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CRÍTICA

Difracción o la sorpresa magistral

Un ensemble canario de gran nivel virtuoso, Difracción, ofreció el penúltimo programa del festival bajo la dirección de un colega muy cualificado, Fabián Panisello. Tres compositores de cuna o adopción insular estrenaron piezas de alto compromiso, marcadas casi todas por el aura espectralista en sus más recientes desarrollos, y en algún caso la mecánica fractal.

Abrió fuego el extraordinario creador y pianista tinerfeño Gustavo Díaz Jerez (uno de cuyos trabajos anteriores se titulaba precisamente Spectra fractalis, ganador del Premio Martín Chirino de Composición), que ha estrenado hace dos años su primera ópera y acaba de publicar el segundo CD de la serie pianística Metaludios, que con la primera ya suma 24 instantes de admirable inmersión en las mil formas atonales del presente, o elaboradas desde un pasado inspirador. En impaciente espera del estreno de sus siete poemas sinfónicos inspirados por las siete islas y grabados en Escocia, hemos escuchado en este festival el de su Tahose, lisa y llanamente espléndido por la inteligencia de un tratamiento admirable de la materia instrumental natural o alterada, y sus ángulos de perspectiva y profundidad del sonido tutti o solístico, transparente y sin un solo borrón efectista.

De Leandro Martín conocimos No hubo respuestas, atrevida fórmula vocal-instrumental en la que una voz (la del propio compositor argentino-canario) emite entrecortadas frases de temas porteños con el deje arrastrado de un tanguista, mientras los instrumentos van a lo suyo: una idea, ácida o amable, en caprichoso debate con la voz.

Otro gran talento de raigambre insular, Gonzalo Díaz Yerro, combinó tres fragmentos inéditos para articular el estreno de Diversidad, muy notoria y diferenciada en el carácter, que una vez más pone de manifiesto la maestría del color instrumental en sus muchas formas de emisión convencional o manipulada, así como la agilidad combinatoria de sus motivos. Multipremiado por sus músicas para el cine europeo, Gonzalo ha concluido una ópera sobre un gran personaje canario del siglo XX, que hará sensación cuando la estrenen.

Del alemán Georg Friedrich Haas sonó Trina ex una, sabia lucubración sonora que nace de Josquin des Pres y recorre más de seis siglos de música asombrosamente consonantes con las estéticas de la disonancia.

Finalmente, el director Panisello dio dimensión magistral a su obra Shifting mirrors número expresivo de las secciones inspiradas en historias de chamanes, una partitura rica y compleja en contenido, pero de muy placentera audibilidad.

Concluyó el programa con el Concierto para clave (piano, en este caso) y cinco instrumentistas de Manuel de Falla, que por razones de tiempo ya no pude escuchar. Sin duda fue memorable en las manos de Gustavo Díaz Jerez, aunque no sea precisamente música contemporánea.

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