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Rafael Santandreu Psicólogo

Rafael Santandreu: “Para perder el miedo agudo te tienes que hacer amigo suyo»

El psicólogo catalán explica cuáles son las claves para curar el miedo agudo, que incapacita a el 20 % de la población nacional

Rafael Santandreu ayer, en Las Palmas de Gran Canaria, con un ejemplar de su último libro ‘Sin miedo’. | | SABRINA CEBALLOS

El psicólogo catalán Rafael Santandreu presenta su último libro ‘Sin miedo’ mañana sábado, a las 12.00 horas, en la Sala Cinemax del Museo Elder, en el marco de la Feria del Libro. Santandreu explica cuáles son las claves para curar el miedo agudo que incapacita a el 20 % de la población nacional.

¿Qué es el miedo agudo?

Es un problema que experimenta casi un 20 % de la población en España. Y se da de tres formas, como trastorno de ataques de pánico, como hipocondría y como trastorno obsesivo compulsivo (toc). Es superinvalidante porque experimentar pánico o terror todos los días al final impide trabajar o hacer un montón de cosas. Este libro interesa a las personas con este miedo agudo, pero también al resto porque el método funciona para todos. Si funciona para los peores miedos, imagínate para los otros, más sencillos, es una manera de manejar las emociones nueva.

¿Cuáles son los miedos más frecuentes?

La gente tiene miedo a la soledad, que está muy instaurado en la sociedad, y hace que la gente esté atrapada en relaciones que no funcionan. Existe mucho el miedo al qué dirán, a que te rechacen, y por eso mucha gente no se atreve a cambiar de trabajo por si fracasan, y están anclados en un trabajo que no les satisface en absoluto y no les permiten ser libres. Son los más globales, pero no los más invalidandes.

¿Y cuáles son los miedos más invalidantes?

Es el miedo al miedo. Existen dos tipos de miedos en el mundo. Primero están los miedos simples, que es el miedo a algo externo como miedo a los gatos, que no es problemático porque con alejarte de ellos lo minimizas. Pero hay un segundo miedo que es el miedo a algo interno como el miedo a que el corazón te vaya demasiado deprisa. Ese es el problemático de verdad porque no puedes huir de ti mismo y es un miedo autoreverberante que se retroalimenta. O puedes tener miedo a los propios pensamientos que es lo que sucede con el trastorno obsesivo

¿Son miedos que, por tanto, tú mismo fomentas?

Hay un toc clásico que es, por ejemplo, pensar ‘¿seré homosexual?’ y la persona está un 80 % del tiempo del día pensando en si será o no homosexual. O el miedo a si me suicidaré. O si asesino a alguien. Y no hay manera de salir de ese bucle. En realidad surgen por miedo a ese pensamiento. A todos, a lo largo del día nos pueden aparecen en nuestra cabeza tonterías a las que no les damos importancia, pero a esa persona le asustan una barbaridad.

¿Y qué hay que hacer para curarse o eliminarlo?

Para eliminar un miedo agudo tienes que perderle el miedo al miedo. La única manera es haciéndote amigo de él. El valiente no es el que experimenta el miedo, sino el que es muy amigo de él, el que tiene una relación íntima con el miedo. Por tanto, te tienes que hacer amigo de él, pasar mucho tiempo con él experimentándolo hasta que tu mente deja de tenerle miedo. Es poner la mano en el fuego hasta que se abrase. La diferencia con el daño físico es que desaparece.

¿Y ese mismo método sirve para el estrés postraumático?

También. Es revivirla experiencia todos los días hasta que deje de tenerle miedo. Y eso sucede porque hay un proceso de desensibilización natural similar al que le sucede al pescatero que tras mucho tiempo dejó de oler el pescado. Las neuronas tienen un mecanismo de desensibilización cuando estás expuesto a un elemento nocivo todos los días de forma continuada, la mente lo desconecta. Es como cuando tomo una sustancia una y otra vez, después el cuerpo retira la sensación de nocividad y eso es lo que sucede también con los miedos.

"La cura de este tipo de problemas se puede definir como aprender a sufrir para dejar de sufrir"

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¿Y qué le parece que mucho psicólogos opten por bloquear esos pensamientos intrusivos?

Es un error porque aunque quieran evitarlo, el recuerdo está ahí provocándole temor, y es una lucha contante entre tenerlo y no tenerlo y hay que parar ese círculo. Tienes que tirarte a la piscina de forma voluntaria y con aceptación. Al ser un miedo agudo que en cualquier momento del día puede venir, no hay nada que razonar y te viene solo porque le tienes miedo. Hay que usar la terapia conductual que es la de traspasarlo. En el estrés postraumático tienes que dedicar todos los días cinco minutos a pensar en lo que sucedió.

¿Y qué opina de la medida médica de los tranquilizantes?

Está bien con problemas como estrés, pero con el miedo al miedo no porque le estás transmitiendo a tu mente que hay algo que temer y el miedo aumenta. Por eso es común que la gente con trastornos de ansiedad termina tomando muchísimos tranqulizantes y cada día estén peor y no entienden nada. Y es porque están huyendo de lo que están sintiendo y eso les va a perseguir aún más todavía. Hay un capítulo que hablo de los conquistadores españoles, que era gente que se enfrentaban a los miedos todos los días. Sabían que cuatro quintas partes morían, pero lo hacían por la fama y la riqueza. Los psicólogos conductuales proponemos que la gente haga lo mismo, que vaya a la batalla todo los días, pero por algo mucho más hermoso como la libertad interior. Y el ser humano debe conectarse con ese conquistador que se enfrenta a sus miedos en las conquistas.

En su libro habla de casos concretos de pacientes suyos.

Son para que el lector sepa que se pueden curar de ese problema sin fármacos. Una paciente mía que lo definía con la frase aprender a sufrir para dejar de sufrir.

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