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Berlanga y la paella de Beltrá

El cineasta degustó el plato en casa de Abesinio Beltrá en su estancia en la capital, en 1962, durante un certamen cinematográfico

Luis García Berlanga, Nélida Beltrá y Pedro González-Sosa, en 1994. | | LP/DLP

Luis García Berlanga, Nélida Beltrá y Pedro González-Sosa, en 1994. | | LP/DLP

Se cumplieron el pasado 12 de junio once años del fallecimiento de que fuera reconocido director de cine Luis García Berlanga y en su recuerdo se rememoran en todo el país pasajes de su vida y de su obra porque, también en 2021 se cumplen los cien de su nacimiento. Considerado como uno de los mejores en la dirección cinematográfica se le deben películas cuya fama traspasó el horizonte de nuestras fronteras pues su Placido fue nominada para el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en el ya lejano 1961. Un año después, en noviembre de 1962, Berlanga realizó una visita a nuestra ciudad para formar parte del jurado de aquel primero y único Certamen Internacional de de los Nuevos Valores Cinematográficos organizado por el Cine-Club Universitario de Las Palmas que presidía José Antonio Rodríguez Miranda y del que fue director Vicente Pineda,( periodista cinematográafico y colaborador de varios festivales de cine fallecido en 2013) celebrado entre el 16 al 22 de noviembre con proyecciones de cortos y largometrajes que participaban en el certamen en los cines Avellaneda y Capitol.

Pineda, Berlanga y González-Sosa, en Gran Canaria, en 1962. | | LP/DLP

Pineda, Berlanga y González-Sosa, en Gran Canaria, en 1962. | | LP/DLP Pedro González-Sosa

La sesión inaugural tuvo por escenario en la primera de aquellas salas –hoy convertida en Teatro Guiniguada- con el documental Velazquez y lo Velazqueño y la película Cuando estalló la Paz, ambas del director Julio Diamante.

El primer premio denominado Can de Oro fue para la película Cleo de 5 a 7 de la directora francesa Agnes Varda y en cuyo reparto figuraban nombres conocidos como José Luís de Villalonga y Eddie Constantine y que recogió en su nombre el empresario y distribuidor grancanario Jaime Mola Millet; el segundo y Can de Plata para la italiana Una historia milanesa, recogido por su director Eriprando Visconti, sobrino del célebre Luchino Visconti y el tercero y Can de Bronce ex-aequo para la alemana Sin fecha, del director Ottomar Dommick recogido por el agregado cultural de aquella embajada en Madrid Erick Hoesch y la argentina Tres veces Ana, del director David José Kohon que en su nombre recibió la distinción el canario Óscar Yanes. Los premios para los cortometrajes fueron por este orden: para el francés La Riviera de Hibou; el checo La ciudad en la noche, y el español Velazquez y los Velazqueño. El galardón de la Federación Nacional de Cine Club fue igualmente para Cleo de 5 a 7.

Entre los miembros del jurado seleccionado figuraban, entre otros, el italiano Floravanti; el creador de los cine-club de Uruguay José Podestá, el francés Paul Bausine y los españoles Fernández Cuenca, crítico, el guionista Rafael Azcona y Luis García Berlanga, que sería presidente del mismo. En aquella ocasión el director de cine ahora homenajeado manifestaba con gran entusiasmo su primera presencia en la ciudad para participar en el certamen que calificó de «fantástico», agregando que «para no perderse la ocasión había dejado todo el trabajo en el que estaba enfrascado para venir a Las Palmas». Hasta aquel momento, (noviembre de 1962) había dirigido seis películas y de la que más satisfecho se sentía era de Placido, «sin olvidarme, agregó, de Bienvenido Mr. Marshal, Calabuch, Esa pareja feliz y Novio a la vista, aunque al término de cada una de ellas todo director siempre considera como la mejor, la última”.

Entre los agasajos que el valenciano Berlanga recibió en 1962 en esta ciudad queremos recordar un almuerzo a base de una buena paella al que fue invitado Berlanga por un alicantino residente aquí desde casi un niño, gran aficionado al cine y que aquel año había obtenido el Premio Nacional de Cine Aficionado, el alicantino Abesinio Beltrá. Por razones que no vienen al caso y la circunstancia especial por muchos conocida, serví, permítaseme la inmodestia, de interlocutor para transmitirle la invitación, que en ningún momento rehusó y aceptó de sumo agrado, a degustar -como buenos valencianos los dos- una sabrosa paella que cocinó la hija mayor del anfitrión. De aquella reunión las dos partes guardaron inmejorables recuerdos que afloraron en el transcurso de un encuentro y conversación (plasmado en la fotografía que ilustra estas notas) producida entre el cineasta y la citada primogénita del alicantino en enero de 1994 cuando Berlanga volvió por segunda y última vez a Las Palmas para presentar en la Sala de Arte La Regenta la exposición La imagen congelada con fotos de actrices y actores procedentes de la colección de Andrés Padrón, exposición que fue trasladada mas tarde en una ruta itinerante al Instituto Cervantes de París donde de nuevo el director ahora fallecido volvió a presentarla acompañado por el escritor catalán Terenci Moix.

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