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Ciudades antes y tras el covid: un cambio hacia el buen vivir

Nuestra percepción del concepto de sostenibilidad económica, social y medioambiental ha cambiado con la pandemia casi sin darnos cuenta

Parque Cuchillitos de Tristán, en Ofra, Santa Cruz de Tenerife.

Ayer, caminando aún por Venecia, escuché un pequeño fragmento suelto de una conversación, dos chicos hablaban de la etapa precovid y de la postcovid. Decían algo así como «en el precovid el teletrabajo estaba mal visto, parecía que te quedabas en tu casa para no trabajar», añadían algo sobre «el postcovid», pero en medio del Campo Santo Stefano nuestros caminos se separaron y la conversación se fue perdiendo entre otros sonidos cotidianos como los de las campanas de la iglesia de San Esteban, que en ese momento daba las diez.

Me quedé pensando en cómo ha cambiado el concepto que tenemos ahora de sostenibilidad, y de cómo era el mismo en la era precovid. Dándole vueltas a lo que había escuchado, mientras Venecia se prepara para las primeras lluvias y se sacan a la calle las pasarelas por si sube la marea y llega un Acqua alta, en esta quietud, y con la serenidad que otorga una ciudad sin ruidos, llegué a una hipótesis: hemos cambiado nuestra percepción del concepto de sostenibilidad casi sin darnos cuenta, económica, social y medioambientalmente. Los gobiernos renquearon, tardaron en reaccionar, y nos encerraron. Por un instante nos quedamos sin referencias, aterrados, pero, poco a poco, mientras tanto, aunque pareció que el mundo se paraba por completo, no fue así: un montón de personas, y de empresas grandes y pequeñas asumieron un nuevo papel vertebrador de la sociedad y empezaron, como hormiguitas, a trabajar para minimizar el impacto del Covid_19. Con ese trabajo vino de la mano el minimizar impactos negativos en materia de sostenibilidad, e incluso, en ese tiempo en vilo de los confinamientos iniciales, comenzamos a pensar en cómo impactar más positivamente en la sociedad, en las ciudades, en los balcones, en las azoteas, en las terrazas. Creo que ahora somos más éticos, más conscientes de que la incertidumbre que nos envuelve nos envuelve a todos por igual.

Ciudades antes y tras el covid: un cambio hacia el buen vivir

Ciudades antes y tras el covid: un cambio hacia el buen vivir Dulce Xerach Pérez

A falta de un estándar de evaluación política, faltos los gobiernos veloces en las decisiones, la sociedad va contribuyendo al cambio con decisiones cada vez más éticas. Esa es mi hipótesis: y veo señales en las calles, en esas terrazas llenas de flores que han brotan en cualquier esquina, en la apuesta por la ventilación natural, en el respeto a las nuevas normas de fumar, en ese llevar la mascarilla (en un brazo, en el bolso) para protegernos y para proteger.

Quizás aún es intangible pero estamos cambiando las ciudades de nuestro mundo e influyendo en la calidad de vida de todos: es ese buen vivir al que volvemos, ese sentirnos todos parte de algo que es común: un solo mundo. Quizás aquí en Venecia se perciba con más nitidez, pues es una ciudad donde tienes que ir caminando a cualquier lugar, donde el estrés baja al pasear junto a los sonidos del agua en los canales, pero también se percibe en Santa Cruz de Tenerife con tantos parques, jardines y grandes árboles que nos dan sombra y paz.

Ciudades antes y tras el covid: un cambio hacia el buen vivir

Ciudades antes y tras el covid: un cambio hacia el buen vivir Dulce Xerach Pérez

Con la época precovid dejamos atrás lo poco que nos quedaba de certidumbre y abandonamos modelos como el del trabajo presencial: ¿cuántos de nosotros no hemos descubierto que tampoco hay que tomar tantos vuelos, ni coches, para tener tantas reuniones presenciales, pues se pueden tener vía online, por ejemplo?, ¿cuántos de nosotros no hemos aprendido la de gestiones que podemos hacer desde nuestro móvil y que así también somos productivos? Ahora que hay vacunas, que cada vez más personas tienen acceso a las mismas, que estamos superando esta pandemia como tantas ha superado la humanidad, se trata de entender la propia responsabilidad de cada uno con los demás, con las empresas que les pagan sus salarios, por ejemplo. Cobran sentido cuestiones éticas directamente relacionadas con cómo estamos haciendo que las ciudades sean lugares cada día más amables para vivir.

Dulce Xerach Pérez. Abogada, doctora en Arquitectura. Investigadora de la Universidad Europea

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