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Cómic

La pérdida

Un libro sobre el adiós inesperado de un ser querido y a la vez novela (gráfica) de formación

Dice la psicología que hay varios tipos de pérdidas: desde aquellas que implican la desaparición de una persona de nuestras vidas a las que suponen una privación material, pasando por aquellas cosas que dejamos atrás en el tiempo. Todas generan un duelo que cumple religiosamente las cinco fases que enunciara Elisabeth Kübler-Ross pero, pese a esa coincidencia, cada persona lo vivirá de una manera diferente. El mismo destino que nos trae esos quebrantos siempre inesperados es el que hace que dos obras muy distintas lleguen a la estantería de las librerías especializadas, aparentemente en las antípodas estilísticas y temáticas, pero concurrentes en la reflexión sobre la pérdida.

Liana Editorial publica en castellano Amigo muerto, de Simon Gärdenfors (traducción de Mónica Corral Frías y Martin Lexell). El explícito título ya nos avanza que el artista sueco nos va hablar del fallecimiento de un amigo, un tema universal de la cultura al que el cómic nunca ha sido ajeno, pero que el dibujante explora desde una amplísima perspectiva: más allá del dolor y del duelo, la pérdida se presenta como un punto de inflexión vital cuya onda expansiva se propaga en el tiempo. Para Simon, la muerte inesperada de su amigo Kalle durante la adolescencia crea profundas raíces que crecerán subterráneamente, agarrándose con fuerza a su vida para condicionarla de forma constante. No hay olvido que valga, terapia que ayude a sobrellevar un dolor que se manifiesta en todas las facetas de lo cotidiano, que se convierte en cimiento de una personalidad que crece subordinada al recuerdo del amigo muerto. Gärdenfors plantea su obra desde un minimalismo gráfico que desarma durante una lectura que apenas puede prever el crescendo emocional que se esconde tras esos dibujos, cuya sencillez no impide una expresividad que se transmite apoyada en unas paletas de colores viscerales y violentos. Y, cuando queremos darnos cuenta, el duelo ha reunido todas sus fases en una única explosión de dolor omnipresente, inmenso, que se convierte en la vida de Simon.

Pero hay otras pérdidas de las que apenas somos conscientes, que ocurren a nuestro alrededor cambiando nuestra vida tan profundamente que la puede hacer irreconocible. El dibujante francés Frederick Peeters es bien conocido por su ductilidad estilística, camaleónica, que le ha llevado desde el relato intimista autobiográfico a la ciencia-ficción manteniendo una personalidad reconocible y definida. Su última obra, Saqueo (Astiberri), podría considerarse como una especie de epílogo surrealista de esa pequeña joya del género que es Aama, pero sería un error quedarse ahí: es un demoledor relato de la pérdida de nuestra humanidad.

Peeters rompe todos los esquemas narrativos con una arriesgada propuesta sin palabras, en la que ilustraciones a toda página nos van llevando por un acelerado descenso a la pesadilla. Ilustraciones barrocas y recargadas en las que un personaje sin nombre se empecina en mantener su forma de ser humano pese a lanzarse a una carrera loca a través de espacios en mutación constante. Pero lo que parece una sucesión de imágenes oníricas pronto empieza a mostrar ritmos propios, secuencias internas con las que las imágenes construyen un poema que habla de cómo la humanidad pierde su alma, su sentido. El cambio climático, el capitalismo salvaje, la destrucción de la naturaleza, el horror de la guerra, el odio al diferente…

Todas las perversiones del mundo moderno se van sucediendo sin solución de continuidad, a golpe de potentes simbolismos que llegan a nuestro cerebro con la fuerza de un martillo pilón, creando conexiones automáticas. De súbito, nos vemos inmersos en un maremágnum gráfico sin frenos que reconocemos como el que vive la humanidad en la realidad, en una revelación que pide a gritos parar y detener el mundo, repensar nuestra existencia para que tengamos un futuro ante el saqueo de nuestra propia naturaleza como seres humanos. Sin duda, dos obras que brillarán entre las mejores lecturas de este año.

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