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Artes escénicas
Delia Santana Cómica

Delia Santana: «Las cómicas estamos rompiendo los clichés que nos han impuesto»

La humorista grancanaria Delia Santana. | |

La actriz y cómica Delia Santana se une al músico y compositor Javier Auserón, ambos de Gran Canaria, en el espectáculo ‘Farándula’, una fusión de humor, teatro y música en directo, que rinde homenaje al divismo escénico con brochazos de humor absurdo y revestimientos del pop, y que sube el telón mañana, en la sala Miller, como broche del ciclo de humor ‘Quien ríe el primero...’. 

¿Cómo se gesta el espectáculo Farándula, concebido en un formato híbrido que mezcla teatro, música en directo y monólogos de stand up comedy?

Farándula surge porque quería hacer algo diferente. Siempre trato de escribir algo nuevo cada año, porque no quiero encasillarme en ese tipo de humorista que repite el mismo monólogo durante 10 años. Entonces, yo siempre había tenido en mente hacer algo más teatral, porque me encanta el mundo de la farándula y de los personajes histriónicos y divos, como Norma Desmond en El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder, que es una de mis películas favoritas. Y así surgió la idea de elaborar una mezcla entre el monólogo de humor y la teatralidad de un personaje que, en este caso, he llamado Norma Doramas. Además, siempre me ha gustado cantar y cuento con un gran amigo pianista, Javier Auserón, así que, a partir de ahí, surgió la idea y, entre los dos, creamos el texto.

¿Cómo se abre paso esta diva, Norma Doramas, en Canarias?

El show empieza con el personaje de Norma Doramas en mitad de una alfombra roja, porque la trama acontece en un mundo paralelo donde las islas son internacionalmente conocidas en el mundo por el cine gracias a Norma Doramas, que es la diva del Castillo del Romeral. Entonces, se hace la presentación de ese personaje y, luego, hay una transición donde, de repente, soy Delia Santana, y una vez más, vuelvo a ser Norma Doramas.

¿Pero cuánto hay de Delia Santana en Norma Doramas?

Algo hay porque, por gracia o por desgracia, siempre he tenido un humor muy teatral, así que me siento cómoda en la piel de Norma Doramas porque estoy haciendo el papel de una diva histriónica, donde no corro el riesgo de caer en la sobreactuación, porque el personaje consiste en sobreactuarlo. Luego, en las partes de monólogo, doy mi propia perspectiva de la farándula, pero de una manera un poco más cínica y reflexiva, con una narrativa más próxima al stand-up de toda la vida.

¿Cómo ha sido el proceso creativo a dúo con el músico Javier Auserón, fundador y líder del proyecto Ant Cosmos?

Pues una maravilla. Los dos tenemos un humor muy absurdo, así que esa energía similar dio muchos frutos. Además, somos amigos del alma, desde que estudiábamos en Los Salesianos, y siempre soñábamos con poder trabajar juntos el día de mañana si ambos lográbamos vivir de lo nuestro. Recuerdo que escribíamos guiones juntos, con 16 años, donde él interpretaba al rey Baltasar (risas). Y desde entonces, nuestra trayectoria artística ha sido parecida en cuanto a éxitos y fracasos, y cuando tuvimos la iniciativa de sacar esto adelante, en menos de cuatro meses ya teníamos escrita la obra y la parte musical. A partir de ahí, el resto ha sido ensayar y ensayar.

«Javier Auserón y yo tenemos un humor muy absurdo y esa energía similar dio muchos frutos»

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¿Qué recorrido atesora Farándula hasta la fecha y cuáles son sus próximas paradas?

La verdad es que tenemos que estar agradecidos porque, pese a la pandemia y sus consecuencias para el sector cultural, pudimos estrenar en el Auditorio Alfredo Kraus y fue una gozada. Luego, hemos estado en diferentes salas, como el Teatro Guiniguada, el Espacio La Granja y, ahora, en la sala Miller. Pero en los meses venideros nos gustaría actuar en las islas no capitalinas porque, aunque adoramos Gran Canaria y Tenerife, nos gustaría poder mostrar Farándula en el resto de las islas, así como otros monólogos o improvisaciones en solitario que se cancelaron a última hora por la situación sanitaria.

Como humorista e improvisadora atesora una trayectoria profesional de casi una década en los escenarios de Madrid y Canarias. ¿Ha sido difícil abrirse camino en un campo profesional con tanta resistencia machista?

Yo siempre digo que tengo mucha suerte porque vivo de lo que me gusta, que es el humor. Si hace seis años me dices que voy a vivir de escribir mi propio show, no me lo hubiese creído. No hace tanto que estaba perdida por Madrid estudiando audiovisuales hasta que empecé a escribir monólogos y a morirme de miedo estrenándolos, pero siento que, hoy en día, tengo mucha suerte. Por supuesto, he tenido épocas en las que, como cómica y mujer, me he enfrentado a situaciones muy machistas, como una vez en la que gané un concurso de monólogos donde competía con ocho hombres, y seis de esos ocho me hablaban con tono condescendiente. Nosotras no somos tontas y notamos ese tono, que es horrible y te hace sentir muy pequeñita, como si fueras una impostora. Siempre recordaré que gané ese concurso de monólogos y que un señor se quejaba en las redes sociales de que gané por ser bonita; que, oiga, agradezco mucho el piropo, caballero, pero no paso por ahí. Y como esa situación, he sufrido muchas otras. Pero a nivel general, no me puedo quejar porque tengo la inmensa suerte de rodearme de un círculo muy respetuoso, abierto y tolerante.

¿Siente que cada vez son más los espacios e iniciativas de cómicas con la visibilidad y el respaldo del público que merecen?

Sin duda, cada vez son más los ejemplos, a pesar de lo que digan los Florentino Fernández y compañía, tal como demuestran festivales de comedia femenina como, por ejemplo, Riot Comedy Fem de PennyJayG (Sara García), o Calladitas estáis más guapas, que organizó la tinerfeña Jessika Rojano y que tiene muchísimo éxito por toda la península. Todas estas iniciativas han sido un gran escaparate para poder quitarnos la coraza porque parece que antes, por el hecho de ser una mujer, solo podías hacer de una joven pardillita que se queja de tener la regla. Y ojo, que hay monólogos estupendos sobre la regla, pero creo que las cómicas por fin estamos saliendo del cliché que nos han impuesto los hombres. Ahora por fin se están viendo monólogos reales de mujeres sinceras, que pueden hablar con humor y libertad sobre sexo, sobre la ansiedad por los niños, o sobre todo lo que ellas quieran.

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