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Gago: «La portada verde de la Casa de Colón es un icono de la capital»

El arquitecto destaca el componente simbólico de la creación diseñada por Néstor Álamo

José Luis Gago,

José Luis Gago, C. C.

El arquitecto y profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, José Luis Gago, lleva desde la década de los 80 del pasado siglo investigando y escribiendo sobre la arquitectura de la Casa de Colón, edificio del que ha realizado numerosos planos, y califica la portada verde de piedra de Tirma que da a la Plaza del Pilar Nuevo como “un icono de la arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria y con un componente simbólico”.

Gago será uno de los ponentes del Seminario ‘Gran Canaria años 50. Néstor Álamo. Isla y canción’ que organiza la Casa de Colón los días 20 y 21 de julio para indagar y esclarecer el contexto histórico y artístico de la Isla en los años 50, dentro de los actos previstos para celebrar el 70º aniversario de su creación, que en esta ocasión centra el homenaje en la figura de Néstor Álamo, su ideólogo y primer director.

En concreto, el arquitecto intervino ayer con la charla El imaginario de Álamo en la Casa de Colón, en donde explicó los planos y las fotos que forman parte de la exposición ‘Néstor Álamo. Isla y canción’, que puede visitarse en este centro americanista hasta el 19 de septiembre. También explicó las dos apuestas personales más arriesgadas que planeó Álamo, una de ellas ejecutadas, como fue la fachada hacia la Plaza del Pilar Nuevo, y otra que resultó inviable, la realización de un salón de actos.

El arquitecto asegura que para homenajear a Néstor Álamo es imprescindible desplegar una de sus facetas más intensas y entregadas en las que trabajó, que fue su participación en la construcción de la Casa de Colón, una casa museo organizada sobre nueve viviendas que conformaban una manzana en el corazón de la zona fundacional de la ciudad, informó el gabinete insular. “Álamo se se convirtió en inspirador, impulsor y diseñador de los proyectos y las obras necesarias para integrar, una a una, las casas que el Cabildo de Gran Canaria adquirió durante más de una década hasta conformar el edificio actual”, asegura.

Según Gago, el ideólogo de la Casa de Colón se propone recrear un monumental palacio al que infunde sus ideales plásticos. Y lo hace seleccionando de detalles de otras arquitecturas, de diversas procedencias, así como de la recolección de elementos arquitectónicos extraídos de edificios de la ciudad e incluso de las islas, agrega. En una de esas obras, que ya es característica de la Casa de Colón, la fachada hacia el Pilar Nuevo, tuvo que unificar las fachadas de tres edificios de diferentes épocas. Dos de ellos de los siglos XVI y XVII y un tercero, que estaba en el centro, que era de 1932. “La posición central del edificio moderno acentuaba la falta de coherencia entre los tipos edificatorios por lo que opta por sobre elevar una planta más a las antiguas casas y componer unitariamente el nuevo frontis resultante”, explica Gago.

Por ello, para centrar la composición, superpone una portada monumental de dos plantas de altura realizada con piedra verde de Tirma, modelada y esculpida por Santiago Santana. “A partir de esta base compositiva Álamo, dispone una tercera planta corrida que requiere de un artificio para, manteniendo las respectivas alturas de la tres casas, alcanzar una cota regular que conforme un ‘skyline’ unitario”.

Y es Néstor quien diseña la espectacular portada verde de esta nueva fachada. Era el año 1961 y procedente de la finca Tirma, se extrae la piedra que servirá para la construcción de la portada que irá instalada sobre la preexistente estructura de hormigón armado. “Las obras duran cerca de dos años y una vez acabadas se traslada de nuevo el Archivo Histórico Provincial a las dependencias recién terminadas”, explica Gago.

Ventanas balcón

Además, a la superficie de fachada del tercer nuevo piso se le abren, en la parte izquierda, tres pequeñas ventanas-balcón siguiendo modelos localizados en Telde, del que actualmente se desconoce el edificio, mientras que en la parte de la derecha agrega un balcón recuperado de una demolición de la calle Pelota.

El otro deseo de Álamo, el de dotar al museo de un amplio salón de actos, le resultó imposible, asegura el arquitecto, por la imposibilidad de acomodar en las estrechas crujías de que disponía en cualquiera de las antiguas viviendas. “Néstor Álamo disfrutó de una vida en la que pudo poner sus gustos al servicio de la imaginación y convertirlos en parte de la cultura de la sociedad a la que pertenecía. La Casa de Colón puede considerarse el mayor compendio de su aportación tangible al patrimonio colectivo”, concluye el arquitecto.

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