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Puente sobre aguas turbulentas

‘El sol en el suelo. Cuando el milenio era teenager’ reúne textos que abarcan un profuso nomenclator de autores, todos ellos implicados de algún modo en la divergencia, insurgencia, disidencia y regeneracionismo

Portada 'El sol en el suelo' La Provincia

(...) when times get rough (...)

when darkness comes / and pain

is all around.(...)”

Simon & Garfunkel

La historia de la Humanidad lleva un rumbo impredecible, tendente a la sistematizacion de la mentira, la supresión de la memoria, y barruntando aceleradamente la catástrofe –no se sae si a medio o largo plazo – con la problable extinción de la especie animal triunfante, el sapiens sapiens, cuya nomenclatura es urgente revisar, porque su sabiduría va a menos, si no se consigue pararle los pies a los elementos perturbadores de la normalidad, los que se han conjurado para tal decadencia. Los indicativos se aceleran con el cambio climático ya imparable, la pandemia global del Covid-19, el neoliberalismo triunfante y la punzante realidad de que el armamentismo es la industria más boyante. El mercurio sube hasta querer estallar el termómetro que mide el hambre, el fanatismo religioso, la emigración forzosa y la explotación abusiva de los territorios vírgenes, pulmón del planeta.

Con lo anteriormente expuesto queda a la vista que quien esto escribe tiende abiertamente a ser apocalíptico, no integrado, y ello en base a la exhaustiva información que tiene sobre la realidad y a las predicciones de las mentes más autorizadas, los modernos oráculos que miran con cristales de aumento el futuro. Por suerte no estoy solo en estas funestas meditaciones, pues hay mentes que, analizando los indicativos de tal retroceso, deciden expresarlo en sus escritos, lo que por una parte es un consuelo, pero por otra aumenta la cicatriz del desengaño.

De las personas que están al tanto del espinoso tema que tratamos, es obligatorio destacar a un hombre que tiene un nivel de información extraordinario, y pertrechado con tales lecturas hará una analítica disección del sistema con brillantes conclusiones que merecen conocerse. Se trata de Antonio Puente (Las Palmas de G.C.,1961), escritor, periodista,crítico literario y sociólogo. Licenciado en Ciencias de la Información y en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y diplomado en Estudios Avanzados en Filología Hispánica por la UNED, ha colaborado, y colabora habitualmente, en periódicos madrileños y canarios, además de hacerlo en diversas revistas culturales. Es autor de cinco poemarios y tres libros de ensayo, el último de ellos, Isla militante. El testamento insular de Shakespeare y Cervantes (Pre-textos, 2018) es un riguroso estudio de las concomitancias de estos grandes escritores con nuestro territorio, con una introspección en el universo temático y significante de sus textos que merecería un pormenorizado estudio aparte. Y ahora ve la luz de imprenta su título más reciente: El sol en el suelo. Cuando el milenio era teenager. Ensayos y semblanzas, que reune textos que abarcan un profuso nomenclator de autores, todos ellos implicados de algún modo en la divergencia, la insurgencia, la disidencia contra el sistema, la modernidad y el imperativo regeneracionista que él mismo defiende a capa y espada.

El Preliminar, escrito por el filósofo Francisco Jarauta y titulado Un mapa errante de voces y de letras, empieza diciendo: “Pocas épocas como la nuestra se han visto sometidas a procesos de formación tan profundos y acelerados que recorren por igual sus estructuras económicas, políticas, sociales y culturales. Estos procesos, que han venido a interpretarse bajo los conceptos de globalización y mundialización, son la causa de una nueva situación planetaria,marcada por una nueva complejidad de interdependencia” (…) “ obligando a nuestro tiempo a un esfuerzo reflexivo a efectos de una mejor comprensión de la nueva complejidad.”(...) “ De espectadores globales nos hemos convertido en ansiosos, dominados por aquella anxiety que Harold Bloom atribuyera a los románticos.” Y en la Introducción, titulada Desde la 'exclusa' del siglo XXI, Antonio Puente marca el periodo en el que se introduce: el plazo de la deconstrucción histórica ocurrido a principios del s. XX y la llegada de un nuevo siglo, al que llama posveinte, que deja de ser teenager, con la aparición del “(,,,) metaeufemismo de todos los contrasentidos como es la '¡nueva normalidad!'(...). Después de hacer un exhaustivo balance de todos los desastres ocurridos durante este transvase secular, decide que este libro de Ensayos y semblanzas pretende “(...) definir algunos rasgos esenciales del periodo,al modo de un primer esbozo historiográfico ( o transhistórico) desde el ámbito del pensamiento y la literatura.”

El “rostro de época” que Puente pretende trazar empieza con A vueltas con la caverna de Platón, basándose en la novela La República de Platón, del francomarroquí Alain Badiou, puesta al día con autores de los s. XIX y XX que se han basado en el mito platónico, convertida luego en película. La emprende luego con Zygmunt Bauman, célebre autor de La cultura de la modernidad líquida, señalando que las redes han reemplazado a las estructuras de Bauman, diagnóstico que Puente juzga honesto y sugestivo. En La velocidad de la vida trata de Carl Howan y su Elogio de la lentitud, manual básico del movimiento slow, al que sigue una extensión crítica sobre el veraneo, concepto multisignificante. En Tiempos de brevedad señala que es “(...) el género adecuado al lector con prisas de nuestro tiempo.” , ofreciendo exhaustivos ejemplos de microrelatos. En El periodismo y la melancolía cibernética su pensamiento discurre en la idea de que se impone un bilingüísmo digital y analógico, además de la certeza de que la profesión periodística se ha deteriorado a ritmo galopante, y que la prensa en papel ha disminuído cualitativamente. El relato del hundimiento del Titanic y la varadura del Endurance en el hielo polar y la dura pervivencia de los supervivientes da ocasión para una narrativa que incluye el posterior cultivo de este episodio épico, sobre todo en el poemario de Mateo Rello. El autor encuentra que esta alegoría centenaria ilustra “(...) el naufragio en movimiento, por inhóspitos parajes gélidos, del hombre de nuestro tiempo.” Pasa luego a tratar de la catástrofe nuclear de Fukushima (Japón) y encuentra en Rafael Argullol (El fin del mundo como obra de arte) tratando de a catástrofe nuclear de Hiroshima el colapsamiento de las imágenes, “sin ningún nombre detrás”, lo que le motiva a evocar las costumbres y la cultura japonesa con amplio concimiento de la materia. Seguidamente pasa a tratar el veto de La Habana a los refugiados españoles que logran escapar de la dictadura franquista, como sucedió con Juan Ramón Jiménez, Zenobia Camprubí y Manuel Altolaguirre, así como también de quienes fueron eximidos del veto, sobresaliendo Gustavo Pittaluga, quien incluso medra en las altas esferas del país caribeño.

En el ensayo titulado La droga encuadernada (el club de los poetas 'puestos') tratará de las materias estimulantes que han usado los escritores: la absenta, por parte de Alesteir Crowley, Oscar Wilde, Verlaine,Rimbaud, Pessoa y Valle Inclán, y el hachís por parte de Baudelaire, sus loas a la ebriedad permanente, siempre deseando “detener el Tiempo”, y será a través de Théophile Gautier en quien encuentra los efectos del damawesk. Toca seguidamente evocar los “50 años del 'desmayo francés' o del 'otoño del 68'” a través de las consignas pintadas en los muros de la Sorbonne y Nanterre, y el ideario de sus principales protagonistas: “Sólo desde la melancolía puede leerse hoy la perplejidad involucionista de aquella consigna 'Prohibido prohibir'”. Puente cree que el magnetismo épico de la primera lucha conjunta en la historia europea de estudiantes y obreros fue un fracaso, y el aldabonazo deconstructivo de Jacques Derrida llamándolo otoño del 68 viene en su ayuda. Pero para quien esto escribe, compartiendo como estudiante aquellos acontecimientos, queda también el regusto glorioso de aquella mística libertaria que nos sedujo, aunque en verdad se haya virado la tortilla.

Para no extendernos en el detalle el resto de los ensayos versarán sobre otras figuras del pensamiento: el filósofo y sociólogo Jean Baudrillard desde la cultura del simulacro a los tiempos actuales de “posverdades como puños”, pensamiento que Puente juzga periclitado, si bien lo da como un “pensador brillante y muy lúcido” que “conforma una suerte de 'poética' politológica y sociológica” en sus obras. Llegó a hacerle entrevistas en el periódico El Sol de Madrid, añadiendo que Baudrillard “(...) draculiza previamente el mundo en que vivimos” y es -como lo describe el sociólogo y filósofo Martín Santos- “un Platón de supermarket”. Sigue con la famosa Carta al padre de Franz Kafka, opinando que la figura paterna “(...) En la centrifugada sociedad actual, su lugar se ha reemplazado por la calle, el mercado.”, “(...) la intemperie del mercado”, según Alberto Portera. Recuerda que, sin embargo, el estadounidense Philip Roth evoca a su anciano padre, y a sus cuidados higiénicos conmiserativamente. El elogio paterno que hacen Gonzalo Rojas y José Miguel Ullán ( que se suicidó en su casa de Villarino de los Aires) y su tratamiento por otros varios autores españoles contemporáneos es más bien comprensivo y compasivo. En cuanto al tratamiento que da a Umberto Eco y a su obra A hombros de gigantes, analiza sus doce preceptos más destacados ( entre los que prefiero Reflexiona antes de pensar ). Respecto al pensamiento crítico de George Steiner cree Puente que junto a Harold Bloom son “(...) dos de los más grandes teóricos y críticos, instigadores del rigor literario,en la mitad del s. XX.”, y que Steiner combatía las corrientes en boga,desde el posestructuralismo a la deconstrucción, propugnando una crítica literaria humanista. Traza un percutiente recorrido por su vida y obra,concluyendo con su aviso de que “la inhumanidad es imprecedera”. Siguen otros dos lúcidos ensayos sobre el amor, el desamor y la banalización de la muerte, con un recorrido por los autores que han versado de temas tan trascendentes.

En la segunda parte del volumen Retratos off-the-record versará sobre autores que tienen en común ser diferenciales y controvertidos: Agustín García Calvo (a quien traté en el Ateneo de Salamanca en los años 60), Jesús Ibáñez, Luis Martín Santos, Jorge Wagensbrg, García Lorca, Miguel de Unamuno, Pérez Galdós, Carlos Edmundo de Ory, Gonzalo Rojas, Tomás Segovia, Westphalen, Jorge Amado, Edmond Jabés, Seamus Heany, Alvaro Mutis, Juan Gelman, Manu Leguineche, José Emilio Pacheco, la saga de los Panero, Arthur Miller, Roland Barthes, Aimé Césaire, la visita a Tenerife de André Breton, Wilcock, finalizando con una serie de dípticos donde enfrenta, o confronta, a Lezama Lima y Virgilio Piñera, Albert Camus y Paul Ricoeur, Julio Cortázar y Nicanor Parra, García Márquez y Octavio Paz, Eduardo Galeano y Günther Grass, T.S. Eliot y A.R.Armond, caracterizando sus personalidades y obras.

Este libro nos muestra a un omnívoro lector del pensamiento y los debates de dos siglos que han cambiado radicalmente el pensamiento y la conducta humana, no siempre para bien. Su penetración de las ideas de las mentes más brillantes de la nomenclatura se propone desmantelar el ilusorio tinglado de una nueva normalidad y nos convence de que contamos aquí con un potente humanista que va más allá del simple intelectual pastelero y sujeto a ideas de aluvión consensuadas por la habitual mediocridad de los hermeutas de pacotilla, los convencionales. Su capacidad inventiva de recursos dialécticos, de neologismos, su sentido del humor y sus guiños al lenguaje coloquial, más la corrosiva crítica disidente que lleva a cabo de lo dado por sentado acaban haciéndonos compartir la ansiedad por el futuro del sapiens sapiens colonizado por la posverdad. Recomendamos pues encarecidamente la degustación de este libro donde nos da por ver a Sir Alec Guinness dinamitando aquel puente sobre las turbulentas aguas del rio Ansiedad y lo felicitamos por su talentoso ingenio interpretativo y expositivo de las materias tratadas. Nada mejor que la canción de Simon y Garfunkel para que, jugando con su apellido, aparezca al final del túnel la exclusa, pero con olor a sándalo o a romero isleño, no a detritus.

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