Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

In memoriam

Muere Francisco de Palma, el hombre del piano

El pianista venezolano, afincado en Gran Canaria desde 2002 y asiduo de los locales capitalinos, ha fallecido a los 73 años

El pianista Francisco de Palma.

El pianista Francisco de Palma.

El pianista venezolano Francisco de Palma, referente musical de la vida nocturna de Las Palmas de Gran Canaria y apodado por todos como El Maestro, falleció en la tarde del pasado martes, a los 73 años, en el Hospital La Paloma, después de largos períodos de hospitalización.

Afincado en la capital grancanaria desde el año 2002 y asiduo de los locales capitalinos de música en directo, el fallecimiento del pianista ha teñido de luto el vacío de las noches robadas que tanto añoraba, con numerosas muestras de pesar por parte de los protagonistas del sector cultural, hostelero y del ocio nocturno que abrigaron cientos de veladas con su música.

El pianista Francisco de Palma, con una camiseta en honor a su apodo, ‘El Maestro’. La Provincia

Francisco De Palma Núñez (Valencia, Venezuela, 1948 - Las Palmas de Gran Canaria, 2021) se inició en las teclas con solo cinco años e inauguró su carrera profesional como pianista a los 14. Su padre regentó la primera tienda de discos de su ciudad natal y De Palma creció entre las melodías de un espectro musical variado e inmenso, desde Chaikovski y Mozart a Yma Sumac y Ernesto Lecuona; este último, su mito fundacional. 

El extinto Charleston, radicado en la calle Buenos Aires, fue su residencia musical habitual en la ciudad

decoration

Sus primeros pinitos pianísticos coincidieron con la edad de oro de las orquestas de baile en América Latina, con las que recorrió todo el país, pero a lo largo de las décadas de los 60 y 70, el pianista ya combinaba los pasodobles, merengues y boleros con su integración en numerosísimas bandas como Atlantis, Salgado & Palma, Las Fresas Congeladas, Un Grupo Cualquiera, Taller de Música Experimental o Laboratorio de Música Tropical, entre muchas otras, donde experimentó con fusiones a lomos del rock, el jazz y los ritmos venezolanos. 

También en aquellos años sobresalió como agitador cultural de la movida venezolana hasta que, en 1974, se aventuró a cruzar el Atlántico atraído por la efervescencia musical europea, sobre todo, por el free jazz, donde se abrió un hueco propio que le permitió vivir de su pasión y donde, además, compartió escenario con figuras internacionales como Sonny Fortune y Don Cherry. «Éste último inventaba como unos bajos: uno tenía que escucharlos y empezar a tocar. Entonces él sacaba la pocket trumpet y comenzaba a hacerla sonar», evocaba en una entrevista a este periódico, en 2011.

Las Palmas

En sus caminos de ida y vuelta entre Francia, Suiza, Inglaterra y Bélgica hasta, una vez más, Venezuela, De Palma realizó una escala en Las Palmas de Gran Canaria y se quedó para siempre. 

Entonces despuntaba el nuevo siglo, la ciudad no era la misma y aún proliferaban los espacios de jarana y música en directo, donde De Palma se erigió en un clásico del pulso nocturno de la capital grancanaria con actuaciones en distintos locales y espacios culturales, como el ya extinto Charleston, su residencia musical habitual, radicado en la calle Buenos Aires, pero también en el mítico Cuasquías, el Jazzanova 37 o Los Canariones y, por último, el Shack o el Café D'Espacio.

De Palma en un concierto en el Charleston.

De Palma en un concierto en el Charleston. La Provincia

En sus recitales, conciertos y jam sessions desplegaba un hondísimo repertorio que entrecruzaba ritmos del blues, el jazz y las métricas latinas, con reconocidas interpretaciones habituales en su cancionero, como Stormy weather, El limpiabotas y tantos otros clásicos. También colaboró en directo con numerosos músicos locales de la escena capitalina. Abanderaba el piano Fender Rhodes como el instrumento capital que le brindaba el sonido perfecto y apostaba su cerveza con ginebra en la tapa superior para «brindar por el éxito».

De Palma se inició en las teclas con solo cinco años e inauguró su carrera profesional a los 14

decoration

Además, su vocación artística se extendía más allá de sostenidos y bemoles ya que, en su intimidad, también escribía cuentos y poesía, toda vez que participó en algunos rodajes cinematográficos en la Isla, como el de la película El último traje (2017), escrita y dirigida por Pablo Solarz, con Ángela Molina como protagonista, donde De Palma interpretaba, por supuesto, a un pianista.

Aunque nunca conquistara en la Isla la estabilidad y la fama que le permitieron vivir de la música durante su periplo europeo, sus últimos años recrudecieron su batalla por la supervivencia, sobre todo, desde que tantas salas de conciertos y espacios culturales bajaran el telón en la ciudad. La última etapa de su vida transcurrió en la residencia de San Lorenzo, en Ojos de Garza, cuando dejó de frecuentar sus queridos barrios de Triana y Arenales.

De Palma, con un piano Fender Rhodes, en Venezuela.

De Palma, con un piano Fender Rhodes, en Venezuela. La Provincia

Legiones de «animales nocturnos» y entusiastas de la música destacan hoy su conocimiento musical enciclopédica, su excelencia y magnetismo al piano, su conversación inagotable y la ternura de su mirada sobre el bigote blanco hirsuto. Su estampa inconfundible, reclinado sobre el piano de cualquier viejo café, como la canción de Billy Joel, forma parte de la memoria viva de esta ciudad.

Compartir el artículo

stats