos de parodia y farsa

decoration

Efectivamente, después de tres aplazamientos y ocho fechas ha sido un estreno en consonancia con una época de crisis, pero ha valido la pena la larga espera. No era fácil homenajear a Galdós si llevar a escena una obra suya. Por otro lado, a veces, las adaptaciones son tan libérrimas que se corre el riesgo de traicionar el espíritu del mensaje o el estilo del autor. Celebramos, pues, la audacia Alfonso Zurro al tomar una circunstancia real y actual como la correspondencia conocida entre los antiguos amantes y el conflicto del Pazo de Meirás, al manejar varios planos la escritura y recepción de la trama, al reflejar con exquisita veracidad la humanidad de dos autores que cruzaron sus vidas en unos tiempos tan difíciles para la literatura comprometida como para el amor sin tapujos.

Aquellos que quieran leer el texto teatral, pueden encontrarlo en la revista de ADE número 182-183, octubre diciembre de 2020 (editada en 2021). También ha sido publicado por Euroescena.

Compartir el artículo

stats