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In memoriam

Luis de Pablo, el último del 51

Luis de Pablo, el último del 51 La Provincia

Con la muerte de Luis de Pablo desaparece la “Generación del 51”, movimiento que rescató el genio musical de España cuando el casticismo y la repetición más o menos camuflada en disonancias cómplices seguía siendo el material predilecto del “régimen”. Aquel cisma con todas las vanguardias europeas y americanas humillaba el frustrado progresismo de un país silenciado por el régimen que ponía grilletes a la creación y dictaba lo que sí y lo que no era arte y cultura, imaginación y genio.

Junto a Cristobal Halffter, Ramón Barce, Carmelo Bernaola y pocos más, fue Luis de Pablo un creador rebelde, espíritu libre siempre dispuesto a plantar cara a las consignas, así en el planp

de la creación como el de la en el de la pedagogóa.. Soportó críticas dictadas desde el poder, desprecios planificados, maledicencias mercenarias y todo el aparato descalificador de un sistema que se sentía amenazado ante todo lo que creyese deserción del catecismo oficial.

Los escándalos eran mayúsculos cuando un compositor conseguía meter obra en un programa de concierto. Pero los verdaderos creadores no cedieron ni se dejaron manipular. Luis de Pablo, un vasco ireductible, nunca traicionó su credo musical y consiguiendo desde la izquierda hacerse un luminoso lugar en todos los ámbitos de la modernindad y el progreso, relacionarse con lod grandes colegas fel exterio exterior y triunfar en los festivales internacionales. Todo esto ocurría en los años sesentas del siglo pasado, un tiempo de tecnocracia ignorante y de guerra declarada contra todo lo que no fuera sumisión a unos modelos desgastados hasta la náusea.

Luis de Pablo, amigo, maestro y espontáneo correponsal en sus viajes pot todo el mundo, es uno de los mayores talentos españoles, psód, un propagandista de la verdad artística, gran maestro formador de compositores y un cpnferenciante de inolvidable agilidad mental e jngenio verbal.

Se ha ido el domingoo a .los 91 años, dejando aún pendiente de estreno en el Teatro Real de Madrid de su última ópera, El abrecartas, con libreto de su amigo y constante colaborador literario Vicente Molina Foix. Al igual que Halffter, éste generoso creador de belleza trabajó hasta el último instante, retirado de la vida mundana pero inagotable en el pensamiento y la plasmación de obras cuya calidad siempre mereci0 el estreno y el aplaus, ya fuesen semiclandestinas o libres. Ellas siguen vivas para siempre.

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