El presentador Alonso Caparrós escribió la historia de su infierno con el objetivo de darle carpetazo a esa parte de su vida, sin embargo está sorprendido porque ese cierre se ha convertido en la apertura de oportunidades con la llegada de peticiones de ayuda de padres con hijos con adicciones a los que alienta asegurándoles que se puede salir de ellas, que es un camino muy arduo y hay que trabajarlo, pero que esa felicidad puede ser conquistada si se lucha y si no se pierde la esperanza.

Es lo que cuenta en su obra 'Un trozo de cielo azul', que presentará este martes en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, todo un canto de esperanza que contiene una parte tenebrosa relacionada con sus tragedias personales y familiares, pero todo el mundo arrastra alguna, y aún así, se puede salir, con mucho trabajo, pero se puede, insiste.

"De alguna manera quería cerrar capítulos, escribir el libro y pegar carpetazo a toda esa parte, y de hecho ha quedado cerrada, pero se han abierto otras con las peticiones de ayuda para saber cómo lo he hecho y estoy muy sorprendido".

Ahora tiene una perspectiva nueva de la vida, de hecho es en estos momentos, con 50 años, cuando está aprendiendo a vivir, a disfrutar de las pequeñas grandes cosas, y puesto que se le abre la posibilidad de ayudar, ya piensa en un próximo proyecto, otro libro en el que ahondar en la conquista de la plenitud y en conferencias para quienes le piden ayuda.

El punto de inflexión en su caso fue el hallazgo de su mujer Angélica Delgado, "una mujer buena, un ángel" con un don especial que vuelca en su profesión de logopeda y los pequeños con autismo que trata, y con quien tuvo la suerte de cruzarse.

Su salvación lo llevará a afrontar la responsabilidad de ayudar a esos padres que sufren, tal como le comentó su padre, el conocido Andrés Caparrós, quien entró en directo en una de las entrevistas realizadas en la promoción de su libro en la capital grancanaria para celebrar la madurez que ha alcanzado, las llamadas de padres que él mismo recibe y para alentarlo a continuar en la misma senda de plenitud y ayuda.

Alonso Caparrós, que ha aprovechado su estancia en Gran Canaria para conocer sus rincones, desde Agaete a Maspalomas, presentará su trabajo a las 12 del mediodía en el Museo Elder para, después, firmar ejemplares a su público, que a buen seguro se agolpará y volverá a llenar de color esta 33 edición de la Feria del Libro, una de las más exitosas de los últimos años, y que será clausurada por María Oruña y 'Lo que el mar esconde', aunque antes el público puede disfrutar de más de 30 presentaciones para todos los gustos.

Ello ha sido posible gracias al respaldo del Ayuntamiento de la Las Palmas de Gran Canaria, el Cabildo de Gran Canaria y la Consejería de Turismo, Industria y Comercio del Gobierno canario, además del Instituto Canario de Desarrollo Cultural, el Museo Élder, Casa África, Nissan, Cadena Cope y AC Hoteles, cuyo decidido apoyo y la unión institucional ha permitido organizar la edición con más presentaciones de la historia de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria.

Julio Llamazares

El escritor Julio Llamazares, uno de los invitados más esperados de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, explicó que el choque entre lo siniestro de la pandemia y la belleza de la espectacular primavera que se sucedía de manera paralela lo llevó a reflexionar y a escribir su última obra durante el confinamiento.

Se trata de 'Primavera extremeña', un libro que surge "del chispazo que se produce al encontrarse dos cosas contrapuestas, este este tipo de cataclismos sanitarios geológicos hace que se encienda una chispa", apuntó el autor, quien asegura que la conmoción que se produjo en su conciencia es la que espera que experimente sus lectores.

La pandemia deja dos reflexiones, una es "que no podíamos seguir viviendo como vivíamos, la naturaleza puede vivir sin nosotros, pero nosotros sin la naturaleza no, y la segunda es que tenemos que empezar a valorar lo que tenemos" y apostó por valorar en toda su amplitud la normalidad, la salida del sol y el simple caminar por la calle.

Por eso, "Éramos felices y no lo sabíamos", el título de un artículo del periodista Íñigo Domínguez en El País, es para Julio Llamazares la que mejor definición de la pandemia, una frase que debería figurar en muchos lugares para que la sociedad no lo olvide. "Creemos que somos el centro y no nos iba a pasar nada" y de repente "nos vemos en una situación excepcional y trágica".

La pandemia, prosiguió, ha hecho a unas personas mejores y a otras peores, "como en las guerras, hay quien da lo mejor y quien se vuelve cruel y sanguinario, los sanitarios lo dieron todo, y no solo ellos, los camioneros y quienes mantenían los servicios básicos, pero a la vez hubo gente que lo aprovechó para crear malestar".

Es el caso de la política, apuntó, ya que "en vez de estar a una con el Gobierno, fuera el que fuera, porque cualquiera iba a hacer lo mismo, nadie nace con libro de instrucciones para afrontar una pandemia y seguro que se cometieron muchos errores, pero hubo una enorme falta de solidaridad entre los partidos, te hace pensar que si un día hay una guerra, mejor estar con los enemigos que con los compatriotas".

En cualquier caso, "a lo largo de la historia ha habido muchas pandemias que han transformado el pensamiento, por ejemplo el Renacimiento estaba en el aire, pero lo provocó la peste negra y el afán de volver a vivir. Después de una gran tragedia y guerra, hay un momento de explosión creativa y creo que se está sucediendo ahora, después de épocas sombrías, vienen épocas más alegres y positivas", auguró.

Reestructuración de horarios para la última jornada

Las ganas de aprovechar la normalidad a la que hace referencia Llamazares se ha podido comprobar en la propia Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, que reestructurará los horarios de las presentaciones y firmas de la última jornada para mayor comodidad del público, que podrá disfrutar de más de treinta presentaciones este martes.

Esta feria es la de más presentaciones de su historia gracias al apoyo de las instituciones, como la ayuda consolidada del Gobierno canario a través de la Consejería de Turismo, Industria y Comercio, su Museo Elder, así como del Instituto Canario de Desarrollo Cultural, además del esfuerzo del Cabildo de Gran Canaria y del Ayuntamiento de Gran Canaria, que no han dudado en respaldar esta cita literaria que se ha convertido en un incesante trasiego de escritores, público y ventas de ejemplares. También ha colaborado la Casa África, Nissan, Cadena Cope y AC Hoteles, de cuyos ventanales los autores han gozado de una vista excepcional.