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MAXIMIANO TRAPERO | CATEDRÁTICO DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA EN LA ULPGC
Maximiano Trapero

“Los ranchos de Canarias ocultan más que muestran”

Maximiano Trapero, en su despacho con una reproducción del ‘Guernica’ a su espalda.

Maximiano Trapero, en su despacho con una reproducción del ‘Guernica’ a su espalda. José Carlos Guerra

Investigador eminente, catedrático de Filología Española, Maximiano Trapero (Gusendos de los Oteros, León, 1945) publica ‘Los ranchos de Ánimas y de Pascua’ (Idea) 

¿Qué son los ranchos de Ánimas y qué los de Pascua? 

Lo que tienen en común es el nombre genérico de “ranchos”, o sea, el de ser agrupaciones folclóricas populares, y el origen. Lo que tienen de diferente es el repertorio y la función de sus cantos: los de ánimas el de cantar y rogar por las personas difuntas de la localidad, los de pascua el cantar a la Navidad. En su origen no fueron sino solo “ranchos de ánimas”, cuyo ciclo se extendía desde el 2 de noviembre, día de los difuntos, hasta el 2 de febrero, día de la Candelaria, y al llegar el periodo intermedio de la Navidad el repertorio de sus cantos se centró en los episodios navideños, hasta el punto de que hubo ranchos que se “especializaron” en ese repertorio hasta convertirse en solo “ranchos de pascua”. Eso es lo que ocurrió en Lanzarote, en donde las formas extraordinarias de su folclore les han dado una brillantez musical que no tienen los “ranchos de ánimas” de Gran Canaria, por ejemplo. Pero aun en los ranchos de Lanzarote perviven ciertas huellas que garantizan su pasado “de ánimas”. 

¿Cuándo se desgajaron los ranchos de pascua de los de ánimas? 

Eso sí que no lo podemos saber con precisión. Todo aquello que se ha convertido en tradición popular antigua, transmitida por vía oral, tiene unos orígenes indeterminados. Podemos imaginarnos un proceso largo y lento hasta llegar a la situación actual, quizá iniciado a finales del siglo XVIII o principios del XIX.

Se trata, según explica en el libro, de dos manifestaciones muy alejadas “de los fenómenos folklóricos de masas”. ¿Ha beneficiado a los mismos esta circunstancia? 

 Los ranchos, tanto sean de ánimas como de pascua, tienen una función devocional, religiosa, y por tanto actúan en los ámbitos específicos en que pueden cumplir esa función. Su aparición en escenarios públicos es puramente ocasional, para dar testimonio de su existencia, pero no es ese su lugar; el suyo son las casas particulares, la calle o la iglesia. Pero, ojo, no son cofradías religiosas, sino agrupaciones seglares al margen de la jerarquía eclesiástica, lo que no quiere decir que estén en contra de la Iglesia, pues al fin, el dinero que los ranchos de ánimas recaudan en sus ciclos anuales va destinado a las prácticas devocionales por los difuntos de sus parroquias. Por tanto, sí, los ranchos están muy alejados de los fenómenos folclóricos de masas. ¿Eso ha sido beneficioso para ellos? Ni beneficioso ni perjudicial: esa condición es la que los ha permitido seguir siendo como siempre han sido. Hasta puede pensarse que en estos tiempos de descreimiento generalizado la pervivencia de los ranchos de ánimas es un fenómeno extemporáneo, fuera del tiempo, pero quienes son miembros de esas agrupaciones siguen creyendo a pie firme en su esencia, y están atados a ellas con una fidelidad firme y emocionante. 

«El alejamiento de los fenómenos folclóricos de masas ni beneficia ni perjudica a los ranchos»

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Los cantos de los ranchos son monótonos y repetitivos y sus textos apenas se comprenden. ¿Entiende usted que puedan provocar desdén en un oyente no iniciado? 

 Siempre digo que los ranchos de ánimas y de pascua ocultan mucho más que lo que muestran. A título personal puedo decir que pasé muchos años atraído por ellos, pero sin acabar de entenderlos en su profundidad. Eso sí, desde que asistí a un rancho de ánimas en una casa particular de Valsequillo, en 1982, ya nunca pude olvidarme de la impresión que me causaron. Es cierto, se entiende muy poco: el “cantor de alante” canta de una manera lánguida y con una articulación que hace difícil la comprensión de sus versos, y el coro responde unas veces con un estribillo y otras veces con otro, lo que hace enigmática la estructura poética de esos cantos, y por demás el acompañamiento repetitivo y monótono de los instrumentos musicales empaña al no iniciado la comprensión cabal de lo que allí sucede. Pero lo que allí sucede es algo profundo: es la conjunción de unas creencias religiosas, de una poesía ya fuera del tiempo y de una música única en el panorama del folclore canario en particular y español en general. Con la autoridad que le confiere el ser una tradición ininterrumpida de cuatro siglos. 

Maximiano Trapero, en su despacho con una reproducción del ‘Guernica’ a su espalda. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

 

Su languidez y la actitud de sus intérpretes, que cantan con la vista baja y los ojos semicerrados, hacen pensar en una práctica de meditación. ¿Puede hablarnos sobre ello? 

No diría que sea una práctica de meditación, sino de manifestación de unas creencias religiosas muy arraigadas en la mentalidad popular. Su origen está en la existencia del Purgatorio como ámbito en que se purgan los pecados y faltas menores del finado, pero cuya salvación ya no depende de sí mismo sino de las oraciones y buenas obras de sus deudos vivos. De ahí los estribillos de los ranchos que insisten en esa creencia:  “Es el Purgatorio una cárcel real / donde van las almas a purificar / los pecados leves que del mundo llevan. // Las almas en pena esperan perdones, / súplicas aguardan del rancho a los sones”. En el fondo, podría decirse que los ranchos son una práctica devocional: un rezo, pero un rezo cantado, hecho con formas poéticas y musicales muy antiguas y particulares, y es dicho popular que el que reza cantando reza dos veces. Y si ese rezo cantado es a la vez colectivo, afirmado repetitivamente por un estribillo que manifiesta esas creencias, tiene un poder taumatúrgico indudable. Al fin, todas las prácticas devocionales están basadas en la repetición.

Los ranchos de ánimas, explica en el libro, son consecuencia directa de los directrices catequísticas del Concilio de Trento. ¿Puede abundar en ello? 

Sí. La creencia en la existencia del Purgatorio como espacio intermedio entre el Infierno y la Gloria es muy antigua; de hecho, es el tercer espacio de la Divina Comedia de Dante. Y aun antes en los pórticos escultóricos de catedrales y colegiatas aparece representado gráficamente con un ángel que toma de la mano y salva a un cuerpo que está entre llamas, como en la Colegiata de Toro, del siglo XII. Después, esas creencias se reflejaron en los famosos cuadros de ánimas que hay en casi todas las iglesias de Canarias y de España. Todo ello tiene un trasfondo mítico de ultratumba muy antiguo reflejado, por ejemplo, en la Odisea y en la Eneida. Pero es en el Concilio de Trento cuando la creencia en el Purgatorio se convierte en dogma de fe. Y por tanto todas las prácticas devocionales de ánimas del catolicismo arrancan de ahí. Por tanto, los ranchos de Canarias deben haberse creado a partir del siglo XVII, no antes, como a veces se ha dicho, ni tienen un origen prehispánico, como también se ha dicho, ni tienen una influencia africana posterior a la conquista. Los ranchos de ánimas de Canarias están emparentados con las otras varias manifestaciones folclóricas de la España peninsular, si bien se han configurado en las Islas de una manera muy particular, tanto en lo musical como en lo poético, pero el trasfondo religioso es el mismo. 

«Todos los ranchos que perviven en Canarias tienen su propia colección de instrumentos , algunos muy antiguos»

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¿Hay algo más arcaico que los ranchos en el folklore canario? 

 Sí. Los primeros cantos que se oyeron en Canarias en lengua española fueron las coplas del cancionero tradicional y los versos de los romances, que en la época de la conquista y del primer poblamiento de las Islas gozaban del mayor esplendor y aceptación popular en la España peninsular.  

¿Son los ranchos una manifestación exclusiva del Archipiélago? 

No lo son como práctica folclórica en torno al culto de las ánimas, pero sí en las formas poéticas y musicales en que se manifiestan. En esos dos aspectos sí son exclusivos, y nada hay en el folclore español que pueda comparárseles. La poética de sus versos está basada en el sistema métrico del zéjel, que fue una forma muy popular en los siglos XV y XVI, pero que ha desaparecido por completo del folclore actual. Y en cuanto a la música, el estudio que sobre ella ha hecho Miguel Manzano en mi libro lo confirma rotundamente: nada hay en el folclore actual de la España peninsular comparable a estos cantos tan singulares. 

“Los ranchos de Canarias ocultan más que muestran”

¿Quiénes fueron los autores de sus letras? 

 Hemos de suponer que las primeras letras fueran hechas por clérigos y frailes como medio de catequización de los fieles de sus parroquias. Pero lo asombroso es que siendo una métrica culta y compleja se haya popularizado hasta el punto de que los actuales rancheros, sin reglas académicas ni conocimientos específicos de métrica, la han asimilado de una manera tan natural y la practican con tal arte que parece maravilla. 

¿Qué repertorio bíblico abarcan? 

 Los ranchos de ánimas recrean episodios de la Biblia entera, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, desde la Creación del mundo hasta el Bautismo de Jesús, por ejemplo, si bien los aplicados a las personas particulares difuntas por quien se canta ocupan un papel importante en cualquier sesión del rancho, y estos siempre son improvisados. Y los ranchos de pascua tienen el repertorio de los acontecimientos de la Natividad, convirtiéndose en los “villancicos” más peculiares y hermosos de la navidad canaria. 

Algunos de los instrumentos que emplean los ranchos de ánimas son de gran valor. Se refiere usted, por ejemplo, a un gran pandero que se utiliza en el rancho de ánimas de La Aldea que define como “verdadera joya organológica”.  

Así es. Todos los ranchos que perviven en Canarias tienen su propia colección de instrumentos, algunos de ellos muy antiguos y convertidos en verdaderas joyas organológicas, especialmente los panderos y las espadas, que son los más característicos. En fin, que no serán los ranchos la manifestación poético-musical más antigua de Canarias, pero sí, en mi opinión, la más singular y peculiar, según digo en el título de mi libro.

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