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A favor de los vientos

La Muestra de Cine de Lanzarote programa veinte películas en las que el fenómeno natural es tratado desde la poesía, la ciencia o la política

Proyección de la Muestra de Cine de Lanzarote en la Cueva de los Verdes. | | JAVIER FUENTES FIGUEROA

La Muestra de Cine de Lanzarote, un proyecto cultural que hoy puede afirmar que está consolidado, inició su andadura en 2011 de la mano del cineasta tinerfeño Víctor Moreno, del locutor de radio Javier Tolentino y de Marco Arrocha Pérez y Juan Rafael Martínez Curbelo. Aquel año no era precisamente el mejor para la economía española, y no resultaba fácil proponer a las instituciones públicas aventuras culturales de tales características. El sector de la construcción, que había generado durante casi una década numerosos debates acerca de la oportunidad de expandir la capacidad urbanística y hotelera del archipiélago, había crecido hasta convertirse en una parte sustancial del PIB. Su repentino colapso debido a la crisis crediticia internacional desembocó en una historia bien conocida: paro, quiebras empresariales, incremento de la deuda pública y recortes en los servicios sociales.

En ese contexto adverso —si bien la cultura se encuentra sistemáticamente en contextos adversos a los que trata de sobreponerse y resistir—, aquel pequeño grupo de personas incluyó entre sus objetivos personales un sueño y una convicción: lograr que la cultura contemporánea más rigurosa e innovadora llegase a Lanzarote a través de las pantallas de cine. Su propósito era conseguir asentar un proyecto audiovisual que lograse emular los festivales más rigurosos del mundo, esto es, presentar en Lanzarote el cine que mira y representa el mundo como una interpelación.

Algunos años después, en 2016, tras interesantes y apasionados debates internos, se comprendió que un proyecto que se desarrolla en una isla ubicada a poco más de cien kilómetros del continente africano —con algunas de cuyas zonas comparte historia, clima, aspectos topográficos, flujos migratorios y contactos económicos—, y que ha tenido a su vez una relación intensa con América Latina, no podía cerrar su identidad a una idea de lo europeo que resultaba reductiva. Con el propósito de abrirse al mundo desde una sensibilidad múltiple, fue entonces cuando la Muestra de Cine Europeo de Lanzarote comenzó a llamarse Muestra de Cine de Lanzarote, sin más.

Aquellos años de tránsito estuvieron bajo la gestión de Víctor Moreno, ganador de numerosos premios internacionales con su trabajo artístico, quien asumió la responsabilidad última de la Muestra entre la quinta y la séptima edición. Bajo su tutela se lograron y se vivieron momentos inolvidables como el viaje a Lanzarote del director Abbas Fahdel para la presentación de su película Homeland (Irak, año cero), en 2016, la visita del director de fotografía alemán Thomas Mauch, premio honorífico en 2017, la presentación de la directora portuguesa Rita Azevedo o los diálogos con la cineasta italiana Federica Di Giacommo. Aquellas ediciones consolidaron la línea de la Muestra como un proyecto cultural riguroso en sus lógicas de selección, orientado al cine más interesante y con la ambición de generar diálogos fructíferos con el público; de ahí la invitación a muchos de los autores a las proyecciones.

En 2017, según se clausuraba la séptima edición, el propio Víctor Moreno, junto a Marco Arrocha y Juan Rafael Martínez Curbelo, plantearon la posibilidad de abrir una nueva dirección que fuese capaz de recoger el relevo de lo conseguido hasta entonces y le diese una nueva dimensión al proyecto. A partir de entonces se llevaron a cabo una serie de ideas que han ido dando forma al enfoque que actualmente tiene la Muestra de Cine de Lanzarote.

Sin perder de vista su esencia fundamental, es decir, su deseo de presentar en la isla algunas de las propuestas cinematográficas más importantes que se ponen en circulación cada año, la nueva línea de trabajo se basó en llevar a cabo una conexión profunda con el contexto local, esto es, con la gente de la isla, su naturaleza y su historia.

En el sector de la cultura contemporánea española e internacional es constatable la paulatina desconexión que en las últimas décadas se ha producido entre la sociedad —avasallada por innumerables productos de ocio y consumo— y la cultura crítica, es decir, aquella que intenta poner en cuestión parámetros estandarizados de la realidad, formatos asentados del lenguaje, lógicas establecidas de lo posible y verdades inquebrantables. Parece como si se hubiese ido generando un divorcio trágico y traumático entre una parte de aquellos poetas, cineastas, escritores o músicos que trabajan para enriquecer los campos del sentido, y una población atosigada por los productos de entretenimiento. En ese contexto de indudable distanciamiento entre la cultura como reflexión y la vida social, la Muestra ha querido abrir vías de contacto con la población. La cultura y las iniciativas culturales son, al fin y al cabo, un reflejo y una reflexión sobre la vida social. Si la cultura quiere conectar y dialogar con esa realidad, tiene que ser capaz de entablar nexos de unión y mediación con esa vida; de lo contrario cae en un espacio de elitismo limitador y excluyente.

De acuerdo con ese principio programático de trenzar vías de conexión y contacto con el entorno asociativo, institucional y educativo de Lanzarote, la Muestra ha ido implementado en estos cuatro años numerosas actividades y propuestas: se han abierto y ampliado las sesiones educativas y se han puesto en marcha cursos, conferencias, talleres, encuentros y mesas de debate para vincular el cine a determinados aspectos de la isla y sus formas de vida. No obstante, quizá el elemento más singular de esta transformación ha sido la decisión tomada en 2018 de comenzar a elegir para cada edición un tema concreto que sea característico de la isla y que tenga, al mismo tiempo, una dimensión universal, es decir, un tema central para cada año.

El eje básico de la idea consiste en seleccionar, para cada edición, un tema que haya marcado de forma indiscutible la identidad de Lanzarote, pero que resulte a su vez importante en otros lugares del planeta. Estos temas pueden tener una dimensión natural, histórica, social, económica o, en la mayoría de las ocasiones, una combinación de varias. En 2018 «el volcán» fue el eje seleccionado; en 2019 «la sal» y en 2020, como no podía ser de otro modo, «las crisis y su superación». Con estos temas sobre la mesa, la Muestra comienza a tejer en cada edición una amplia serie de actividades que expanden el conocimiento sobre la isla y su cultura. No se trata solo de la selección de películas de la historia del cine en las que el tema seleccionado se convierte en protagonista, sino de llevar a cabo actividades en las cuales el tema funciona como un hilo conductor.

Esta forma de trabajo ha permitido intensificar una mirada sobre el cine y la cultura que todas las personas que llevan a cabo la Muestra comparten: cine y cultura no son fines en sí mismos sino, como todo en realidad, conexiones que refuerzan campos del saber y de la vida para darles capacidad de conocimiento, crítica y expansión. Frente a una idea cinéfila del cine, en la cual existiría una atracción fatal hacia la sala oscura y lo que allí sucede (ver y callar), la Muestra propone una concepción transversal de la cultura, según la cual las películas formalizan problemas, intensifican la vida, revelan tensiones sociales, descubren estructuras de poder, impulsan procesos afectivos y promueven otras formas de sociabilidad y diálogo. El cine y su conocimiento no es, entonces, un fin en sí mismo, cosa de cinéfilos, sino un elemento más —junto a otros—, para llegar a conectar con otras personas, otros periodos históricos y otras formas de vida. A través del conocimiento del volcán, de la sal o de la historia de las crisis, se generó en los últimos años una aproximación fascinante al territorio que pisamos cada día, sin perder de vista nunca las similitudes y las diferencias que ese territorio tiene con el resto del mundo.

En esta undécima edición, el tema elegido como eje vertebrador también ha sido determinante para Lanzarote y para la historia de la humanidad: el viento. Esta variable meteorológica no sólo ha estado representada en el cine o el arte de todos los tiempos como un elemento estético y narrativo, sino que ha llegado a convertirse, en numerosas ocasiones, en el auténtico protagonista de las películas, las esculturas o los cuadros de grandes artistas como Tiziano, Goya, Turner o Constable. Con el propósito de seguir profundizando en las singularidades que han definido la cultura y la historia de Lanzarote, la Muestra presentará a lo largo de diez días veinte títulos emblemáticos en las que el viento resulta central, desde películas históricas como El viento de Victor Sjöström (1928), hasta títulos más recientes como Con el viento, de Meritxell Colell (2018). Del mismo modo, se proyectarán títulos emblemáticos como Pour le Mistral de Joris Ivens (1966), Wind, de Martin Putz (2021), diferentes trabajos de Chris Welsby o una película emblemática del cine de naturaleza, Nómadas del viento (2001), del director francés Jacques Perrin. Se trata de veinte títulos elegidos con precisión para mostrar una perspectiva amplia sobre el tema: desde puntos de vista poéticos hasta otros de carácter científico o político.

Como en otros años, en paralelo a las proyecciones se llevarán a cabo, a lo largo de los once días que dura la Muestra de Cine, tres pateadas guiadas por lugares emblemáticos de la isla. El propósito es conocer aquellos espacios y obras de arte e ingeniería en las que el viento jugó un papel central: el Jable, zona de arenas orgánicas formadas durante millones de años por los vientos del noreste, los Juguetes del viento de César Manrique, artista para quien el viento resultó siempre fundamental, y los antiguos molinos y molinas de la isla, tanto de costa como de interior.

En el mismo contexto de reflexión y acercamiento al viento, se llevará a cabo un debate acerca de un asunto de gran actualidad y urgencia: las energías renovables. Elena Solís, quien forma parte de Ecologistas en Acción Lanzarote, reunirá a cuatro especialistas de ámbito local, nacional e internacional para discutir acerca de la actual explosión inversora en energías eólicas. Durante el mismo será posible escuchar posturas enfrentadas entre quienes están a favor de acabar cuanto antes con las energías fósiles y aquellas que creen que es importante instaurar una moratoria para definir sus procesos de implementación.

Es posible que uno de los aspectos fundamentales de la Muestra de Cine de Lanzarote sea su esfuerzo por entender qué es lo que significa ser un festival de cine en la era de las plataformas digitales. Cada una de las actividades que se realizan como parte del proyecto son intentos de generar vínculos entre cultura, sociedad y territorio, entre cultura contemporánea y cultura popular; entre pasado y presente. El propósito del proyecto, que cuenta con el patrocinio del Cabildo de Lanzarote, de Promotur, del Gobierno de Canarias, del Instituto Canario de Desarrollo Cultural y de los Centros de Arte, Cultura y Turismo es, en último término, abrir la cultura a las personas que habitan o visitan la isla de Lanzarote para aprender a conocerla y, a través de su conocimiento, respetarla y defenderla.

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