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Manuel Jabois Escritor

«No hay peor final que morir sin saber qué le pasó a un hijo desaparecido»

Manuel Jabois: «No hay peor final que morir sin saber qué le pasó a un hijo desaparecido»

El escritor gallego Manuel Jabois. | | LP/DLP

El escritor gallego Manuel Jabois interviene hoy, 26 de noviembre, a las 19.00 horas, en la Biblioteca Pública del Estado, en una nueva edición del encuentro literario ‘No solo libros’. Jabois hablará de su segunda novela ‘Miss Marte’ en la que trata la desaparición de una niña en extrañas circunstancias en el año 1993 durante la boda de su madre y la investigación que realiza sobre el suceso una periodista 25 años después.

¿Qué ha querido reflejar en eta segunda novela?

Todo lo que rodea la trágica desaparición de una niña y las consecuencias revoltosas, divertidas y trágicas que tienen lugar después de 25 años cuando una periodista se propone hacer un documental sobre esa desaparición.

¿Se basa en un hecho real?

No, es ficticio, pero evidentemente hay inspiración de, por desgracia, tantos casos trágicos de desapariciones de niños. Como en Canarias, por ejemplo, la de Yéremi Vargas, la de Madeleine McCann. Sobran ejemplos, todos con finales desgraciados. Y en el libro, más o menos, lo que se viene a decir es que no hay un final más desgraciado que el de la incertidumbre, que no saber la verdad, ni saber la mentira, que el hecho de morirte sin saber lo que ha pasado con tu hijo. Eso es lo peor. Mucho peor a que te digan que se ha muerto, desde luego, es vivir toda la vida pensando que no sabes qué ha pasado con él. Lo has perdido de una forma en la que ni siquiera se te dan los restos de un hijo muerto.

Son las mismas palabras que dicen los padres de Marta del Castillo en el documental ¿Dónde está Marta?

Sí, aunque con Marta, por lo menos, ellos saben que está muerta. No encuentran el cuerpo, y evidentemente todo padre y toda familia tiene derecho a tener los restos de sus familiares, eso es sagrado, pero saben que está muerta. Se ha confesado el asesinato y saben quién la ha matado. Tú imagínate que no sepan en absoluto nada de eso. Que vivan toda la vida pensando que a lo mejor crucen la calle y se la vayan a encontrar. Sabiendo que eso es imposible, pero que un padre nunca pierde la esperanza. Y así día tras día. Salir a la calle sin saber eso.

¿Y cómo ha tejido la trama?

Quise reunir en el primer capítulo las dos temperaturas más extremas. La temperatura del calor, que es la temperatura del amor en la boda, el hecho más feliz que es la fundación de una nueva familia, la reunión de los amigos y los seres queridos. Y en medio la temperatura más extrema y más fría y no hay trauma mayor que la desaparición de un hijo pequeño, siendo prácticamente un bebé.

"La gran diferencia de la novela con el periodismo es que en la primera las reglas te las marcas tú"

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Un tema de actualidad teniendo en cuenta lo que pasó con el niño de Logroño.

Sí, pero fíjate que al asesino de ese niño le bastaron siete minutos para matarlo. Pues a lo mejor una persona pierde a un hijo y no sabe de él hasta dentro de 25 años si luego se descubre que está muerto. Esos 25 años no te los va a devolver nadie. En el momento que desaparece es una tragedia sí o sí, ya sea que luego aparezca a los 25 años o aparezca a los pocos día muerto. Es tu hijo y ya está y no hay mayor drama.

¿Y no puede haber cierta responsabilidad de los padres en este tipo de sucesos?

Eso no es la responsabilidad del padre. Es la vida. Tú no puedes estar 24 horas atento a tu hijo todo el rato. De hecho, tu deber es perderlo de vista de vez en cuando. No digo perderlo de vista cinco minutos a un bebé que lo tienes al lado. Pero a un niño de tres años que ya sabe caminar, no puedes estar 24 horas mirándolo fijamente. Que un niño desaparezca de tu vista dos minutos y en esos dos minutos un hijo de puta aproveche para llevárselo, eso no es tu culpa. Yo no puedo evitar estar sentado con mi hijo e ir un momento al baño y que cuando vuelva ya no esté, lo que no puedo hacer es mearme delante de él para que no lo pierda de vista. Puede haber padres que tengan el derecho de dejar de ver dos minutos a su hijo. Lo que no puede haber son señores que, en dos minutos, tengan la capacidad de matar o de secuestrar a un niño. Eso es lo que hay que evitar.

Pero es evidente que existe la fragilidad de la infancia.

Pero es una fragilidad que dura 13 años, y 13 años por 24 horas son muchas horas para estar mirándolos todo el rato. No puedes. Yo, por ejemplo, a mi hijo lo dejo en el colegio y por un instinto que tienen muchos padres me quedo en la puerta hasta que lo veo desaparecer dentro del patio, pero por una cuestión de superstición. Hay una protección extraordinaria con los niños ahora. Pero yo recuerdo en los ochenta que tus padres te acompañaban hasta cierta edad y tú salías a jugar y estabas hasta la noche. No porque el mundo fuese más seguro, que seguramente no lo era, pero había más confianza. Y los padres no eran más desprendidos. Y ahora mismo vivimos una época en la que no me atrevo a dejarlo jugar solo con 9 niños.

Pero a veces se dan unas circunstancias que hacen inevitable este desenlace.

Tú educas a tus hijos y tu misión es protegerlos, pero luego hay una sociedad que está alrededor de ti. Unos vecinos, unos amigos que van al colegio contigo, unos padres de tus amigos. Entiendo que una persona puede secuestrar a un niño cuando no lo ve nadie. Pero es inconcebible que en una plaza llena de gente, si es el entorno de tus vecinos y amigos, pueda suceder también .

¿Qué diferencia hay entre escribir en su trabajo periodístico y escribir una novela?

En que en la novela juego sin reglas. En el periodismo hay un campo de juego marcado y tienes que respetarlo porque sí o no es periodismo, pero que no lo tienes en la novela. Te da más libertad pero, al mismo tiempo, te da más responsabilidad en el sentido de que tienes que saber cuándo vas a parar el partido, saber cuándo es fuera de juego. Saberlo tú porque no te lo van a pitar, y en ese sentido, es más complejo. Yo he disfrutado mucho más con los hechos, con la no ficción, con el periodismo. Pero lo estoy pasando muy bien con la novela.

Y con una trama que engancha inmediatamente.

Es importante que en estos momentos donde hay tanta disgregación y tanta gente cambiando de tema con solo pulsar un dedo, que se escriban cosas entretenidas. Hay que prestigiar el entretenimiento en cualquier actividad. Lo que se haga tiene que enganchar a la gente aunque a mí me gusta empezar alto y terminar alto.

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