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Danza

Márquez: «La decadencia de la danza española, es por la falta de apoyo»

El bailaor presenta ‘Medea’ en el Teatro Pérez Galdós el 26 y 27 de octubre

Antonio Márquez, en el Teatro Pérez Galdós. |E)

La danza española se halla en un estado «bastante decadente» debido a que, pese a ser un arte «único en el mundo» y «patrimonio cultural» del país, no recibe el apoyo que debiera de las instituciones, según uno de sus máximos exponentes, el bailaor Antonio Márquez.

Y es que, aunque «cualquier país se sentiría orgulloso de ver cómo las grandes compañías siguen fomentando el que se conozca su cultura», eso no ocurre en lo que a esa danza se refiere en España, donde el escaso respaldo público ha llevado a que apenas queden dos o tres grupos dedicados a ella, cuando «hace una década existían hasta doce y trece», afirmó ayer Márquez.

Al presentar en rueda de prensa dos funciones del clásico Medea que ofrecerá en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria los días 26 y 27 de octubre, Márquez quiso subrayar que su arte es una «riqueza» que «tienen la obligación de defender» los bailarines pero que «las instituciones tienen que apoyar» para que sea económicamente viable.

No solo con subvenciones u otras ayudas, sino incluso apostando por que sus espectáculos formen parte de la programación de los teatros públicos del territorio nacional, a fin de que «no tengamos que pelearnos con nadie para que se abran las puertas» a la danza española, como viene ocurriendo, apuntó.

Solo de ese modo será posible mantener vivo el legado dejado por «grandes maestros» como los que crearon en 1984 Medea, pieza que ha vuelto a los escenarios tras largo tiempo sin representarse pese a ser «la obra cumbre de la danza española», en palabras del director artístico del montaje, Javier Palacios.

Hasta el punto de que «hubiese sido, realmente, un crimen que esta obra no se siguiera representando», sentenció Antonio Márquez.

Recalcando que, en todo caso, los espectadores tienen ahora una nueva oportunidad de verla solo por el empeño de los artistas que se han involucrado en el proyecto.

Puesto que, al comenzar a darle forma al espectáculo, «yo he dicho: tengo que buscar un apoyo muy grande» para poder costearlo y garantizar que quienes trabajen en él puedan hacerlo en las condiciones adecuadas, pero, «al final, no hemos tenido apoyo alguno, solo de la propia compañía» de baile, relató.

Antonio Márquez precisó, además, que ese compromiso de los miembros de su compañía se ha mantenido incluso cuando las condiciones actuales han llevado a una situación en que los bailarines, en no pocos casos, «tienen que compaginar sus ensayos con trabajar en un supermercado o en un centro comercial» para conseguir un nivel de ingresos suficiente.

Una coyuntura esta que obstaculiza el objetivo que las instituciones deberían tener de que la danza española «se conozca, no solo en nuestro país, donde es la pequeña desconocida, sino en todo el mundo», opinó.

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